20 junio 2012

Todos los cuentos de García Márquez

 

Gabriel García Márquez.
Todos los cuentos.
Mondadori. Barcelona, 2012.

Desde La tercera resignación, un cuento de 1947, hasta El avión de la bella durmiente, de 1982, los relatos que Gabriel García Márquez fue escribiendo a lo largo de treinta y cinco años los agrupó en cuatro volúmenes: Ojos de perro azul, Los funerales de la Mamá Grande, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada y Doce cuentos peregrinos.

Esos cuentos no tienen probablemente la altura descomunal de novelas como Cien años de soledad, El otoño del patriarca o El amor en los tiempos del cólera, pero contienen una parte fundamental del legado literario del colombiano, que dedicó a la técnica del género una serie de artículos teóricos imprescindibles.

Para celebrar los quinientos títulos de su catálogo, Mondadori reúne por primera vez en un solo volumen la totalidad de la narrativa breve de García Márquez, que escribió estos textos a la vez que algunas de sus obras mayores o como preparación en cuanto a tono, ambientes, enfoques o personajes. De hecho, con sus primeros cuentos García Márquez empieza a construir un universo muy personal que pone los cimientos de El coronel no tiene quien le escriba o de Cien años de soledad. La imaginación, el realismo mágico, el decorado del trópico caribeño y los personajes desolados o excesivos contienen la semilla de su obra mayor y ponen los fundamentos técnicos y temáticos sobre los que se construirían sus novelas.

Fue así como nació Macondo en el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo o en los funerales de quien fue soberana absoluta de aquel lugar, y, sobre todo, fue en esos primeros cuentos donde García Márquez encontró el tono de voz que le permitiría acometer empresas narrativas de más largo aliento: es la voz del demiurgo, del contador de historias que en cada relato parece estar fundando el mundo, nombrando las cosas por vez primera.

Esta teoría y práctica de vasos comunicantes entre sus novelas y sus cuentos explican La increíble y triste historia..., un relato posterior a Cien años de soledad que desarrolla un episodio esbozado en la novela.

Lo culto y lo popular, la tradición oral y la lectura de Faulkner, la realidad cotidiana y la irrupción natural de lo fantástico, la narrativa clásica y las aportaciones contemporáneas... Todo eso integra la argamasa con la que García Márquez crea el prodigioso edificio de su literatura, hecha de una difícil mezcla de arcilla y mármol que da lugar a un milagro creativo en cada uno de los cuarenta y un cuentos de este volumen.

Porque cada uno de estos cuentos es una pequeña obra de arte que tiene valor por sí misma y constituye una pieza fundamental e imprescindible en el pasmoso universo literario de García Márquez.

Santos Domínguez

19 junio 2012

Doble rescate de Umbral

Francisco Umbral.
Lorca, poeta maldito.
Prólogo de Ian Gibson.
Austral. Barcelona, 2012

Francisco Umbral.
Valle-Inclán.
Los botines blancos de piqué.
Prólogo de Javier Villán.
Austral. Barcelona, 2012

Austral rescata dos ensayos fundamentales de Francisco Umbral, dos obras que llevaban algún tiempo fuera de la circulación y que enmarcan una faceta del escritor que está a una altura semejante si no superior a la de su obra narrativa.

Y así como Mortal y rosa y Leyenda del César visionario contienen lo mejor del Umbral novelista, Lorca, poeta maldito y Valle-Inclán. Los botines blancos de piqué son dos cimas, una inicial y otra final, de la obra crítica de su autor.

Lorca, poeta maldito, que apareció en 1968, fue uno de los primeros aldabonazos literarios de Umbral, que completó con este libro temprano “uno de los estudios más originales, incisivos, amenos, clarificadores y valientes jamás escritos sobre Federico García Lorca”, como señala Ian Gibson en el prólogo que ha escrito para esta reedición.

Un estudio que, en pleno tardofranquismo, suponía la reivindicación de un Lorca profundo, trangresor y heterodoxo, de un Lorca oscuro que desmentía la imagen superficial del poeta gracioso que aún predominaba en aquellos años.

Frente a esa imagen se levantaba este libro que bucea en la obra lorquiana en torno a dos claves, el sexo y la muerte, que configuran un mundo literario tras el que se ocultaba un profundo secreto que latía bajo su identificación con los marginados y tras la potencia visionaria y telúrica de su poesía y su teatro.

Hay una línea continua que une a Umbral con Quevedo, con Larra, con Gómez de la Serna o con Valle-Inclán. Anatomía de un dandy, Ramón y las vanguardias o Valle-Inclán. Los botines blancos de piqué son muestras de esas afinidades, de esos homenajes a los maestros, porque –apunta en su prólogo Javier Villán- “Umbral se hace visible a través de los personajes que elige en sus biografías.”

Umbral aportó con este ensayo de 1997 uno de los análisis más lúcidos y profundos de la figura humana y literaria de Valle, una incursión en la mística y la estética del dandi que simbolizan esos botines blancos de piqué que quiso destacar en el subtítulo.

Un análisis que toma como eje de referencia el esperpentismo y sus dos cimas: la narrativa de El ruedo ibérico y la dramática de Luces de bohemia, cifras de una mirada valleinclanesca con la que se emparenta a menudo la obra del propio Umbral.

Identificación vital, fusión literaria y hasta canibalismo estilístico entre dos prosistas que dedicaron gran parte de su talento a borrar las fronteras que separan la vida y la literatura, que en Valle y en Umbral son siempre sinónimos.

En estos dos ensayos brilla la prosa cortante y la agudeza crítica del mejor Umbral en dos biografías interiores que huyen de lo superficial, eluden la anécdota trivial y desechan el pintoresquismo para hacer una lectura personal, intensa y profunda de la obra de dos autores centrales en la hisstoria de la literatura española.

Santos Domínguez

18 junio 2012

Sueños de Walser

 

Robert Walser.
Sueños.
Edición de Jochen Greven.
Traducción de Rosa Pilar Blanco.
Siruela. Madrid, 2012.


Prosa de la época de Biel (1913-1920) es el subtítulo del espléndido volumen que Siruela añade a su biblioteca Robert Walser. Reunidos por Jochen Greven y traducidos por Rosa Pilar Blanco, son una selección amplia y significativa de los abundantes textos dispersos que Walser fue publicando en la prensa periódica tras su vuelta a Biel, su ciudad natal, después de vivir en Berlín siete años críticos y decisivos en la construcción de su obra.

La vuelta a Suiza supuso para Walser un cambio de vida y de planteamientos literarios. Suponía pasar de la gran ciudad en la que había escrito tres novelas fundamentales a un ámbito doméstico, a la buhardilla de un hotel en el que vivió este periodo de excursiones modestas y largas caminatas, de paseos por la nieve o el bosque y de subidas a los montes cercanos que son, en términos de Rousseau, las ensoñaciones de un paseante solitario.

Con esa misma modestia se planteó estos textos breves e impresionistas, a veces más largos y ambiciosos, en los que se mezclan la crónica amplia y la reflexión profunda con el telón de fondo catastrófico de la Primera Guerra Mundial y de la crisis política y cultural de aquella Europa en ruinas. Tal vez por esa creciente importancia del contexto en el que escribía, Walser muestra en los textos que publica desde 1917 hasta 1920, antes de irse a Berna, una mayor tendencia hacia el pensamiento ensayístico que a la actitud poética.

Organizados en seis secciones y rematados con un epílogo del compilador, son especialmente atractivos las evocaciones de paseos que forman parte de Breve excursión, las narraciones de Una historia endiablada o los relatos autobiográficos de Mirada retrospectiva.

En su conjunto, este centenar largo de textos resume el mundo literario de Walser y adquiere una nueva dimensión significativa en el contexto de un volumen que es una puerta abierta a su universo literario, en el que conviven el asombro y la emoción ante la belleza del mundo con las fantasías del paseante imaginativo que quisiera ser otro, diluirse en el paisaje.

Santos Domínguez

17 junio 2012

Faulkner. Cartas escogidas

William Faulkner.
Cartas escogidas.
Edición y selección a cargo de Joseph Blotner.
Traducción de Alfred Sargatal y Alicia Ramón.
Alfaguara. Madrid, 2012.

El 6 de julio de 1962 moría William Faulkner de un ataque al corazón pocos días después de haber caído de un caballo.

En conmemoración de este medio siglo sin uno de los maestros de la novela del siglo XX, Alfaguara acaba de publicar La mansión, con traducción de José Luis López Muñoz, y las Cartas escogidas de Faulkner que seleccionó Joseph Blotner traducidas por Alfred Sargatal y Alicia Ramón.

Seleccionadas por su biógrafo Joseph Blotner, las Cartas escogidas muestran al escritor y al hombre en su día a día y trazan la autobiografía involuntaria de quien buscó la sombra y el aislamiento y aspiraba a ser borrado de la historia y olvidado, aunque ni sus obras ni sus lectores le conceden esa posibilidad.

Las cartas que se recogen en este volumen de casi setecientas páginas no tienen carácter literario, no están pensadas para ser publicadas. Están escritas de manera directa, con sinceridad y sin autocontrol y por eso mismo son una puerta abierta a su vida privada y al proceso de concepción y desarrollo de su obra y su mundo narrativo, a sus dudas creativas y sus convicciones estéticas, a sus relaciones con el medio literario, con el mundillo de los escritores, los editores y los críticos, o a la peripecia de sus contratos y sus ediciones.

Faulkner se esforzó toda su vida en ser el último individuo con vida privada sobre la tierra, y en estas cartas leemos esa resistencia tenaz a los actos públicos, a las presentaciones de libros, a la recepción de premios o medallas. En principio se resistió incluso a viajar a Estocolmo para recibir el Nobel, aunque finalmente acudió tras haber bebido cantidades considerables de alcohol para pronunciar un discurso memorable, aunque casi inaudible.

Se suceden en estas páginas París, El ruido y la furia, las observaciones tipográficas a los editores, los contratos y los cheques, su época de guionista en Hollywood, en la que lamentaba ser un escritor mercenario mientras en Europa se le tenía como el novelista más importante de América, las negociaciones para cobrar sus novelas y los relatos para las revistas, la forma de hablar de sus personajes, que él atribuye a la retórica del Sur o a la oratoria de la soledad.

Una mera fórmula, En mi poder la tuya, es de las frases más repetidas en estas cartas. Y una de las palabras más presentes es cheque. Porque, además de cuestiones literarias, lo que refleja este material epistolar son sus constantes dificultades económicas o sus conflictos con las declaraciones de impuestos. De hecho, en una de sus últimas cartas, fechada el 29 de junio de 1962, le pide a su amigo Linton Massey 50.000 dólares. Justo una semana después, Faulkner estaba muerto.

Es un Faulkner de viva voz en una generosa muestra preparada por Joseph Blotner, que había utilizado ese material epistolar para escribir la mejor biografía del autor y acabó convenciendo a su hija para que le permitiera publicar esta espléndida selección, realizada con el criterio y los comentarios de uno de los mejores conocedores de la vida y la obra de Faulkner.

Entre ellas, esta burlona nota autobiográfica que improvisó a comienzos de 1930 para presentar la edición de Una rosa para Emily:

Nacido macho y soltero a temprana edad en Mississippi. Dejó la escuela al cabo de cinco años en el séptimo grado. Consiguió empleo en el banco del abuelo y aprendió el valor medicinal de su licor. El abuelo creyó que lo había hecho el conserje. Éste fue tratado severamente. Vino la guerra. Le gustó el uniforme británico. Se alistó a la comisión R.F.C., como piloto. Se estrelló. Costó 2000 libras esterlinas al gobierno británico. Continuó como piloto. Se estrelló. Costó 2000 libras esterlinas al gobierno británico. Desistió. Costó 84,30 dólares al gobierno británico. Dijo el Rey: "Bien hecho". Regresó a Mississippi. La familia le consiguió un empleo: administrador de correos. Dimitido por acuerdo mutuo por parte de dos inspectores; acusado de arrojar todo el correo recibido a la basura. Nunca se comprobó cómo dispuso del correo saliente. Los inspectores se llevaron un chasco. Cobró 700 dólares. Marchó a Europa. Conoció a un hombre llamado Sherwood Anderson. Dijo: ¿Por qué no escribir novelas? A lo mejor no tengo que trabajar". Lo consiguió. Soldier's Pay. Lo consiguió. Mosquitoes. Lo consiguió. Sound and Fury. Lo consiguió. Sanctuary, que aparecerá el próximo año. Actualmente vuela de nuevo. Treinta y dos años de edad. Posee una máquina de escribir que maneja él mismo.

Santos Domínguez

16 junio 2012

Confluencias


Desde Almería llega un brillante proyecto cultural, la editorial Confluencias, fundada por José Jesús Fornieles Alférez, Alfonso Fornieles Ten y Javier Fornieles Ten, que se ha convertido en una realidad deslumbrante y ha puesto en las librerías varias colecciones con el denominador común del cuidado diseño de los volúmenes y de la elección de títulos de calidad.

Conozco dos de las seis colecciones de esta editorial que se cuenta ya entre las más destacables del panorama del libro en español, aunque su vocación es europea y americana.

La Colección Faravelli está dedicada a los cuadernos de viaje del pintor turinés Stefano Faravelli y consta de diez entregas, a cuál más espectacular. La mirada del artista viajero y sus notas sobre El Cairo, Tokyo, Estambul, Delhi, Roma, Toledo, Jenné, Jerusalén, Pekín y Kashgar se recogen en estos volúmenes que reproducen en desplegables de 288 cms. los cuadernos de notas y los asombrosos dibujos, acuarelas y apuntes del natural con los textos originales del italiano y traducciones al español, francés e inglés.



La Colección Hispaniola nace – y de ahí el homenaje colombino que recuerda el nombre del primer fuerte español en las Indias- con la vocación de integrar en ella la literatura y el pensamiento de las dos orillas atlánticas. Y la inaugura un ensayo que se titula como la editorial, Confluencias. Un memorable texto que Lezama Lima escribió en julio de 1968 y publicó en La Habana en 1970. Se rescata exento, corregido y comentado, en edición bilingüe español-francés, con edición de Thomas Barège y prólogo de Enrique Juncosa. Precisamente al maestro cubano se le dedica otra colección que proyecta la publicación de los seis volúmenes de sus Ensayos Completos.

En esa misma Colección Hispaniola el número dos es la segunda edición revisada de los Escritos de VN, que Juan Pedro Quiñonero publicó en 1978 como los escritos literarios de un hermano suicida. Híbrido entre los híbridos, confluyen en sus páginas diversas modalidades genéricas: el diario y el ensayo, el relato de viajes y el artículo periodístico, el escrito filosófico y el texto narrativo o poético.

Es el oportuno rescate de un libro que alcanza su momento más alto en la tercera de las cuatro secciones en que se organiza: el espléndido y apocalíptico Anales del alba, un conjunto de textos inolvidables y proféticos, dotados de una intensidad que no ha mermado el tiempo.

14 junio 2012

Dos novedades de Bartleby

Recaredo Veredas.
Nadar en agua helada.
Bartleby. Madrid, 2012.

Si nadaran en el frio sus manos cansadas, hundidas en brazadas cortas, esquivando la deriva del hielo, las lágrimas volverían al pecho y los estibadores reirían bajo las largas cadenas de las grúas.

Igual que Quevedo sabía nadar el agua fría del olvido y perder el respeto a la ley severa de la muerte, los intensos poemas en prosa de Recaredo Veredas son una respuesta al silencio, una negación rebelde de la destrucción, una entrada en el abismo de las pérdidas y en el vacío de la culpa.

En Nadar en agua helada, que publica Bartleby, la emoción y la intensidad del lenguaje establecen un difícil y admirable equilibrio en unos fragmentos elípticos, sincopados y potentes que son la purga de un corazón desolado por la escarcha y acosado por la lluvia.

Juan Carlos Suñén.
La habitación amarilla.
Bartleby. Madrid, 2012.


Menos visible, piensa el extranjero, es lo real que el manso pasar del árbol, respirar de la piedra; pero no siendo duradero dura más que los hombres miedosos y que la fama visible: desenvuelve un discurso como un reloj, se torna vidrio entre moscas que deseaban ser pájaro, planta su tienda firme entre los doce vientos, descorcha un licor suave.

Juan Carlos Suñén proyecta su mirada meditativa desde La habitación amarilla y mantiene un diálogo constante entre lo interior y lo exterior, entre la memoria y la naturaleza, entre las iluminaciones en la oscuridad y la incertidumbre de las preguntas.

Desde esa habitación amarilla que es también una metáfora del poeta, un diálogo entre la prosa y el verso a lo largo de las cinco partes en las que se distribuyen los cincuenta poemas de este libro cuyo centro es esa habitación amarilla que les da título.


Santos Domínguez

13 junio 2012

Echeve. Plan B


Echeve.
Plan B.
25 actividades gratuitas para tiempos de crisis.
Peripecia editorial. Palencia, 2012.




Casi es de noche. Has tirado la tarde entera y muy pocas hojas. No importa, pues el viaje ha merecido la pena. Te bebes un vaso de agua asomado a la ventana. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que no has ordenado los papeles, pero sí un poquito tus entrañas.

Así se cierra Ordenar papeles viejos, uno de los veinticinco capítulos de Plan B, que Echeve (José María Echeverría Echepare) acaba de publicar en Peripecia editorial.

Esa es una de las 25 actividades gratuitas para tiempos de crisis. Las otras veinticuatro son estas: Jugar con los niños (o como los niños), Sentarse en un banco, Asustar (sólo un poquito) a otros viandantes, Echar de comer a los patos, Dar una vuelta a la manzana, Aprender a esperar, Contar estrellas, Mirar escaparates, Ir a la biblioteca, Pensar qué harías si te tocase la lotería, Sacar fotos sin máquina, Seguir a un desconocido, Confeccionar vestidos de papel, Inventar aniversarios, Arrancar carteles, Hacerse el dormido, Imaginar las películas de la cartelera, Buscar palabras bonitas, Bailar con o sin música, Dibujar raro, Juguetear con las cámaras de seguridad, Componer canciones, Merodear por los hospitales y Planear otras veinticinco cosas que no salgan en esta lista.

Plan B no es un libro de autoayuda, ni un puro divertimento, aunque también, afortunadamente, es esas dos cosas. Es un ejercicio de ironía y de sensibilidad, de imaginación y buen humor, de buena prosa y optimismo.

Un libro más serio de lo que pudiera parecer a primera vista, pero nada cejijunto. Un libro optimista a pesar de todo, en el que se dan la mano ética y estética y se reduce al mínimo la distancia entre el autor y el lector para establecer una complicidad en la que se le abren nuevos horizontes y se le invita a compartir una mirada nueva sobre el mundo.

En eso ha consistido siempre la literatura, en proponer otra manera inédita de ver la realidad, de vernos a nosotros mismos, y en levantar un dique de resistencia frente al asedio de las mareas.

Y eso es también este Plan B –con B de Belleza, con B de Barato-: veinticinco excursiones por un territorio que permite mirar el mundo desde otra perspectiva, porque, como sostiene Echeve en Sacar fotos sin máquina, uno de los mejores capítulos de este libro, todo comienza en la mirada. Para ser un buen fotógrafo debes cultivar un modo propio de contemplar el mundo. Mira. Mira más. Donde nunca has mirado y donde siempre lo has hecho. Aprende a mirar. Mira mejor. Lo pequeño y lo grande, lo próximo y lo lejano, lo sencillo y lo complejo, lo habitual y lo irrepetible, lo evidente y lo oculto, lo pasado y lo futuro, lo que vive, nace o muere, lo que ya no está. Mira. Vuelve a mirar.


Santos Domínguez