08 julio 2014

James McClure. Piel de serpiente


James McClure.
Piel de serpiente.
Traducción de Susana Carral.
Reino de Cordelia. Madrid, 2014.

Reino de Cordelia publica una nueva entrega –la tercera, tras La canción del perro El cazador sordo- de los casos de la pareja de detectives integrada por el teniente Kramer y el sargento bantú Zondi.

Piel de serpiente, que comienza en un suburbio sudafricano con robos y altercados tribales, se centra en la muerte de una stripper que usaba una serpiente en su espectáculo erótico. Publicada originariamente en 1976, en la Sudáfrica racista del apartheid su bien tejida trama policial tenía como telón de fondo la injusticia social y la opresión del régimen racista.

Y si entonces la fuerza de la denuncia se superponía a las claves de un género negro en el que McClure es un maestro, hoy mantiene el vigor de un testimonio de primera mano espléndidamente traducido, como los otros títulos de la serie, por Susana Carral.

Santos Domínguez

07 julio 2014

António Patrício. Vigilia inquieta


António Patrício.
Vigilia inquieta.
Traducción de Julio Reija.
Ardicia Editorial. Madrid, 2014.

Vigilia inquieta reúne los cinco cuentos que António Patrício (Oporto, 1878-Macao, 1930) publicó en 1910 en su único libro de relatos, traducido ahora al español por Julio Reija en Ardicia Editorial.

Nocturnos y desasosegantes, tramados en un lugar intermedio entre el sueño y la vigilia y situados en una zona de frontera entre la razón y la locura, Pessoa definió el conjunto de estos cinco relatos como el más perfecto de los libros de cuentos escritos en Portugal.

Protagonizados por seres raros y marginales como el mendigo Veiga, insomne y desolado, por un niño moribundo y lúcido junto a su madre, por un hombre de las fuentes, estos cuentos se asoman a esa ojiva de misterio que aparece en uno de ellos. Cinco relatos atravesados por la presencia continua de la muerte y escritos con la calidad de la prosa estilizada y precisa de quien fue poeta antes y después que narrador.

Santos Domínguez

06 julio 2014

Lêdo Ivo. La muerte de Brasil


Lêdo Ivo.
La muerte de Brasil.
Traducción de Ángel José Alonso.
Vaso Roto. Madrid, 2014.

Con un diseño de novela negra clásica, narrada en primera persona por un comisario de policía desengañado y con una tonalidad irónica característica de los mejores modelos del género policial, Lêdo Ivo invita al lector en La muerte de Brasil a responder a una doble pregunta -¿Dónde está la verdad? ¿Dónde está la mentira?- y a escoger entre estas dos opciones: aceptar la mentira como una verdad o aceptar la verdad como una mentira o ficción.

Sobre un fondo autobiográfico en el que confluyen los recuerdos infantiles del autor en Maceió y los paseos nocturnos por callejones inquietantes de Río, el narrador se convierte en depositario de la memoria de Lêdo Ivo, que proyecta en la figura del inolvidable comisario –antes comisario de oficio- que protagoniza esta historia su misma mirada ambivalente.

Una mirada narrativa ambivalente que refleja lo peor y lo mejor de la existencia y del ser humano entre la evocación del paraíso de la infancia y la incursión profesional en la realidad más siniestra y sombría de la criminalidad. Con una espléndida prosa cuya fuerza se mantiene en la traducción de Ángel José Alonso, Lêdo Ivo trazó en esta novela que publica Vaso Roto una alegoría sobre el poder y la muerte.

Santos Domínguez

05 julio 2014

Antonio Moreno. El viaje de la luz




Antonio Moreno.
El viaje de la luz.
(Antología poética 1990-2012).
Prólogo de Vicente Gallego.
Renacimiento. Sevilla, 2014.

Decir es dirigirse a algún lugar, / marchar a alguna parte, a un destino / al que uno se encamina con palabras / crecidas, luminosas como el cielo / de originaria y blanca luz nocturna, escribe Antonio Moreno en El viaje de la luz, la antología poética de su obra que publica Renacimiento.

Esos versos de Intervalo, el poema que dio título a la recopilación de sus libros en 2008, resumen su concepción de la poesía y su manera de mirar el mundo. Una poesía meditativa y depurada, de línea clara y tono cercano que conjunta pensamiento y sentimiento, memoria y mirada en una dirección emparentada con nombres como Brines, Sánchez Rosillo, Antonio Cabrera o Vicente Gallego, que en el prólogo de esta antología señala a Antonio Moreno como “una de las voces a las que me siento más cercano, tanto en la razón estética como en la clara sinrazón compartida del espíritu.”

Evocativos y atravesados por la concepción de Wordsworth de la poesía como la emoción recordada en tranquilidad, los versos de Antonio Moreno tienen al fondo el mundo clásico y la luz transparente del Mediterráneo transfigurada en las palabras del poeta y en su poesía celebratoria que tiene más de himno que de elegía.

Poesía que busca esa belleza sin materia a la que alude uno de los poemas; poesía que evoca un mundo cercano con la palabra esencial y despojada y la intensa emoción de quien se sabe fugaz y lo asume en versos como estos, los últimos de la antología: Bien lo sabéis: jamás tuvimos nada, / ni la casa ni el nombre que nos dieron. / Mas crece nuestro amor por esta nada / en la que somos más de lo que vemos, / tan poblada de luz y oscuridad, / tan copiosa de música y silencio.

Santos Domínguez

04 julio 2014

Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis


Vasilis Vasilicós.
Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis.
Traducción de Ángel Pérez González.
Hoja de Lata. Gijón, 2014.

El escritor griego Vasilis Vasilicós (Cavala, 1934) es un autor poco conocido en España, donde se suele olvidar que es el autor de Z, la novela que sirvió de base a la película homónima de Costa Gavras con un guión adaptado por Jorge Semprún.

El eje de aquella novela era la denuncia de la dictadura de los coroneles griegos en los años sesenta. Y ese es también uno de los momentos históricos en los que se centra Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis, que raya a mayor altura literaria que Z y se traduce ahora por primera vez del griego al español en Hoja de Lata.

Una intensa obra en marcha que escribió y reelaboró durante cuatro décadas para acabar completando un fresco de la Grecia contemporánea. Lo poco que sé de Glafcos Zrasakis es en esta versión definitiva el resultado de la reunión en un volumen de las tres novelas que tenían como referente al escritor imaginario Glafcos Zrasakis, alter ego del novelista. Construida con elementos autobiográficos que se ensamblan siguiendo un modelo estructural parecido al que empleó Nabokov en Pálido fuego, esta es una novela política, con un enfoque irónico y crítico y con una distancia que seguramente es la única soportable por una víctima de la dictadura griega como Vasilicós.

Santos Domínguez

03 julio 2014

Rudyard Kipling. América


Rudyard Kipling.
América.
Traducción, introducción y notas
de José Manuel Benítez Ariza.
Pre-Textos. Valencia, 2014.

De mar a mar. Cartas de viaje tituló Rudyard Kipling el original inglés de un amplio volumen en el que recogía las crónicas y artículos que fue escribiendo durante un viaje que le llevó en 1889 desde la India, a donde ya no volvería más. Se iniciaba así un periplo que el editor define en su prólogo como un viaje iniciático que le llevó por Extremo Oriente y el Pacífico hasta los Estados Unidos de América y desde allí hasta Inglaterra por el Atlántico.

Con traducción y prólogo de José Manuel Benítez Ariza, Pre-Textos publica en su cuidada colección Narrativa Clásicos una parte –los dieciséis capítulos centrados en América, desde el desembarco en San Francisco hasta una entrevista con Mark Twain- de aquella media vuelta al mundo que recogió en estos textos periodísticos que acabaron siendo también la despedida de Kipling del oficio de corresponsal en la India.

Como en otros casos memorables –García Márquez sin ir más lejos-, el trabajo periodístico fue la base del aprendizaje literario de un autor que después de esta travesía se dedicó plenamente a la creación.

Santos Domínguez

02 julio 2014

Tomeo. El fin de los dinosaurios


Javier Tomeo.
El fin de los dinosaurios.
Prólogo de Daniel Gascón. 
Epílogo de Ismael Grasa. 
Apéndice de Antón Castro.
Páginas de Espuma. Madrid, 2014

Soy un cocodrilo y no puedo sacar la lengua. A lo mejor esa es la razón por la que no puedo deciros adiós.

Ese microrrelato, Cocodrilo, cierra El fin de los dinosaurios, que publica Páginas de Espuma, una colección de microrrelatos inéditos y póstumos de Javier Tomeo que dejó en estos textos de minificción su testamento literario. Un testamento habitado por los monstruos y los animales del peculiar bestiario de Javier Tomeo, por sus solitarios cadáveres sociales con el desengaño y el tiempo destructor al fondo.

Alrededor de 150 microrrelatos que establecen una curiosa red de relaciones entre ellos y con el resto de la narrativa de Tomeo, porque en este póstumo están estilizadas y son reconocibles muchas de las claves de su inconfundible mundo literario. A esa labor de jibarización se refiere Juan Casmayor, el editor, en A propósito de una edición, el texto que presenta el volumen a través de su proceso editorial de este “libro crepuscular” en el que se conjuran el humorista y el visionario que conviven en Tomeo, como explica Daniel Gascón en su prólogo.

Estuvo trabajando en ellos sus últimos meses de vida y había previsto un rótulo técnico más que un título para agruparlos: Literatura de precisión: Mini y microrrelatos. Unificados por su estilo descarnado, por su humor y su desgarro, coexisten en estos textos la tabla de multiplicar y el pene de Polifemo, Nerón y la anatomía del grillo, un niño cabezón y una muñeca hinchable, los afrodisíacos y una sardina analfabeta, un hombre chinche y el corazón del caracol.

Es un mundo narrativo emparentado con las figuras en diálogo de sus Historias mínimas, con los animales en primera persona de sus dos Bestiarios, con los híbridos intercambiables de hombres y animales en Zoopatías y zoofilias, algunos de los títulos más significativos de la trayectoria literaria de Tomeo y de su universo pesimista y desengañado, siempre a medio camino entre el humor y la melancolía, un territorio moral delimitado ya claramente en el microrrelato inicial, en el que un lobo, habitual proyección del autor, confiesa: Lo siento, pero tampoco yo estoy vivo. También a mí me mató hace años la soledad.

El inconfundible mundo literario de Tomeo, más que en sus novelas, se configuró en su narrativa breve, en la que puso su imaginación libre al servicio de la creación de un mundo excéntrico, a veces divertido y a veces inquietante, siempre en el límite de la crueldad y de la pesadilla, del humor y el absurdo.

Porque Javier Tomeo es un narrador de enorme capacidad en la distancia corta y directa del cuento y el microcuento, un autor que se mueve con soltura con una gran economía de lenguaje y recursos, en unos textos breves que son dardos certeros que llegan con facilidad al lector porque son muy directos y apenas hay en ellos descripciones.

Como en sus mejores cuentos, la base de casi todos estos microrrelatos son los personajes, seres lunáticos, solitarios e inestables que, sin barreras morales ni lógicas, actúan por impulsos instintivos ante situaciones extravagantes., personajes atípicos y esperpénticos, amados monstruos como los que aparecen en el título de una de sus novelas más leídas.

Dotado de un inusual sentido del humor, con una explosiva y chocante mezcla de Buñuel, Valle y Kafka, Javier Tomeo -a quien el lector puede confundir con el narrador en primera persona que suele aparecer en su narrativa- transmite en sus textos una visión ácida de las relaciones humanas a través de una reflexión tierna y benevolente o cruel y desengañada sobre la condición humana.

Una visión valleinclanesca que deforma a los personajes y exagera las aristas de la realidad por medio del narrador-personaje que suele predominar en sus relatos, de los que Tomeo afirmaba que eran emanaciones sentimentales que afloran al exterior en forma gaseosa y en los que los comportamientos heterodoxos de sus criaturas reflejan reacciones en cortocircuito, que inscriben por derecho propio a casi todos sus personajes en el poblado censo de los psicópatas.

Siempre a medio camino entre lo previsible y lo sorprendente, el de estos relatos es un Tomeo directo, terminante y convincente que se expresa con esa primera persona narrativa verosímil que nos cuenta historias inverosímiles de personajes excéntricos, esas criaturas desmadradas, esperpénticas, hipertrofiadas, de las que habló su autor con el sentido del humor distante del constructor de monstruos que fue Tomeo, que proyectó en ellos una reflexión amarga y desengañada sobre la condición humana.

Completan el volumen un epílogo -Última función- de Ismael Grasa sobre la mezcla de vitalismo y melancolía de estos últimos textos y un Diccionario que ha recopilado Antón Castro a través de un conjunto amplio de entrevistas en las que Tomeo habló de las claves de su mundo literario.

Santos Domínguez

01 julio 2014

La casa de los siete tejados


                                                           Nathaniel Hawthorne.
La casa de los siete tejados.
Traducción de Miguel Ángel Pérez.
Alianza Editorial. Madrid, 2014.

Contemporáneo de Poe y amigo de Melville, Nathaniel Hawthorne es no solo uno de los mejores representantes del Romanticismo oscuro. Es también uno de los padres de la narrativa en Estados Unidos.

Nació en Salem (Nueva Inglaterra) al lado de una casa de estilo colonial del XVII en la que situaría la acción de una de las mejores novelas del siglo XIX. Esa casa de siete tejados acaba convirtiéndose en el centro de una historia de fantasmas y maldiciones, las que sufren los Pingeon en esta novela sobre la ambición, la culpa y la venganza.

Como en sus mejores cuentos, Hawthorne, maestro en la creación de atmósferas, consigue dotar de una potente corporeidad y de una verosimilitud inquietante a los personajes que recorren las estancias de esa casa siniestra donde lo sobrenatural, lo mágico y el horror parecen estar acechando al otro lado de un espejo inquietante, en un mundo opaco en el que cristaliza la parte más significativa de la herencia narrativa gótica.

La publicó en 1851, en su plenitud creativa, al año siguiente de La letra escarlata, y ahora Alianza la edita en su colección 13/21 con una nueva y espléndida traducción de Miguel Ángel Pérez.

Santos Domínguez

30 junio 2014

John Berger. Poesía


John Berger.
Poesía (1955-2008).
Traducción de Pilar Vázquez,
José María Parreño y Nacho Fernández Rocafort.
Círculo de Bellas Artes. Madrid, 2014.


Hacer un agujero
a través de 
una piedra
hilvanarla 
llevarla colgada 
anuncia inmortalidad
la piedra puede ser 
lenguaje 
el agujero, poesía. 

Es uno de los poemas últimos de John Berger (Londres, 1926) que aparecen en Poesía, el volumen que el Círculo de Bellas Artes ha editado para reunir medio siglo largo de poesía, el que transcurre entre 1955 y 2008. Una espléndida edición bilingüe de la poesía de Berger con traducciones de Pilar Vázquez, José María Parreño y Nacho Fernández Rocafort.

Más conocido como narrador y como ensayista, Berger ha creado también un mundo poético de indiscutible valor, del que fue dejando indicios en sus novelas y ensayos y en su primer y tardío libro de poemas Páginas de la herida, que se publicó en 1996.

Esta edición, cuidada por Jordi Doce, además de incorporar ese libro, reúne la totalidad de su producción poética hasta 2008. Se trata de hecho de su poesía completa, en la que conviven la naturaleza y la historia, la palabra y la pintura, el tiempo y la memoria, la luz y la maleza, los vivos y los muertos, como en estos versos, los que abren y cierran uno de sus mejores poemas, Lo que nos asombra:

Lo que nos asombra 
no puede ser el vestigio 
de lo que ha sido.
El mañana aún ciego 
avanza lentamente.
La luz y la visión 
corren a encontrarse 
y de su abrazo 
nace el día,
con los ojos abiertos 
alto como un potro.
(...) 
Lo asombroso llega 
hasta nosotros,
escoltando a la muerte y a la vida

En febrero de 2010 John Berger realizó una lectura en el Círculo de Bellas Artes de Madrid que se recoge en el CD que acompaña con la voz del poeta la edición de los más de setenta poemas que integran esta Poesía de Berger.

Santos Domínguez

29 junio 2014

Valente. Antología poética




José Ángel Valente.
Antología poética.
Selección e introducción
de Tomás Sánchez Santiago.
Alianza editorial. Madrid, 2014.

Cima del canto. /El ruiseñor y tú /ya sois lo mismo.

Ese haiku, fechado el 25 de mayo de 2000, menos de dos meses antes de la muerte de José Ángel Valente, es el último poema de Fragmentos de un libro futuro, el volumen póstumo que cierra la trayectoria poética de un escritor total, de trayectoria tan personal como decisiva para la poesía española contemporánea. Ese poema cierra también la generosa Antologia poética de la que ha encargado Tomás Sánchez Santiago que publica El libro de bolsillo de Alianza editorial.

Descenso al limo originario o ascensión mística a la ingravidez aérea del pájaro, ese poema es también la cima del canto de José Ángel Valente, el reflejo de la destilación extrema de una obra en la que el poeta se funde con la naturaleza en la figura del pájaro solitario del que habló San Juan de la Cruz y al que volvió Valente para explicar sus virtudes.

Esta amplia antología de su obra refleja una trayectoria poética, exigente y rigurosa como pocas, creciente desde A modo de esperanza, sometida a una evolución marcada por la coherencia y la depuración, en un itinerario ascendente hacia esa cima. Ese proceso de depuración no sólo afecta a la delgadez de la expresión sino a la intensidad de la mirada, a la actitud espiritual, tan marcada desde Material memoria por la mística cristiana, judía y sufí, por laGuía espiritual de Miguel de Molinos y por la filosofía de María Zambrano.

Es la palabra poética por la que se desciende a las infinitas capas de la memoria en una obra que no deja de crecer desde ese confín ardiente al que alude Tomás Sánchez Santiago en el título de su estupendo prólogo.

Santos Domínguez