12/2/16

André Breton. Pleamargen


André Breton.
Pleamargen. 
Poesía 1940-1948.  
Edición bilingüe de Xoán Abeleira.
Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2016.

El amor, la poesía, el arte: sólo con estas fuerzas podrá la humanidad recobrar la confianza. Y, solo impulsado por ellas, podrá el pensamiento humano alzar velas de nuevo, escribe André Breton en Arcano 17, un deslumbrante texto en prosa que es el resumen cifrado y la cima literaria de su obra.

Es uno de los títulos recogidos en el volumen Pleamargen, que publica Galaxia Gutenberg con edición bilingüe de Xoán Abeleira.

Ese texto está inspirado en el arcano 17 del tarot, “La Estrella”, que representa el renacer a la luz, la eterna juventud y la esperanza en la renovación a través de la figura de una joven que vacía el contenido de dos jarrones -uno sobre el agua, otro sobre la tierra- bajo un cielo presidido por una gran estrella rodeada de otras siete de menor tamaño.

Estaba acabando la Segunda Guerra Mundial y a la vez se estaba produciendo en Breton una resurrección personal, una nueva etapa en su vida amorosa con la que sería su tercera mujer, Elisa Bindhoff. En ese contexto de renovación histórica y vital escribió Arcano 17 en Canadá entre el 20 de agosto y el 20 de octubre de 1944, cuando creía haber accedido a un nivel superior de conciencia a través del esoterismo y del viaje interior, aquel vertiginoso descenso al interior de nosotros mismos que defendía en el Segundo manifiesto superrealista de 1929.

Era un renacer a la luz que no puede conocerse más que por tres vías: la poesía, la libertad y el amor, los cuales deben inspirar el mismo fervor y convergir en el punto menos expuesto y más iluminable del corazón humano para formar así la copa de la eterna juventud.

Con esa reivindicación de la esperanza se cierra “el más complejo y mejor acabado de los textos mayores del superrealismo” en palabras de René Alleau en el catálogo de la exposición que le dedicó a Breton el Centro Pompidou de París en 1991.

En palabras de Abeleira, “dar por sentado que la vida, la obra y el pensamiento multidireccional de un poeta como Breton caben en un solo libro es seguramente injusto. Pero quien conozca, aunque sea someramente, esa vida, esa obra y ese pensamiento, se percata enseguida, al leer Arcano 17, de que este es, en muy buena medida, la quintaesencia de su inapreciable legado.” 

Es la culminación de su trayectoria literaria, una síntesis que amalgama las claves poéticas de la cosmovisión bretoniana, construida con analogías e imágenes que son el resultado, más que de la escritura automática, de la suma de dos métodos: la asociación libre y la imaginación activa que Jung consideraba la vía de comunicación de la vigilia con lo inconsciente.

Cuando se cumple medio siglo de su muerte, este volumen reúne la poesía de madurez de Breton entre 1940 y 1948, años agitados de exilio de Francia durante la Segunda Guerra Mundial, pero de una intensa fecundidad creativa que se refleja en estas páginas.

Las claves poéticas y temáticas, conceptuales y de método del superrealismo las explica detalladamente Xoán Abeleira en un espléndido estudio introductorio –Un grito fulgurante del espíritu- que recorre temas como el sueño, el amor o la libertad, técnicas como la analogía o la escritura automática y el carácter visionario de esta poesía.

Un carácter visionario que une todo este conjunto del que forman parte también Pleamargen y su defensa de la libertad en un contexto de auge de los totalitarismos; Fata Morgana, donde conviven el amor y el mito; la esperanza en una nueva situación política mundial de Los Estados Generales o la perturbadora épica de la Oda a Charles Fourier, su último gran poema.

Cierra el volumen un capítulo final, amplio e imprescindible, con 150 páginas de comentarios y notas que iluminan una obra tan potente, pero a la vez tan oscura y tan necesitada de aclaraciones. 

Santos Domínguez


10/2/16

Luis Goytisolo. Antagonía


Luis Goytisolo.
Antagonía.
Edición, prólogo y notas de Carlos Javier García.
Epílogo de Gonzalo Sobejano.
Cátedra Letras Hispánicas. Madrid, 2016.

En un libro de  formato amplio, mayor de lo habitual en esta colección en tamaño y en volumen, Cátedra Letras Hispánicas publica una edición crítica monumental de un monumento literario: Antagonía, de Luis Goytisolo, con edición, prólogo y notas de Carlos Javier García y epílogo de Gonzalo Sobejano –“Antagonía, gran teatro del mundo.” 

Recuento (1973), Los verdes de mayo hasta el mar (1976), La cólera de Aquiles (1979) y Teoría del conocimiento (1981), son los títulos de las cuatro partes relativamente autónomas en que se articula una novela única, Antagonía, que se reunió por primera vez en un voluminoso tomo en 2012.

Reconocida como una de las cumbres de la narrativa española contemporánea, Antagonía es un irrepetible edificio novelístico con el que Luis Goytisolo construye la trama del conocimiento a la que se refiere Carlos Javier García en su prólogo: una autobiografía intelectual, un retrato generacional y un monumento literario que desmitifica la historia reciente y reflexiona sobre la escritura, la lectura y el pensamiento a partir de un eje de referencia: el protagonista, Raúl Ferrer Garminde, un novelista en el que no es difícil reconocer al propio Luis Goytisolo.

En esa articulación Recuento es, con Barcelona como espacio narrativo, el cimiento y el referente del resto del ciclo, la memoria crítica del franquismo y los antifranquistas trazada desde la ironía del desencanto, un retrato sarcástico de la burguesía barcelonesa y una novela generacional.

Luis Goytisolo ha explicado que si Recuento es la biografía de un hombre, Los verdes de mayo hasta el mar reflejan la vida cotidiana y la experiencia literaria de ese hombre convertido ya en escritor, mientras que la tercera parte, La cólera de Aquiles, lo muestra desde la perspectiva externa de una antigua amante que era también su prima lejana. Y  finalmente Teoría del conocimiento es no sólo el cierre de la tetralogía, sino una integración que reúne en la novela de ese título, escrita por el protagonista Raúl Ferrer, las experiencias personales de Recuento, la experiencia literaria de Los verdes… y los elementos aportados por la perspectiva exterior de La cólera de Aquiles.

Así lo resumía años después el propio Goytisolo, cuando explicaba que Antagonía "funciona como una unidad que se estructura en cuatro partes. La primera de ellas, Recuento, corresponde a la vida del autor desde sus primeros balbuceos hasta el momento mismo en el que decide escribir, mientras que la segunda, Los verdes de mayo hasta el mar, lo retrata en pleno trabajo, de forma que se entremezcla lo que escribe con lo que le acontece. El punto de vista de La cólera de Aquiles, la tercera parte, es distinto: el autor es visto desde fuera, como la tierra desde la luna, transformado en el personaje de la novela de una prima suya. Y la cuarta, Teoría del conocimiento, es la obra escrita por aquel niño que balbuceaba en las primeras páginas."

Y además de todo eso, Antagonía, resultado de veinte años de escritura, es una reflexión sobre la literatura, un juego de espejos que se proyectan en la alternancia de narradores y en los cambios estilísticos, en lo vivido y lo escrito, en lo pensado y lo imaginado. 

Un juego de espejos que tiene su referente pictórico en Las Meninas, como destaca Carlos Javier García en el espléndido estudio introductorio sobre las claves argumentales y estructurales del libro. Y, como Velázquez en el cuadro, Luis Goytisolo participa en ese juego de espejos analizando su propio estilo, con personaje interpuesto, en estas líneas de Teoría del conocimiento:

en lo que se refiere al estilo, no es difícil descubrir la huella de Luis Goytisolo: esas largas series de períodos, por ejemplo, esas comparaciones que comienzan con un homérico así como, para acabar empalmando con un así, de modo semejante, no sin antes intercalar nuevas metáforas encabalgadas, metáforas secundarias que más que centrar y precisar la comparación inicial, la expanden y hasta la invierten en sus términos, no sin antes sentar las bases de nuevas asociaciones subordinadas, no sin antes establecer nuevas relaciones de concepto no más afines entre sí, y nuevas asociaciones de apariencia no menos coloidal, que el mercurio y el azufre que mezclan los alquimistas.

Como un “ciclo catedralicio” define Gonzalo Sobejano en su epílogo esta ambiciosa empresa narrativa, una obra fundamental de la novelística española contemporánea por su renovación de forma y contenido, de técnica y enfoque sobre el telón de fondo de la España del último medio siglo. 

Construcción, lenguaje y estructura que son las vigas de carga de un edificio verbal levantado sobre la conciencia de la escritura y la lectura como forma de descubrimiento de la realidad y como método de conocimiento de sí mismo por parte del escritor y del lector.

Un clásico que ocupa ya con esta magnífica edición su lugar entre los clásicos.

Santos Domínguez

9/2/16

Gustav Mahler. Un piano olvidado


Norma Sturniolo.
Gustav Mahler. 
Un piano olvidado.
Paladares de Cordelia. Madrid, 2015.

El 18 de mayo de 2011 fue un jueves tormentoso en Viena. En la Ópera se representaba con éxito la Elektra de Strauss y aquella noche, a las once y cinco, moría Gustav Mahler. Le faltaba poco más de un mes para cumplir 51 años y sobre su tumba sólo quería una lápida con su nombre. Sin más. "El que venga a verme sabrá quién fui –decía-. Y el resto no necesita saberlo."

Sabía que su tiempo era el futuro. Y lo vuelve a confirmar un libro como este Gustav Mahler. Un piano olvidado, que publica Norma Sturniolo en Reino de Cordelia.

Un libro primorosamente editado, iluminado con abundantes ilustraciones y rematado con la esquemática biografía esencial de un músico imprescindible, autor de una obra que probablemente es la más significativa e influyente de la música contemporánea.

Un libro que -señala su autora- no es un ensayo ni una biografía. La escritura de lo que viene a continuación empezó como un juego o quizás tuvo que ver con un sentimiento de gratitud. El origen remoto está en la escucha de las composiciones de Gustav Mahler, en la posterior lectura de libros sobre la creación mahleriana y, principalmente, en la lectura apasionada de biografías sobre el compositor.

Un acercamiento breve e intenso a las experiencias infantiles de Mahler que da respuesta a preguntas como estas, que enumera Norma Sturniolo en su prólogo: ¿Cómo fue su infancia? ¿Cómo era la sociedad en la que le tocó vivir? ¿Quiénes fueron sus padres, sus familiares, sus amigos? ¿Quiénes lo ayudaron en el desarrollo de su labor creativa y quiénes le pusieron obstáculos? ¿Quiénes fueron sus amigos? ¿Qué artistas influyeron en él?

Preguntas que tienen su raíz en esta otra: ¿Por qué Mahler me acompaña de una forma especial? y a las que responden estas páginas que recorren una serie de momentos cruciales de la infancia del músico, como el episodio del piano olvidado en un desván que da título al libro, y que marcaron su vida adulta: los desfiles de las bandas militares que impresionaron su niñez en Iglau, los cuentos infantiles de hadas, su relación con la naturaleza, el recuerdo de las canciones campesinas, un pequeño acordeón, las clases de piano o las tardes de lluvia.

A través de ciertos momentos de su infancia [que] se grabaron a fuego en mi memoria, explica Norma Sturniolo que Un piano olvidado es su manera de agradecer al héroe vulnerable y por eso humano que fue Mahler, su música fraternal.

Una música que es el producto de una vida en la que convivieron las luces y las sombras, la alegría y la tristeza en un claroscuro del que surge la parte más significativa de su obra desde que en su juventud en Praga decidió transformar en música la alegría y el dolor.

Santos Domínguez

8/2/16

En lo alto de la torre



Albert Robida.
En lo alto de la torre.
Traducción de Julián Gea.
Ardicia. Madrid, 2015.

Ardicia publica, con traducción de Julián Gea, En lo alto de la torre (1895), una novela corta del francés Albert Robida (1848-1926), junto con Verne el más significativo autor de literatura de anticipación fantástica.

Visionario e imaginativo, previó en su obra los medios de transporte y comunicación del futuro, pantallas murales que emitían noticias ininterrumpidamente y permitían algo parecido a una videoconferencia o los problemas medioambientales que ocasionaría el progreso.

A la vez fábula y parábola, En lo alto de la torre se desarrolla en Flyssemugue, donde Narcisse Gurdebeke obtiene el puesto de vigilante de la torre del ayuntamiento, encargado del carillón de la iglesia, director de la banda municipal y archivero.

Ejercerá ese empleo cuarenta y cinco años y vive con su mujer y sus siete hijos en una torre de seis pisos separada del suelo por cuatrocientos veinticinco escalones que no invitan a bajarlos y subirlos a diario. 

En la torre, a ochenta metros del suelo, en busca de autosuficiencia y de contacto con la naturaleza, construirá jardines colgantes y un huerto, mantendrá una granja elevada y fabricará un arroyo en lo alto. Y ahí empezarán a surgir algunos problemas.

Santos Domínguez

5/2/16

Por la carretera de Sintra


Por la carretera de Sintra.
Antología de poesía portuguesa contemporánea.
Edición y traducción de Marta López Vilar. 
La Lucerna. Palma de Mallorca, 2015.

Bajo ese título que homenajea a Pessoa en uno de sus textos más conocidos ha reunido Marta López Vilar una espléndida antología de poesía portuguesa contemporánea que publica Ediciones La Lucerna

Traductora de poesía en catalán, griego y portugués, Marta López Vilar es también una admirable poeta, lo que inevitable y felizmente se refleja en la calidad de su trabajo como traductora, del que dejamos constancia en la reseña de su modélica traducción de las Elegías de Bierville de Carles Riba.

Y en ese mismo nivel de brillantez se sitúa esta antología de poesía portuguesa, una selección amplia y significativa que recoge cinco muestras de cada uno de los veintiún poetas antologados. De António Ramos Rosa a Catarina Nunes de Almeida pasando por Nuno Judice o Fernando Pinto do Amaral, una selección planteada con la voluntad de reflejar -indica la traductora en su prólogo- “qué poesía se hace ahora en Portugal a manos de poetas que han cruzado el umbral del siglo XXI y que no han gozado de suficientes traducciones al castellano (algunos no han sido nunca traducidos).” 

Una multiplicidad de voces que dibujan un variado panorama de conjunto, porque lo que buscaba la antología es “que el tono del libro fuera heterogéneo, que fuera una fotografía clara de la poesía portuguesa contemporánea.” 

Un panorama amplio que se traza con la palabra viva que late en estos textos en los que conviven la búsqueda y el silencio, la vida y la pérdida, el cuerpo y el paisaje, el amor y la memoria, la luz y el tiempo, la noche y la escritura, como en un memorable texto de Ruy Ventura, o el mar de este espléndido Agosto de Fernando Pinto do Amaral:

En tardes como ésta el mar es una 
bendición, 
el gesto azul de un dios, 
la memoria de un tiempo sin tiempo. 

En tardes como ésta cada instante 
sabe a eternidad 
y el horizonte, este horizonte 
es una señal de lo que aún puede ser 
eso a lo que llaman la belleza: 
una ola que nace mientras otra 
muere deshecha en espuma 
llevando nuestro miedo tras de sí, 
nuestra esperanza demasiado humana, 
el pacto que sellamos y rompimos 
con los sueños más antiguos, los que un día 
fueron sólo nuestros 
y son ahora del mar, sin nombre ni 
destino, 
cosas que van y fingen regresar 
y ya no nos pertenecen.

Santos Domínguez

4/2/16

El huésped


Marie Belloc Lowndes.
El huésped.
Traducción de Susana Carral.
Menoscuarto. Palencia, 2015.

Bajo la niebla de un Londres aterrorizado por los crímenes de Jack el Destripador –el Vengador en la novela- transcurre El huésped, una novela que Marie Belloc Lowndes publicó en 1913.

El sostenido suspense del relato, a caballo entre la novela de terror y la de detectives, explica que sirviera de base a la primera película de Hitchcock, una cinta muda de 1927 que el director tituló como la novela -aquí se tradujo absurdamente como El enemigo de las rubias- y subtituló Una historia de la niebla de Londres.

Hasta cuatro películas más –la última, Misterioso inquilino, de David Ondaatje- se han basado en la fuerza de esta intriga envolvente en la que se combinan el desasosiego y el desconcierto, la sospecha y el pánico psicológico, la apariencia y la culpa en torno al excéntrico señor Sleuth, el huésped afable y discreto que se instala sin equipaje en casa de los Bunting.

Con una nueva traducción de Susana Carral la recupera Menoscuarto en su colección Cuadrante nueve.

Santos Domínguez

3/2/16

Stephen Greenblatt. El espejo de un hombre



Stephen Greenblatt.
El espejo de un hombre.
Vida, obra y época de William Shakespeare.
Traducción de Teófilo de Lozoya 
y Juan Rabasseda.
Debolsillo. Barcelona, 2016.


Un joven de una pequeña ciudad de provincias —un hombre sin fortuna personal, sin contactos familiares importantes y sin educación universitaria— se traslada a Londres a finales de la década de 1580 y, en un tiempo considerablemente breve, se convierte en el mejor dramaturgo no tan solo de su época, sino de todos los tiempos. Sus obras causan sensación entre los individuos cultos y los analfabetos, entre el sofisticado público urbano y las gentes de provincias que asisten por primera vez a una representación teatral. Consigue que el público ría y llore; convierte la política en poesía; combina arriesgadamente la payasada vulgar y la sutileza filosófica. Sabe adentrarse con la misma penetración tanto en la vida privada de los reyes como en la de los mendigos; en un momento dado parece haber estudiado derecho, en otro teología, en otro historia antigua, y tiene al mismo tiempo la virtud de imitar los acentos de los pueblerinos y de deleitarse con cuentos de viejas. ¿Cómo explicar un éxito de tal magnitud? ¿Cómo Shakespeare se convirtió en Shakespeare?

Así comienza el Prefacio de Stephen Greenblatt a El espejo de un hombre, una obra maestra del género biográfico que publicó en 2004 con el título Will in the World y con el que al año siguiente fue finalista del Pulitzer y del National Book Award en Estados Unidos.

Con el subtítulo Vida, obra y época de William Shakespeare, acaba de editarlo en español Debolsillo con traducción de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda.

Con una admirable combinación del rigor y la solvencia narrativa que luego confirmó en la excelente reconstrucción de los orígenes del Renacimiento que hizo en El giro, Greenblatt elabora en este libro que se lee como una novela un estudio serio que se ha convertido desde hace años en una referencia insoslayable en los estudios sobre Shakespeare. Porque se lee, sí, como una novela pero su consistencia es la de un estudio serio como acreditan las orientadoras notas bibliográficas que se incorporan en el apéndice

“Asombrosamente bueno –escribió Adam Gopnik en The New Yorker-. Es el libro más inteligente y sofisticado, y también el estudio más colosalmente apasionado que he leído jamás sobre la vida y obra de Shakespeare.”

De la vida de Shakespeare se conocen bastantes datos, tan externos como poco significativos: sus partidas de nacimiento y defunción, su matrimonio a los 18 años con Anne Hathaway, ocho años mayor que él y embarazada de tres meses, los nacimientos de sus hijos, la muerte a los once años de su hijo Hamnet, sus operaciones inmobiliarias, el testamento en el que deja a su mujer su segunda mejor cama... 

Pero hay también muchas zonas oscuras que obligan a sus biógrafos a ejercicios de especulación imaginativa para llenar esas lagunas. Lo explica así Greenblatt:

Aparte de los poemas y las obras teatrales, los datos sobre la vida de Shakespeare que han llegado a nuestras manos son muchos, aunque poco concluyentes. La tenaz labor en los archivos llevada a cabo a lo largo de muchas generaciones ha sacado a la luz diversas alusiones de la época a su persona, así como un número razonable de transacciones de propiedades del dramaturgo, una licencia matrimonial, datos sobre su bautizo, elencos de actores en los que figura su nombre, facturas de impuestos, declaraciones juradas irrelevantes, pagos por servicios y unas últimas voluntades y un testamento sumamente interesantes, pero ninguna pista decididamente clara que permita desentrañar el gran misterio de un poder creativo tan inmenso como el suyo.

Y por eso, porque no hay una vinculación clara –no hay más que pensar en sus sonetos- entre lo que escribió y lo que pudo ser su experiencia vital, Greenblatt señala que su libro cuenta una historia de éxitos sorprendente que parece no tener explicación: pretende descubrir al hombre real que escribió la colección más importante de literatura imaginativa del último milenio. O más bien, puesto que la persona en cuestión es un tema perfectamente documentado en los archivos públicos, pretende recorrer los sombríos caminos que unen la vida que vivió con la literatura que creó.

A partir de ese recorrido imaginativo que tienen las lagunas y los vacíos en la biografía de Shakespeare, Greenblatt acomete en casi quinientas páginas una recreación verosímil de las circunstancias que rodean su vida y su escritura: la escuela de Strafford y sus jornadas lectivas, las previsibles lecturas dramatizadas de Plauto y Terencio, los cómicos ambulantes como Los Hombres de la Reina, que pasarían por el pueblo para representar moralidades de las que pude aprender la frágil línea divisoria que separa la tragedia de la comedia; las representaciones religiosas que pudo ver en Coventry, no lejos de su pueblo, los problemas económicos de su padre, que le llevaron de la prosperidad a la ruina, las experiencias personales, las tradiciones populares y los ritos festivos que reflejó en El sueño de una noche de verano; su probable fracaso matrimonial, sus muy posibles vagabundeos londinenses hasta que encontró un puesto entre Los Hombres del Lord Chambelán, la principal compañía de la época

En esa indagación constante en la vida y las obras de Shakespeare, El espejo de un hombre completa un vivísimo fresco de la Inglaterra isabelina, de su jerarquización social, de los conflictos entre el catolicismo y el protestantismo, de la vida cotidiana en el campo y en Londres, de los ambientes teatrales, de dramaturgos como Marlowe o Robert Greene, de quien se hace un inolvidable retrato, de los actores y las representaciones de Los Hombres del Almirante  o Los Hombres del Rey en el teatro de la Rosa o en el Globe. 

A esa luz que reconstruye globalmente la época de Shakespeare, Greenblatt acomete una nueva lectura de los textos de Shakespeare, propone un nuevo análisis de los opacos sonetos en clave autobiográfica o completa un estupendo examen de Hamlet, Otelo o El rey Lear.

Eso es lo más importante de este libro: que no se limita al mero rastreo de la vida de Shakespeare, sino que es también un brillante ejercicio de crítica literaria, un examen profundo de su obra, que es, en palabras de Greenblatt, tan sorprendente, tan brillante, que parece haber sido creada por un dios, y no por un mortal, y mucho menos por un mortal de orígenes provincianos y con una educación modesta.

Su imaginación nunca fue propensa al vuelo metafísico ni a las abstracciones, nunca elaboró sus textos sin vincularlos estrechamente con la vida y con la realidad cotidiana. Por eso –explica Greenblatt- una de las principales características del arte de Shakespeare es el contacto con la realidad. Al igual que lo que ocurre con cualquier autor cuya voz lleva años apagada y cuyo cuerpo ya está totalmente descompuesto, todo lo que queda son las palabras escritas en unas páginas, pero antes incluso de que un actor de talento haga que las palabras de Shakespeare cobren vida, esas palabras contienen la presencia activa de una experiencia vivida y real. /.../ Era un artista insólitamente abierto al mundo, y descubrió los medios para incluir ese mundo en sus obras. Para comprender cómo lo hizo con tanta eficacia, es importante observar cuidadosamente su maestría verbal: su dominio de la retórica, su peculiar ventriloquia, su verdadera obsesión con el lenguaje. Para comprender quién fue Shakespeare, es importante seguir las pistas verbales que dejó tras la vida que vivió y el mundo al que estaba tan abierto. Y para comprender cómo Shakespeare utilizó su imaginación para transformar su vida en su arte, es importante que sepamos usar nuestra propia imaginación.

No parece demasiado sencillo ir más allá de las sombras en ese ejercicio de imaginación para reconstruir las muchas zonas oscuras de la vida de Shakespeare, pero Greenblatt ha hecho algo que importa mucho más: ha mostrado sus obras bajo una nueva luz que no es fácil olvidar.

La publicación de esta traducción, con un espléndido cuadernillo central de ilustraciones, es una inmejorable manera de conmemorar entre nosotros el cuarto centenario de la muerte del clásico entre los clásicos. 
Santos Domínguez

2/2/16

Pascal. Tratados de la desesperación


Blaise Pascal.
Tratados de la desesperación.
Edición de Gonzalo Torné.
Hermida Editores. Madrid, 2016.

Que algo sea incomprensible no significa que no exista. Que algo no pueda imaginarse no quiere decir que no exista. Así los números infinitos, así el espacio infinito, escribía Pascal en uno de los apuntes que publica Hermida Editores con el título Tratados de la desesperación, de cuya edición se ha ocupado Gonzalo Torné.

Es una antología de los Pensamientos que –explica la Nota editorial- “se ha elaborado siguiendo dos criterios: en primer lugar se han seleccionado aquellos pasajes de Pascal que destacaban por su carácter aforístico, y en segundo lugar aquellos que se alejaban de la historia de la religión y de la controversia estrictamente teológica para desembocar en lo que, de manera general, se podría llamar la «cuestión existencial».”

“Nadie como Pascal -señala Gonzalo Torné en su prólogo- nos estremece con la idea de que se nos ha concedido una conciencia que busca como una luz débil y enferma cosas que puede intuir pero que no puede entender. Nadie como Pascal ha señalado que cada hombre dispone de una conciencia plena y madura, que se siente centro de un universo que no se estremecerá más que en el círculo de los conocidos más cercanos cuando seamos suprimidos.”

Pero –añade- “nadie como Pascal nos ha hecho sentir el terror de, salvo intervención milagrosa, nuestra futura desintegración en la nada. El caso es que Pascal creía en los milagros. Pascal es un creyente.”

Sus Pensamientos son apuntes, sentencias, aforismos, esbozos de capítulos, destinados a un tratado -Apología de la religión cristiana- que no llegó a articular por su temprana muerte. Y paradójicamente ese fragmentarismo de la obra inacabada le sitúa en el canon de la forma breve de los moralistas franceses, que no tenía nada que ver con su proyecto inicial, pero fue el terreno desde donde ejerció una enorme influencia en la literatura posterior.

Desde su crisis personal en noviembre de 1654, Pascal hizo de la religiosidad –encauzada en la espiritualidad jansenista de Port-Royal y enfrentada a la defensa del libre albedrío de los jesuitas- el eje de su vida y su obra. Y desde ese territorio organizó la materia argumental de los apuntes recogidos en este volumen: la reflexión sobre la frágil condición humana –un junco que piensa, una criatura perdida en una esquina insignificante de la naturaleza, bajo el aterrador silencio de los espacios infinitos.

Precursor del existencialismo contemporáneo, Pascal habla de un mundo sin Dios y de la pequeñez del hombre consciente del absurdo. Y lo hace desde la fe desgarrada ante las dudas, desde una fe vivida que se anticipa a Kierkegaard en dos siglos.

No era más que una estrategia agresiva –no muy diferente en su actitud de fondo al terror jesuítico de los ejercicios ignacianos-; una estrategia que pone un señuelo sombrío para acabar defendiendo la existencia de una divinidad que ordena el caos y da sentido a la existencia del hombre, marcada por el absurdo de la vanidad y la codicia, por la relación conflictiva entre la pasión y la razón, entre la imaginación y el pensamiento.

Pascal escribió en un momento de crisis del racionalismo y esa circunstancia le sitúa como profeta de un tiempo posterior –el siglo pasado- en el que esa crisis se reaviva. Eso explica su influencia en el Eliot más sombrío y en el Beckett más consciente del absurdo de la existencia, en Kafka o en Joyce, como recuerda Gonzalo Torné en su prólogo.

Entre el terror -¿Qué otra cosa es el hombre sino un sujeto colmado de un terror natural del que no puede desprenderse?- y el vacío, entre la perplejidad y las dudas -Este y no otro es nuestro verdadero estado: nuestra incapacidad para conocer algo con absoluta certeza combinada con nuestra incapacidad de ignorar algo completamente. El ser humano se agita en una zona intermedia, siempre suspendido en seguro; vivimos moviéndonos de un lado a otro, sin llegar a ningún puerto-, la exploración de la condición humana es en Pascal una formulación de las limitaciones y la desorientación del hombre: 

Es incomprensible que Dios exista. Es incomprensible que Dios no exista. Es incomprensible que el alma y el cuerpo convivan. Es incomprensible que el cuerpo no tenga alma. Es incomprensible que el mundo haya sido creado. Es incomprensible que el mundo no haya sido creado. Es incomprensible que hubiese un pecado original. Es incomprensible que no hubiese un pecado original.

Santos Domínguez

1/2/16

Desde que el mundo existe




Rachel Field.
Desde que el mundo existe.
Traducción de Susana Carral.
Reino de Cordelia. Madrid, 2015.

"Nunca me han molestado los recuerdos ajenos. Desde niña siempre me gustó escuchar cuando alguien hablaba del pasado. Mi madre decía que le resultaba extraño en alguien tan joven. Pero creo que incluso entonces ya adivinaba lo que ahora tengo muy claro, aunque mi habilidad con las palabras no me permita expresarlo bien: que no hay nada que resulte tan agradable como la alegría recordada ni tan amargo como la desesperación que ya no puede hacernos daño. Para mí el pasado es semejante a una de esas caracolas que en la costa de Maine solían adornar las repisas de las chimeneas de los hogares marineros."

Así comienza, en la traducción de Susana Carral para Reino de Cordelia, Desde que el mundo existe, la novela con la que Rachel Field obtuvo en 1935 el National Book Award.

Ambientada en la costa de Maine (Nueva Inglaterra), superpone un conflicto sentimental y el telón de fondo histórico en el que chocan la tradición y la modernidad, representados por la decadencia de los viejos astilleros de veleros industriales frente al empuje de los barcos de vapor. 

Ese es el conflictivo contrapunto de las tensas relaciones entre el comandante Fortune, un poderoso armador, y su heredero, Nathaniel, pianista enamorado de Kate Jordan, hija del ama de llaves de la familia y narradora de una novela ante la cual, como indican los editores en el prólogo, “el lector no tendrá que hacer grandes esfuerzos para reconocer el escenario de esta historia” y los efectos devastadores del progreso sobre la naturaleza: "Una marea muy viva -concluye la narradora cuando han muerto todos y ella es la única superviviente- fue la que se apoderó de nuestras vidas y las arrojó lejos para que se mezclaran con la sal, el sol y las intensas corrientes de nuestra juventud."

Santos Domínguez

29/1/16

Paul Valéry, La joven parca


Paul Valéry,
La joven parca. 
Traducción e introducción de
Antonio Martínez Sarrión
Linteo Poesía. Orense, 2015.


¿Quién llora ahí, sino el viento más simple, en esta aislada hora
con diamantes extremos?… ¿Y quién gime 
tan cerca de mí misma y a punto de llorar?

Así comienza, en la espléndida traducción de Antonio Martínez Sarrión, La joven parca, una obra central en la poesía de Paul Valéry, que acaba de aparecer en edición bilingüe en Linteo Poesía.

Valéry la escribió después de una larga travesía del desierto en forma de silencio poético prolongado a lo largo de dos décadas. La publicó, tras cien borradores previos, en 1917, diez años antes de esa otra cima que es El cementerio marino, un texto complementario de La joven parca, aunque menos hermético que este, como señala en su introducción Antonio Martínez Sarrión, que recuerda en ella la concepción de la poesía de Valéry como arte de la sugerencia, como "una concentrada armonía de palabras e imágenes /…/ donde importaba más el juego mágico de ritmo, rimas y aliteraciones que sus contenidos intelectuales.” 

Con sus quinientos versos que reflejan los cambios de conciencia de una persona a lo largo de una noche, La joven parca es uno de los poemas más herméticos de la poesía francesa. Nocturna y femenina, frente al carácter solar y masculino del Cementerio marino, es, con su vertiginosa sucesión de sueños y metamorfosis, un diamante oscuro y huidizo en alejandrinos franceses cuyo título se inspira en la escultura de una muchacha que se conserva en el British Museum.

Como a Eurídice, a esa joven parca la muerde una serpiente. Es la serpiente de la inteligencia, igual de venenosa. Pero tras esa larga noche de pesadillas, frente a la inteligencia sola y al instinto solo, al amanecer se impone en la protagonista la armonía que conjuga lo racional y lo instintivo, lo sensible y lo intelectual:

¡oh gloria del nacer!, potente y dulce,
fuego hacia el que una virgen de nuevo se incorpora
bajo la especie áurea de un pecho conmovido.

Misteriosa y perturbadora, La joven parca es una obra central en la trayectoria poética de Valéry, una joya que Martínez Sarrión sitúa al nivel de los Cuatro cuartetos de Eliot o de las Elegías de Duino, de Rilke, con las que comparte una misma vocación interrogativa y visionaria. 

Santos Domínguez