6/5/20

La Comedia humana, X

 Honoré de Balzac. 
La Comedia humana.
Volumen X. 
Traducción de Aurelio Garzón del Camino.
Hermida Editores. Madrid, 2020.


Durante las noches de invierno no cesa el ruido en la calle Saint-Honoré más que un instante; los hortelanos continúan, al ir al mercado central, el movimiento producido en ella por los coches que vuelven del teatro o del baile. En medio de este momento culminante que se produce en la gran sinfonía del estruendo parisiense hacia la una de la madrugada, un sueño espantoso despertó sobresaltada a la mujer del señor César Birotteau, perfumista establecido cerca de la Plaza Vendôme.

Así comienza Grandeza y decadencia de Cesar Birotteau, una de las novelas nucleares de La Comedia humana de Balzac, que alcanza su décimo tomo en la edición de Hermida Editores con traducción de Aurelio Garzón del Camino.

Esta obra forma parte esencial de la segunda entrega de la serie Escenas de la vida parisiense. Balzac la publicó muy a finales de 1837, pero ya en 1835 la tenía muy avanzada y hablaba de ella como de una obra capital, como su obra más ambiciosa hasta ese momento.

Se centra en la ascensión económica y social del perfumista Birotteau, un burgués honrado y mediocre sometido a los vaivenes de un destino que no controla, de un esplendor repentino y pasajero que acaba provocando su caída.  Organizada en dos partes de diseño simétrico -César en su apogeo y César en lucha con el infortunio-, que culminan en dos fiestas decisivas de signo muy distinto, la ruina económica del personaje es paralela a su crecimiento moral, sobrepasado siempre por unos mecanismos sociales y económicos turbulentos que le superan.

Su contrapunto y su complemento es la novela corta que la sigue, La casa Nucingen, que apareció en 1838. Son la cara y la cruz de la actividad económica especulativa en el capitalismo de la Francia de la Restauración. Si Birotteau es la cara honrada y la víctima de esos movimientos, el banquero Nucingen, que había aparecido ya en Papá Goriot, es uno de los acreedores que provocan la ruina de Birotteau. Construida al hilo de una conversación entre cuatro periodistas que el narrador sorprende en el reservado de un restaurante de París sobre los negocios turbios de un personaje que parece estar inspirado en el barón Rothschild, se centra en el origen especulativo de las grandes fortunas parisinas de la época.

Completan el volumen la trilogía de novelas cortas previas Historia de los Trece -una hermandad de conspiradores- que Balzac incorporó al ciclo: Ferragus, jefe de los Devoradores (1833), con su inolvidable recorrido por las calles de París. “Un atlas del continente París”, en definición de Italo Calvino, porque es la ciudad la verdadera protagonista de la novela que es también la historia de un secreto. Del mismo año es La duquesa de Langeais, que oculta en su trama amorosa y en su mirada crítica hacia la aristocracia el resentimiento de Balzac tras el fin de una relación con una aristócrata.

La tercera pieza de la trilogía es La muchacha de los ojos de oro, una historia amorosa de aristócratas, secretos y sensualidad con París al fondo.

Cierra la edición una de las obras más extrañas y brillantes de Balzac: Sarrasine, una novela corta escasamente conectada con La Comedia humana, una de esas novelas de artistas que escribía Balzac de vez en cuando. Centrada en las figuras de un escultor y un castrato en la Roma de finales del siglo XVIII, con ecos de Stendhal y de Casanova y una suma de arte y erotismo, es una novela que Bataille consideraba como una obra maestra absoluta.

Escritas en una época de transición entre un Romanticismo declinante y un Realismo emergente que alcanzaría su cima con Flaubert, las novelas de Balzac tienen su centro de interés situado en el lugar en donde se cruzan los individuos con la sociedad, los ideales con las reglas del juego, los sentimientos y la observación, el idealismo y el pragmatismo.

Y es que Balzac es ya un avanzado del Realismo y de su mirada al interior de los personajes individualizados en su carácter y en sus actitudes, pero observados también con minuciosidad en sus contextos sociales y familiares.

La sutileza psicológica, la capacidad de observación, la ironía crítica, las descripciones matizadas son algunas de las armas narrativas con las que Balzac aborda en estas novelas un potente universo de personajes, caracteres y comportamientos que vertebran su entramado novelístico con las descripciones de lugares y ambientes en los que inmortalizó aquel complejo París de la Restauración.

Santos Domínguez