16 enero 2017

Cartas boca arriba


Antonio Buero Vallejo. Vicente Soto 
Cartas boca arriba. 
Correspondencia (1954-2000)
Fundación Banco Santander. 
Colección Obra Fundamental. Madrid, 2016.

“Si tus sueños de creación no han cuajado ahí –todavía-, no pienses que aquí habrían cuajado más. Los españoles que salen adelante, si salen, son los que emigran. Así lo pienso, aunque yo –todavía- sueñe con salir adelante sin hacerlo. ¡Y ahora, un gigantesco pedo por todas las amarguras y frustraciones! ¡Ni aquí, ni ahí, han podido con nosotros! ¡Que el 67 te sea propicio!”, escribía Buero Vallejo desde Madrid el 23 de diciembre de 1966 en una carta dirigida a su amigo Vicente Soto, residente en Londres desde 1954 y que sólo unas semanas después, a comienzos de enero, ganaría el Nadal con la novela La zancada.

Esa es una de las cartas que, para conmemorar el centenario del nacimiento de Antonio Buero Vallejo (1916-2000), publica la Colección Obra Fundamental de la Fundación Banco Santander en el volumen Cartas boca arriba. Correspondencia (1954-2000), un libro que recoge más de doscientas cartas que cruzaron el dramaturgo y el narrador Vicente Soto (1919-2011), un raro casi desconocido aunque ganó el Nadal y publicó algunas novelas sin resonancia crítica ni gran acogida entre los lectores.

Con un título que es un homenaje a una obra de Buero, Las cartas boca abajo, esta correspondencia va más allá del mero testimonio de una amistad. Es un recorrido por parte de la intrahistoria literaria, de las postergaciones en el negociado literario que se mueve entre intrigas, envidias y competencias desleales, vanidades y frustraciones que afectan tanto al escritor que quiere abrirse camino como al ya consagrado que era Buero, que insistía en la necesidad de “escribir, crear, confiar, mientras suspiramos con melancolía porque el planeta nos desconoce y juega al fútbol.”

Son dos amarguras superficialmente distintas, pero solidarias y complementarias, que se mueven entre la intimidad amistosa y la vida literaria, entre lo público y lo cotidiano, entre lo familiar y lo profesional. Dos biografías cruzadas en el encuentro de dos miradas: la de Buero desde dentro de España, la de Soto desde fuera.

Recopiladas y seleccionadas por Domingo Ródenas, que ha puesto al frente del volumen una introducción sobre la amistad de aquellos dos “cofrades lisboetas” que se conocieron en la tertulia del Café Lisboa y que intercambiaron más de cuatrocientas cartas desde que Soto emigró por razones económicas a Londres. Una correspondencia tan caudalosa que ha obligado al editor a eliminar la mitad para que no se desbordara un volumen que supera el medio millar de páginas.

Por eso mismo, Ródenas ha organizado la correspondencia entre Buero y Soto en cinco tramos cronológicos precedidos de sendas introducciones que contextualizan las cartas de cada uno de esos periodos, desde la primera, del 5 de diciembre de 1954, a la última de Vicente Soto, fechada el 30 de abril de 2000, un día después de la muerte de Buero, y dirigida a la viuda y el hijo del dramaturgo, que había escrito poco antes alguna tarjeta ya casi ilegible.

Santos Domínguez

13 enero 2017

Elizabeth Bishop. Poesía completa


Elizabeth Bishop.
Obra completa.
Poesía.
Edición bilingüe.
Traducción de Jeannette L. Clariond.
Vaso Roto Esenciales. Madrid, 2016. 

Como “un mar inmóvil siempre en movimiento” define Jeannette L. Clariond la voz poética de Elizabeth Bishop (1911-1979) en el espléndido prólogo que ha escrito para presentar su traducción anotada de la poesía completa de la autora estadounidense en un cuidado volumen que acaba de publicar Vaso Roto en edición bilingüe.

Además de Norte y sur, Una fría primavera, Cuestiones de viaje y Geografía III, los cuatro libros que publicó entre 1946 y 1976, se incorporan a esta edición catorce poemas inéditos en libro. Y en un apéndice, una selección de veintisiete manuscritos que se reproducen en facsímil para que el lector pueda apreciar el trabajo de corrección de aquellos originales que Elizabeth Bishop no llegó a publicar.

Una serie de penosas circunstancias familiares crearon en ella una sensación de desarraigo que atraviesa toda su obra y que se reconoce incluso en sus títulos ligados más a lo especial que a lo temporal. 

Y ligada a ese desarraigo, como su consecuencia más directa, la búsqueda de una identidad problemática y de una composición de lugar que se resuelve en la construcción de su propia geografía en el lugar fronterizo que une lo exterior y lo interior, la percepción y la reflexión, lo horizontal y lo hondamente vertical. 

Una geografía interior en la que –explica la editora- “perspectiva y percepción son los dos ríos que confluyen en el presente de su voz. La perspectiva como el registro de distancias espaciales, la percepción como la fluidez del pasado adentrándose en el presente.” 

Nunca hay en estos textos, hijos del desamparo y de las preguntas, desbordamientos emocionales ni patetismo gesticulante. Al contrario, su preferencia por las formas estróficas cerradas le sirve para disciplinar sus versos en una dicción contenida que aspira siempre a la precisión y huye de la exposición directamente autobiográfica. 

Es lo que ocurre en el que quizá sea su mejor poema, 'El arte', un texto de su último libro, un balance de pérdidas que comienza con un verso -“No es difícil dominar el arte de perder”- que resume el sentido de su poesía. 

Una poesía que vive más en la espera que en la esperanza y no aspira a mucho más que a la indulgencia del tiempo.

Santos Domínguez

11 enero 2017

Industrias y andanzas de Alfanhuí



Rafael Sánchez Ferlosio.
Industrias y andanzas de Alfanhuí.
Ilustraciones de Asen Stareishinski.
Literatura Random House. Barcelona, 2016.

El 13 de diciembre de 1950 terminaba Rafael Sánchez Ferlosio su primera novela. Su última frase –"Alfanhuí vio, sobre su cabeza, pintarse el gran arco de colores"- culminaba la que, en palabras de Ignacio Echevarría, es una “novela insólita e inclasificable, mezcla de relato de formación y retablo de maravillas, escrita con una prosa prodigiosa, de originalísima imaginería, y dotada del encanto intemporal de las viejas narraciones.”

Una novela excepcional en todos los sentidos. Además de por su calidad literaria y su potencia imaginativa, por su singularidad, porque no hay nada comparable en la narrativa española a las Industrias y andanzas de Alfanhuí por su naturalidad en el tratamiento de lo maravilloso, por su incorporación de lo fantástico en lo cotidiano.

Novela itinerante, con rasgos de novela picaresca, elegía de la infancia, precedente del realismo mágico... Son algunas muestras de los intentos de caracterización de un relato que se resiste a la simplificación del rótulo.

Alfanhuí es, sobre todo, una novela de la mirada. Desde la significativa cita inicial de Mateo 6,22, “La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo es puro, todo tu cuerpo será luminoso”, hasta la luz del arco iris que cierra la novela, la mirada y el color son los hilos conductores de una narración organizada en tres partes que cierran la muerte o la ceguera.

Industrias al principio y andanzas luego. Guadalajara, Madrid, Moraleja. El gallo de veleta  y el maestro taxidermista que pone al protagonista su nombre, una onomatopeya del grito de los alcaravanes, porque, como ellos, tiene los ojos amarillos; don Zana, la marioneta, y la pensión de doña Tere; la abuela, febril incubadora de huevos de gallina; la muerte venerable del buey Caronglo...

Son algunos de los inolvidables episodios que van alimentando una sabiduría que a Alfanhuí le entra por los ojos de su mirada infantil a lo largo de una obra de la que Ferlosio escribía en 2001, a los cincuenta años de haberla publicado: “puedo salvar todavía el ingenio de ciertas ocurrencias y hasta la felicidad de algunos hallazgos de invención.”

Entre ellos, con la textura de una prosa sólida y a la vez delicada del sabio contador de historias, la aventura del viento remoto y la flauta que toca silencios o los jardines de la luna y el sol.

Con ilustraciones de Asen Stareishinski, la recupera en una magnífica edición en tapa dura Literatura Random House.

Santos Domínguez

09 enero 2017

A través del espejo



A través del espejo.
Antología a cargo de Andrés Ibáñez.
Atalanta. Gerona, 2016.

'Los cristales esquivan la magia del reflejo', escribía Lorca en la Oda a Salvador Dalí. Es inevitable el recuerdo de ese verso al leer el espléndido ensayo -'Ver mi rostro'- que ha escrito Andrés Ibáñez como introducción a la antología A través del espejo, que publica Atalanta.

Una introducción en la que Ibáñez evoca los antiguos espejos oscuros, los espejos sin reflejos que servían más para ocultarse o para desaparecer como Alicia más que para mirarse en ellos. Desde la obsidiana azteca al cobre egipcio, desde el espejo de agua de Narciso hasta el espejo mágico de la fuente cristalina en la que se mira la amada en el Cántico sanjuanista.

Desde los espejos órficos y dionisiacos a los espejos medievales y renacentistas, desde los espejos curvos y los cristales opacos de la antigüedad a los espejos planos y aún turbios, quien se miraba en ellos reflejaba la vanidad o el autoconocimiento, la locura o la cordura, el engaño a los ojos o la verdad profunda de sí mismo.

Entre la mitología y la pintura, entre la filosofía y la literatura, ese prólogo propone un recorrido demorado por la presencia de los espejos a lo largo de la tradición cultural y por el malestar ante la mirada, por la inquietud o el pánico ante la magia profunda de los espejos, por las sombras verticales y los reflejos en el agua.

Ese estudio introductorio es la puerta de entrada de esta “antología de relatos y fragmentos en torno al tema de los espejos”. Desde el espejo de Narciso en las Metamorfosis de Ovidio hasta los repetidos espejos de los relatos de Goran Petrović, una narrativa del espejo que recoge cuentos memorables de Hoffmann y de Poe, de Lovecraft y Lugones, de Bioy y Borges, de Papini y Danilo Kiš, de Chesterton y Virginia Woolf, que se miraron en los espejos para entenderse o para ocultarse, para reflexionar o para conjurar sus miedos.

Santos Domínguez

06 enero 2017

Rilke. Cuarenta y nueve poemas




Rainer Maria Rilke. 
Cuarenta y nueve poemas.
Selección, traducción e introducción de Antonio Pau. 
Editorial Trotta. Madrid, 2014.

“Esta es mi lucha: / consagrado al anhelo / andar errante a través de los días. (...) y a través del dolor / madurar lejos, más allá de la vida, / más allá del tiempo,” escribía Rilke en Adviento, un libro de 1897. 

Es uno de los Cuarenta y nueve poemas que Antonio Pau seleccionó y tradujo en una antología que llega ya a su tercera edición en Trotta y que es desde hace años una referencia imprescindible entre las traducciones al español de un poeta fundamental que ha tenido excelentes traductores en el ámbito hispánico, de Jaime Ferreiro Alemparte a Juan Andrés García Román pasando por José María Valverde.

La selección de Antonio Pau abarca treinta años, de 1896 a 1926, y es una muestra unitaria y significativa de un Rilke esencial a través de la evolución matizada en sus tres etapas creativas: sentimental, objetiva y visionaria.

Con una armonía y una transparencia esencialmente asociadas a la poesía de Rilke, la versión de Antonio Pau une a la fidelidad al original la precisión verbal y la búsqueda de la forma interior que da coherencia al mundo poético rilkeano en unos poemas que han sido elegidos no sólo por su representatividad, sino por su aptitud para mantener la sonoridad en la versión española, “sin incurrir – explica el traductor- en recreación –que sería osadía- ni en literalidad – que sería empobrecimiento.” 

Una serena música brota del interior de estos textos que completan una antología muy selecta y muy representativa que tiene como eje tres obras centrales -El Libro de Horas, El libro de las imágenes y los Nuevos poemas- en una trayectoria que culminan las elegías duinesas y los Sonetos a Orfeo y que cierra el poema final, que Rilke escribió pocos días antes de morir: “Ven, tú, el último, a quien reconozco, /dolor incurable que se adentra en la carne /.../ ¿Soy yo aún / quien arde, ya irreconocible? / No puedo adentrarme en los recuerdos. / Oh vida, vida: tendría que estar fuera. / Pero estoy dentro, en llamas. Ya nadie me conoce.”

Un dato elocuente, que habla de la eficiencia de la traducción: más de un lector se sorprenderá leyendo estos textos en voz alta, lo que indica que Antonio Pau ha conseguido dotar a estos textos en español de una modulación sonora que parece brotar de ese mundo interior de Rilke, que se mueve sutilmente entre lo visible y lo invisible, entre lo sensorial y lo conceptual, entre lo tangible, lo soñado y lo intuido.

Santos Domínguez

04 enero 2017

Galdós en sus textos


Francisco Estévez.
Galdós en sus textos.
Anejos Siglo diecinueve. 
Valladolid, 2016.

“Su obra continúa presente con firmeza en el horizonte literario, poco la transpone al pasado pues se inclina de lleno al futuro hacia donde mira sin impedimento. Es con mucho un clásico sin desdoro, el segundo de mayor altura sólo tras Miguel de Cervantes”, escribe Francisco Estévez a propósito de Galdós en el prefacio de Galdós en sus textos, un volumen que reúne diversos asedios críticos al autor, a su pensamiento y a su obra.

A cada uno de esos objetivos se dedican las tres partes de esta monografía, ejemplar en su integración de perspectivas que permiten repasar el camino intelectual y la conciencia artística del novelista, su voluntad creativa para novelar la historia y la sociedad en un camino que va del pensamiento a la literatura, de la ideología al personaje, del reflejo de la vida en la ciudad a la necesidad de elaborar artísticamente un lenguaje eficaz para la narración y los diálogos.

Ese es seguramente el mayor mérito de estos estudios: su capacidad para dar una visión global de las ideas de Galdós sobre la novela, de su integración de teoría y práctica en medio siglo de creación, de los contextos ideológicos y literarios, éticos y estéticos sobre los que se sustenta una literatura que -explica Francisco Estévez- “incita tanto como inquieta, pues descubrimos en ella un fértil y continuo diálogo con la sociedad de su tiempo.” 

La historia novelada en los Episodios Nacionales, la técnica novelesca de Tristana, los contextos sociales de los que surge la serie de Torquemada como símbolo de la evolución de la burguesía española o la importancia de la economía en la difícil relación entre moral y dinero en Misericordia son algunos de los aspectos que abordan los distintos capítulos de este libro.

Un análisis retrospectivo y prospectivo que pretende completar con una mirada integradora las abundantes lecturas de la novela galdosiana, obra de un autor consciente de su técnica, en la que aunó la exigencia ética y estética para huir de lo acomodaticio y someter su obra a una evolución constante.

Porque, como señala Francisco Estévez, “el deseo de penetrar, investigar y razonar la esencia de la sociedad española de su tiempo fundamenta su creación con un programa de trabajo exigente.” 

Santos Domínguez

02 enero 2017

Socotra


Jordi Esteva.
Socotra.
Atalanta. Gerona, 2016.

Hace cinco años, Jordi Esteva publicaba en Atalanta un espléndido libro: Socotra, la isla de los genios, que era el resultado de su experiencia en esa isla anclada en el Índico, al sudeste de la Península Arábiga, a la salida del Golfo de Adén.

Un lugar mágico poblado por una fauna de otra época, de un tiempo mitológico en el que los griegos tenían esta isla como patria del Ave Fénix. Un lugar en el que crece una vegetación no menos mitológica de la que forman parte la mirra, en cuyas brasas ardía aquel pájaro inmortal, o el incienso de los ritos y las momias faraónicas, o el drago, el árbol de la sangre del dragón cuya savia roja usaban los gladiadores para embadurnarse los músculos. O el áloe que buscaba Alejandro porque cicatrizaba las heridas del combate.

Un lugar como ese, con bosques de incienso sobre los que vuela el ave Roc de Las mil y una noches, solo puede describirse dosificando adecuadamente, como hace Jordi Esteva, la fantasía y la realidad, la historia y la ficción. 

Esa mezcla difusa estaba también en las abundantes y magníficas fotos -Esteva es fotógrafo además de escritor- que reflejan con una luz casi irreal, con la luz tenue del sueño, su mirada a una isla sagrada para los griegos, porque en ella había erigido Zeus su propio templo y en sus cumbres había tenido su trono Urano, el dios primordial, abuelo de Zeus y padre de Cronos.

Entre el sueño y la realidad, entre África y Asia, entre la historia y la leyenda, entre la geografía y la literatura, entre la biología y la magia, Jordi Esteva relataba así un viaje a la infancia del mundo y al paisaje de las llanuras de Caín, un viaje que transforma la mirada y la sensibilidad del viajero, que vuelve siendo otro.

Cinco años después Jordi Esteva publica en la misma editorial un nuevo volumen, Socotra, que es el resultado de varios viajes de regreso a aquella isla, porque, como explica en su introducción, “pasados unos pocos años me invadió la nostalgia. Recordaba los espacios abiertos, la extraña vegetación, las montañas de granito que se elevaban como dedos suplicantes hacia el cielo. Echaba en falta el dormir bajo las estrellas junto a aquellos pastores que aún estaban en contacto con un mundo primigenio. Pero sobre todo quería visitar a los personajes que ya conocía. Durante mis viajes había ido fraguando amistad con los jeques de las montañas y sus familias. Quería volver a escuchar, alrededor de un fuego, las historias de animales fabulosos y de yins. Tenía ganas de volver a fotografiar, pero esta vez me decidí a rodar al mismo tiempo una película. Naturalmente en blanco y negro, siguiendo la estética de las fotografías ya realizadas. Me acompañaron Abdul-raooq Abdullah y su tío Ahmed Ben Afrar, hijo póstumo del último sultán de Socotra. Y viajé tres veces más a la isla. Feliz. Filmando y fotografiando.”

Y así, si en aquel libro tenía más peso el texto que las imágenes, en este hay un mayor despliegue gráfico que lo convierte en un libro visual sobre los paisajes de la isla y sus pobladores, en un álbum espectacular que completa un DVD con la película Socotra, que rodó el viajero, fotógrafo y escritor Jordi Esteva en blanco y negro, con la misma estética que se desprende de las fotografías, que enriquecen textos breves e intensos.

Con una cita inicial de Malcolm Lowry, que la evocó en Bajo el volcán, es un documental espectacular de algo más de una hora que tiene como hilo conductor el viaje de una caravana de camelleros hacia las cumbres montañosas de la isla. En el trayecto se van sucediendo los pedregales y las aguas corrientes, los valles y las alturas agrestes, los dragos y las palmeras. Y en los descansos, los contadores de historias tradicionales, de relatos orales sobre diabólicos genios femeninos y serpientes.

Santos Domínguez

30 diciembre 2016

Manuel Padorno. Obras completas


Manuel Padorno.
Obras completas.
Tomo I: 1955-1991.
Palabras preliminares de Jaime Siles.
Edición de Alejandro González Segura.
Pre-Textos. Valencia, 2016.

“Si tuviera que definirla diría que es una poesía atlántica. Por eso lo dejo allí y donde y como él quería: en esta luz y aquí esta mañana siempre.” Así cierra Jaime Siles las palabras preliminares que ha escrito para abrir el primer tomo de las Obras completas de Manuel Padorno que publica Pre-Textos con edición y prólogo de Alejandro González Segura, que hace un iluminador recorrido por su trayectoria vital y artística, además de redactar sendas introducciones particulares sobre el valor y el sentido de cada uno de los libros recogidos en este primer volumen.

Entre Oír crecer a las palomas (1955) y Una aventura blanca (1991), once títulos que reflejan las primeras etapas creativas del poeta y pintor canario Manuel Padorno (1933-2002), uno de esos autores inclasificables -Antonio Gamoneda, Luis Feria, Mª Victoria Atencia, Ángel Crespo, Félix Grande, Fernando Quiñones, Frncisca Aguirre o César Simón- que fueron coetáneos de los más conocidos poetas del grupo de los 60.

A estos poetas que afrontaron al margen de grupos su aventura poética a través de un mapa que les llevó a alcanzar su propio tono de voz, los manuales y las antologías los suelen confinar a los márgenes del canon, aunque su obra esté a la altura de los canónicos Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma, Ángel González o José Ángel Valente, que era, por cierto, el que señalaba que donde acaba el grupo empieza el poeta.

De esa aventura estética, de esa búsqueda de un mundo poético propio que se justifica en sí misma tanto como en sus hallazgos da cuenta este volumen que recoge más de tres décadas de una poesía que intenta “llegar hasta el desvío, desvelar la realidad”, como señalaba el poeta en las palabras preliminares de su antología personal La guía.

Manuel Padorno fue un poeta en el que la insularidad iba más allá del rasgo biográfico y de su hábitat. Afecta a la misma esencia de su razón poética. Porque la poesía de Padorno proyecta una mirada comprensiva a la realidad, es una constante búsqueda de lo invisible, de lo que está al otro lado, una indagación en lo infrecuente por parte de quien se veía a sí mismo como un nómada que convoca la epifanía de la luz o como un sacerdote revelador de lo oculto o lo etéreo.

El mar y la luz, el agua y las gaviotas, el barco y la playa son algunas de las constantes temáticas que articulan una poesía en la que la palabra explora el lugar de encuentro del mundo interior y el mundo exterior. Un viaje hacia la revelación de otra realidad por medio de una palabra poética que se mueve en el filo de la oralidad y el hermetismo, entre el tono coloquial y la elaboración gongorina.

La luz y la palabra son una constante en la obra de quien era pintor además de poeta. 'Pintor-poeta y poeta-pintor' le llama Siles. Y sobre esa línea luminosa que une su poesía con su pintura escribía Manuel Padorno en su conferencia Una lectura distinta del mundo a través de la pintura y la poesía (1995): “El motivo principal tanto de mi pintura como de mi poesía, desde siempre, es desvelar el mundo exterior, ir penetrando y fijando una nueva lectura del mundo, lo que yo llamo el “afuera”, fundamentado principalmente en el tema de la luz y del mar. Así surge el nomadeo de la luz, el “Árbol de luz”, la “Gaviota de luz”, “El vaso de luz”, la “Pirámide de luz”, “La luna del mediodía”, “La carretera del mar”, etc. Se trata de crear una mitología, una cosmología atlántica, canaria, basada en el mundo invisible, en lo que no se ve, en lo que se desconoce, en lo que se ignora.”

Su poética atlántica conecta a Padorno con el tercer Juan Ramón, el de Lírica de una Atlántida, en un deseo común de descubrir otra realidad, de expresar lo inefable, de escribir desde el otro costado o desde el otro lado en una "navegación inmóvil, hacia lo hondo / del tiempo" que resumió en Una aventura blanca, el último de los títulos que recoge este volumen.

Santos Domínguez

28 diciembre 2016

Bestiario del Quijote


José María García-Casillas.
Bestiario del Quijote.
Editora Regional de Extremadura. 
Mérida, 2016. 

"¿Y cuántas bestias surgen por los caminos, y cómo se describen, y en qué aventuras?... De pregunta en pregunta, de episodio en episodio, he buscado a estas criaturas, a las que desdeñamos con altivez desde nuestra empinada dignidad humana, y me he aventurado en conjeturas sobre su nacimiento en la mente del escritor y su traslado a la trama de la ficción, su utilización como recurso literario, su significación mítica y tradicional en la cultura de la época y en las obras de otros autores... Al cabo de la rebusca y de la reflexión, las tengo aquí reunidas en esta modesta Arca de Noé que lanzo al inmenso océano bibliográfico cervantino”, escribe José María García-Casillas en la Introducción de su Bestiario del Quijote, que acaba de publicar la Editora Regional de Extremadura en su colección Perspectivas, doce años después de su asombroso Retablo de pájaros literarios y morales, que es uno de los mejores títulos del catálogo de la editorial.

Bestiario del Quijote es un rastreo de la relevante presencia de los animales en la acción de la novela. Organizado en tres secciones, alrededor de tres tipos de bestias: rurales, retóricas o fantásticas, el primero de ellos es el que engloba una mayor presencia y variedad de animales en el Quijote, frente a las metáforas zoomórficas o animalizadoras o la menor importancia de un bestiario fantástico representado en el Basilisco, el Ave Fénix o el Unicornio.

Fauna real, rural, doméstica o exótica: la fauna caballeresca y la transposición metafórica de Rocinante o el asno como símbolos guerreros; las mulas que Cervantes padeció en su vida andariega que le tuvo en constantes viajes de un lado a otro antes de montar al final de su vida aquel caballo del que se decía en el Prólogo del Persiles que era “algo que pasilargo”; los rebaños de ovejas y las piaras de cerdos; los leones y los gatos; los toros o el mono adivino de Maese Pedro.

Rigurosamente documentado en una selecta bibliografía que se recoge en las páginas finales, este Bestiario del Quijote es una indagación en el contexto histórico y cultural desde el que asoman sus cabezas o emiten sus sonidos estas criaturas que están entre lo real y lo fantástico, entre la experiencia cotidiana y la imaginación creadora en un entramado que reúne las tradiciones plásticas y literarias con el imaginario colectivo expresado en los refranes para describir “las conexiones de Cervantes con los animales mencionados y escenificados en la novela, que revelan también su mentalidad y cultura.” 

Un análisis que evidencia la agudeza del lector profundo que es José María García-Casillas, que vuelve a dejar constancia en estas páginas de la elegancia de su prosa limpia y fluida, no sólo de su rigor en la exploración de la “selva ideal” del Quijote, un libro que -como señala el autor- “está siempre más allá del conocimiento del lector,” como el bosque que encubre en su vegetación la naturaleza invisible que contienen sus hojas y sus árboles. 

Santos Domínguez

26 diciembre 2016

Dickens. Cuentos de Navidad




Charles Dickens.
Cuentos de Navidad.
Traducción de Miguel Ángel Pérez Pérez.
Alianza Editorial. Madrid, 2016.

Alianza reedita, con una nueva traducción de Miguel Ángel Pérez, Cuentos de Navidad, un clásico que reúne en un volumen los cinco relatos navideños de Charles Dickens.

Canción de Navidad, que inició el ciclo con la reconversión del avaro Scrooge a manos de los espectros de las navidades pasadas, presentes y futuras en sus cinco inolvidables estrofas. Los cuatro cuartos del reloj de Las campanadas, un relato de duendes ambientado en nochevieja y en las campanadas de fin de año de la iglesia en donde Trotty el recadero conoce en sueños a los espíritus optimistas de las campanas del tiempo. El grillo del hogar, organizada en los tres chirridos que sugieren las situaciones emocionales de ese grillo doméstico que es una especie de espíritu protector de la familia Peerybingle. La batalla de la vida, una historia de amor rural de dos hermanas enamoradas sobre las que se organiza una trama con final feliz. El hechizado, en la que un espectro navideño embruja a Redlaw, un sombrío profesor de química que acaba transformado en un hombre amable y humilde.

Cinco novelas cortas que fueron apareciendo en las navidades de 1843 a 1848 y que contienen la esencia de su universo narrativo y de sus personajes, habitantes humildes de un Londres decimonónico o de ámbitos rurales en unos relatos en los que conviven la crítica de la injusticia y el humor, los rasgos sentimentales folletinescos y el terror propio del relato gótico.

La infancia y la injusticia, los sueños y la magia, la imaginación y la realidad, la crítica social y la fantasía en estos cinco relatos que construyeron decisivamente el imaginario navideño entre la alegría y la tristeza, entre la canción jubilosa del presente y la elegía del pasado, entre la ironía crítica, la esperanza y la piedad por los débiles.

Santos Domínguez