18 junio 2013

Blas de Otero. Obra completa



Blas de Otero. 
Obra completa (1935-1977). 
Edición de Sabina de la Cruz 
con la colaboración de Mario Hernández. 
Introducción de Mario Hernández 
y Sabina de la Cruz.
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2013. 

Frente al perezoso estereotipo crítico que transmite la imagen fija del poeta existencialista o la del poeta social, Blas de Otero fue un poeta en marcha. Su obra, en constante evolución y sometida a una implacable autocrítica inconformista, tiene por eso un valor añadido: refleja el proceso de evolución que sigue la poesía española a lo largo de cuatro décadas desde el arraigo al desarraigo, desde la poesía desarraigada a la poesía social y de esta, tras una crisis que él percibió de forma lúcida y temprana, a la mayor exigencia formal, al mayor riesgo expresivo de sus últimos libros.

Y es que nada falsifica más la obra de Blas de Otero que la persistencia de esos clichés repetidos por una crítica poco atenta o muy interesada en el desprestigio del compromiso político en literatura. Es verdad que hay un Blas de Otero atormentado al borde del precipicio en Ángel fieramente humano y luego un antifranquista que tenía que publicar sus libros más reivindicativos en París, Cuba o Puerto Rico, porque aquí la censura no se lo permitía.

Pero esas son dos fotos fijas que no reflejan el proceso de una poesía en movimiento perpetuo, alejada de certezas y en constante cuestionamiento de sus límites, de sus obligaciones éticas y estéticas y de su eficacia literaria o política. 

La poesía de Blas de Otero es la de un poeta consciente que no limita su rebeldía al terreno del desamparo existencial o al de la protesta contra la dictadura de Franco. Exigente consigo mismo antes que con nadie, nunca se acomodó en una manera que pudiera degenerar en amaneramiento ni se instaló definitivamente en la comodidad acrítica de ninguna tendencia. Pasó del existencialismo desgarrado de Ancia al coexistencialismo y a la palabra militante de Pido la paz y la palabra. Y desde allí saltó al experimentalismo sereno y controlado de Historias fingidas y verdaderas.

Entre el temprano Cántico espiritual y el póstumo Hojas de Madrid con La galerna transcurren cuatro décadas en las que la poesía de Blas de Otero se convierte en índice, en paradigma inmejorable de la evolución general de la poesía española.

Por ejemplo, en sus últimos poemas –los más de trescientos de Hojas de Madrid- sigue viviendo el Blas de Otero comprometido con su entorno y atento a lo que le rodea, persiste el existencialista (el coexistencialista, prefería decir él) que reflexiona visceralmente sobre el sentido de la vida y la escritura, pero además aparece el poeta más arriesgado con la experimentación verbal, el de expresión más libre, el que reescribe un famoso verso de Neruda para hacerle decir Puedo escribir los tristes más versos esta noche.

La falsa imagen unívoca y monolítica de Blas de Otero desaparece si se tiene en cuenta que en su obra coexisten siempre en tensión -con momentos de mayor relevancia de un registro o de otro- el yo autobiográfico, el yo lírico y el yo histórico.  El complejo equilibrio de esas perspectivas poéticas explica no solo la variedad de metros, temas y tonos, sino las diversas influencias y homenajes que emergen en sus libros: desde Fray Luis a Neruda, desde Machado a Juan Ramón – una presencia constante que descoloca a quienes viven en la pereza del tópico- desde Rubén a Alberti, desde Vallejo a Miguel Hernández.

Porque Blas de Otero se sentía depositario de un legado poético que viene de Manrique y llega a Cernuda, pasa por los místicos y por Whitman, por Aldana y Bécquer, por Quevedo. Pero Otero sabía que ese legado es algo vivo, sometido a nuevas asimilaciones, a relecturas que generan la reescritura actualizada de la tradición, revitalizada en su voz personal, tamizada por su experiencia y su mirada contemporánea sobre la realidad.

La búsqueda y la insatisfacción orientan la palabra viva, “móvil y cambiante” de su poesía, como señala Mario Hernández en la introducción a la Obra completa (1935-1977) de Blas de Otero, que se reúne por primera vez en un volumen editado por Sabina de la Cruz y publicado por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.

Un volumen con su obra en verso y prosa, en el que se recogen todos los libros que el poeta publicó en vida, más el póstumo Hojas de Madrid con La galerna- editado también en Galaxia Gutenberg en 2010- y tres libros inéditos: Poesía e Historia, Historia (casi) de mi vida y Nuevas historias fingidas y verdaderas.

La edición de la obra total de Blas de Otero es una aportación decisiva que refleja la vitalidad poética de un hombre que no se rindió nunca, el crecimiento de una poesía de profundidad progresiva y en constante búsqueda. 

Una meritoria y compleja labor de edición de Sabina de la Cruz y Mario Hernández, que además de ordenar los inéditos han tenido que recomponer todo aquello -y no fue poco- que mutiló la implacable censura franquista para ofrecer un recorrido completo por sus múltiples registros estilísticos, por su variedad temática y por las distintas propuestas estróficas que exploró en su obra poética, desde el soneto clásico hasta la forma popular y desde el verso libre hasta los poemas en prosa.

En la última sección del libro, Complementos, doscientas páginas recogen los textos inéditos y dispersos ordenados cronológicamente, traducciones de poetas rusos o de Nâzim Himet, un poeta turco que le influyó mucho, y una abundante muestra de declaraciones y entrevistas en las que Blas de Otero –que siempre quiso averiguar cómo se salva la distancia entre la vida y los libros- habla de su vida y su obra fieramente humana, viva, cambiante y variada.

Esa variedad contrasta con la unidad que les otorga a los versos de Blas de Otero la autenticidad de una de las voces imprescindibles de la poesía española del siglo XX.

Santos Domínguez

17 junio 2013

Los años norteamericanos de Luis Cernuda




José Teruel.
Los años norteamericanos de Luis Cernuda.
Pre-Textos. Valencia, 2013.


Sólo podemos conocer la poesía a partir del hombre, escribió Luis Cernuda en un artículo sobre Eluard. Y a esa misma idea responde el brillante ensayo sobre Los años norteamericanos de Luis Cernuda, con el que José Teruel obtuvo el último  Premio de Investigación Literaria Gerardo Diego  que acaba de publicar Pre-Textos.

La siempre conflictiva relación que hubo entre biografía y poesía en Luis Cernuda, su vida errante que desembocó al otro lado del mar, donde los caminos de hierro tienen nombres de pájaro, favoreció el desarrollo y la evolución de su obra, que alcanza una nueva dimensión en esos años americanos que estudia este ensayo: desde que llega a Nueva Inglaterra en septiembre de 1947 hasta su muerte en México en noviembre de 1963.

Unos años decisivos en los que títulos como Desolación de la quimera, Ocnos y Variaciones sobre tema mexicano no solo desmienten el pretendido agotamiento creativo de Cernuda, sino que se alzan como cimas relevantes de toda su obra.

En esos años se centra este estudio ejemplar que une el seguimiento del avatar biográfico al desarrollo de su obra poética y ensayística - un largo y hondo capítulo se dedica a la obra crítica de Cernuda- y al estudio pormenorizado y profundo de textos tan imprescindibles como Mozart Luis de Baviera escucha Lohengrin.

Fue una época decisiva en el giro que dio la obra del poeta, que encontró su tono de voz más auténtico en la  lectura de la poesía inglesa, tan frecuentada en sus diez años de exilio en Inglaterra, y que no abandonó cuando se trasladó a Estados Unidos para acabar instalándose en México.

En pocos poetas del 27 se unen tan intensamente obra y biografía, de manera que La realidad y el deseo, Ocnos o Variaciones sobre tema mexicano contienen la autobiografía del poeta más que el Historial de un libro o que su voluminosa y dispar correspondencia.

Porque frente a la hipocresía de la pareja Salinas – Guillén (¿Qué tenemos nosotros que ver con este marica? No me es antipático, me repugna), Cernuda era incapaz de simulaciones en su vida y en su obra. Y esa actitud, que en sí misma no le añade valores literarios al texto, permite leer su poesía en clave autobiográfica, y además la mantiene viva, porque sigue circulando por ella la sangre de lo verdadero y su voz nunca parece la de un impostor.

Y, sobre todo, esa verdad radical y esa severa falta de autocomplacencia que recorre su obra justifica que se ofrezcan nuevos acercamientos a la vida y la poesía, nuevas perspectivas de la biografía poética y crítica de Cernuda, uno de los poetas más poderosos y decisivos del siglo XX en España y América.


Porque, más allá de su dolorosa historia personal, más allá del escepticismo de Vivir sin estar viviendo y del hastío de Con las horas contadas -que contiene esa espléndida elegía del presente que son los dieciséis Poemas para un cuerpo- libros como Las nubes o Desolación de la Quimera y su relación entre mito y circunstancia, acabarían marcando el rumbo de la poesía en español a ambos lados del Atlántico.

Santos Domínguez



16 junio 2013

Eric Hobsbawm. Un tiempo de rupturas


Eric Hobsbawm.
Un tiempo de rupturas.
Sociedad y cultura en el siglo XX.
Traducción de Cecilia Belza y Gonzalo García.
Crítica. Barcelona, 2013.

Un tiempo de rupturas. Sociedad y cultura en el siglo XX, que publica Crítica, es la obra póstuma de Eric Hobsbawm (1917-2012), uno de los grandes historiadores contemporáneos. 

Es su testamento no sólo porque es el último libro que escribió, sino porque en sus páginas se resume su concepción de la Historia y se concentra la sabiduría y la capacidad de análisis que recorre el pensamiento de un autor cuya obra ha ido editando en España la Editorial Crítica.

Un tiempo de rupturas es un apretado y lúcido ensayo de interpretación de la cultura y el arte en el siglo XX y en los primeros años del XXI, una era de la historia que ha perdido el norte y que, en los primeros años del nuevo milenio, mira hacia delante sin guía ni mapa, hacia un futuro irreconocible, con más perplejidad e inquietud de lo que yo recuerdo en mi larga vida.

Esas palabras de Hobsbawm en el Prefacio de los veintidós capítulos del libro contienen algunas de las claves esenciales de este ensayo que es una reflexión sobre el presente, una mirada interpretativa que explica el proceso histórico que nos ha traído hasta hoy y una declaración de incertidumbre sobre el futuro.

En línea con la declaración de Cervantes que Pierre Menard matizó desde su perspectiva contemporánea como aclaró Borges, aquí también es la Historia émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir.

Y desde esa perspectiva, las conferencias de Hobsbawn que se recopilan en este libro analizan las relaciones complejas y problemáticas entre arte, cultura y sociedad, hacen un diagnóstico crítico del presente que atiende a los antecedentes históricos que lo explican y establece un pronóstico nada complaciente del futuro.

Elaborado a lo largo de medio siglo, entre 1964 y 2012, se inicia con lo que Hobsbawn llama irónicamente una fanfarria incrédula sobre los manifiestos del siglo XX y da un salto de un siglo desde las vanguardias históricas para analizar la situación y las perspectivas del arte y la cultura a comienzos de este nuevo milenio:

La relación entre política, sociedad y cultura, el sentido de festivales de música clásica como el de Salzburgo, de música étnica como el Womad, o de muchos festivales de jazz, de poesía o de teatro; el futuro del libro, la pintura, la arquitectura, la música o la escultura en medio de la avalancha de palabras, sonidos e imágenes que inunda el hábitat universal que antes se había llamado arte; la movilidad de la humanidad actual y sus consecuencias, marcadas por la globalización y el mestizaje que afectan no sólo a la alta cultura tradicional, sino a la cocina o al fútbol:

“Feliz la tierra que, como Francia, se ha abierto a la inmigración y no cuestiona la identidad étnica de los ciudadanos. Feliz la tierra que se siente orgullosa de poder escoger en su equipo nacional a africanos, afrocaribeños, bereberes, celtas, vascos y a los hijos de inmigrantes ibéricos y de la Europa del Este. Felices, no solo porque esto les ha permitido ganar la Copa del Mundo, sino porque hoy los franceses (...) han declarado que Zinedine Zidane, su mejor jugador, un hijo de inmigrantes musulmanes de Argelia, es simplemente el mejor de los franceses.”

Hobsbawn explora las raíces decimonónicas y burguesas del canon artístico contemporáneo, la descomposición después de la Primera Guerra Mundial de esa civilización burguesa, cuya lógica la destinaba a destruir sus cimientos elitistas, con lo que llega al final de su camino ya con Dadá, el urinario de Marcel Duchamp y el cuadrado negro de Malévich.

Y llegado a ese punto se plantea si queda algo de ese pasado irreversible de la Mitteleuropa política y del patrimonio cultural de esa burguesía tradicional para acabar mirando con incertidumbre el futuro de la ciencia, para interrogarse sobre la función social de los intelectuales en un mundo en el que una pluma nunca valió lo que una pistola o una espada, para asombrarse de la creciente presencia pública de las religiones, para analizar la relación entre el poder y el arte o entre las vanguardias y la revolución.

Los dos capítulos finales, agrupados en la sección Del arte al mito, son quizá los más llamativos del volumen. Contienen un análisis del paso de arte al mito con el pop y una explicación certera y detallada de los motivos por los que los cowboys, unos personajes desarraigados, errantes y pobres, se han convertido en un mito heroico contemporáneo y de fortuna universal.

La inteligencia y la capacidad analítica de Hobsbawn brillan con especial intensidad en esos dos capítulos que cierran una obra imprescindible para entender la cultura actual, sus perspectiva y sus contradicciones.

Santos Domínguez

15 junio 2013

La lluvia amarilla


Julio Llamazares.
La lluvia amarilla. 
Edición conmemorativa.
Seix Barral. Barcelona, 2013.

Cuando se cumple un cuarto de siglo de la aparición de un clásico contemporáneo como La lluvia amarilla, de Julio Llamazares, Seix Barral publica una edición conmemorativa enriquecida con un prólogo del autor y con un DVD que contiene el documental Anielle, de Eduardo de la Cruz, sobre el pueblo del Pirineo aragonés donde se ambienta esta novela, la más leída y traducida de todas las suyas, como señala Llamazares en el prólogo.

Fue una novela, la segunda de su autor, que se había dado a conocer con Luna de lobos, que superó todas las expectativas y que acabó por convertirse en símbolo de los paraísos perdidos evocados por la memoria. Tuvo un enorme éxito de crítica y público, a lo que contribuyó no solo su evidente valor literario, sino la lectura sociológica, una de las posibles que admite un texto tan rico en matices,  que se hizo de sus páginas. 

En el duro paisaje de ese lugar despoblado por el éxodo rural, el monólogo interior de Andrés, su último habitante moribundo en su última noche, tiene una potencia literaria y una tensión estilística que lo coloca en muchos momentos cerca del lenguaje poético: Pronto llegó noviembre con su pálido aliento de lunas y hojas muertas.

El documental Anielle que recoge el DVD incluido en esta edición se rodó a partir de la novela en los paisajes en los que transcurre y aporta también fotografías de un Anielle aún habitado, lo que permite conocer los escenarios reales en los que aún suena el melancólico y febril monólogo de Andrés en soledad.

Porque la soledad y la ruina del paisaje son también las del personaje, de la misma manera que su abandono es también el del barranco en sombra sobre el que cuelga Anielle con su silencio torturado por el viento.

Y así el paisaje habla por boca de su último habitante, terminal en la noche de su agonía y fundido ya definitivamente con los restos arruinados de las piedras caídas y las maderas podridas de las casas vacías.

Los bosques de ortigas y los zarzales que invaden las calles, los tejados desmoronados, la herrumbre que tiñe el ambiente, los muros caídos, el musgo y los pájaros negros son punzantes metáforas del abandono y el olvido, como esa niebla que desdibuja el paisaje y la memoria.

La lluvia amarilla de las hojas secas, los pájaros muertos, el viento bíblico, la nieve y la escarcha compartidas por el paisaje y el corazón, la memoria con fiebre que convoca a los espectros de los muertos... 

Todo eso ocurre bajo la presencia constante y fantasmagórica de una luna mortal en una noche que queda para quien es en la última, misteriosa e inolvidable frase de la novela.

Santos Domínguez

14 junio 2013

Basho. Por sendas de montaña


Matsuo Basho.
Por sendas de montaña.
Edición de 
Fernando Rodríguez-Izquierdo.
Satori. Gijón, 2013.


Por sendas de montaña, de Basho, y Sueño de la libélula, de Soseki, dos autores fundamentales en la configuración y el desarrollo del haiku japonés, inauguran la bellísima colección Maestros del Haiku que ha empezado a publicar Satori, la editorial gijonesa especializada en la cultura del Japón. Esos dos volúmenes inaugurales –se anuncian otros títulos de Shiki o Akutagawa-, editados en un delicado y manejable formato en octavo menor, han sido preparados por Fernando Rodríguez-Izquierdo, que se ha ocupado de la selección, traducción, introducción  y notas de dos títulos que resumen el canon del haiku.


La intuición del instante, eternizado por encima del tiempo en unos versos intemporales, la mirada espiritual a la naturaleza, el paisaje como proyección de los estados de ánimo, la concentración expresiva, la sugerencia sutil, la leve melancolía hacen de estos haikus una de las manifestaciones más estilizadas de la poesía universal.


Poco importa ante estos textos saber que Basho vivió en el XVII, porque parece un contemporáneo en su ironía autocrítica o en la contemplación de la naturaleza, o que Soseki, más conocido como narrador, abandonara este tipo de literatura cuando se le diagnosticó una úlcera gástrica que acabaría deteriorando su organismo.

Más allá del artificio poético, lo importante, lo que queda para siempre de estos haikus es la hondura lírica de su expresión ligera, la soledad en la percepción aguda del mundo, que en ellos se sigue oyendo el ladrido de un perro en la noche lluviosa y el ruiseñor sigue cantando en un sauce dormido en una fiesta en la que se unen los sentimientos y las sensaciones para crear una poesía imperecedera.

Matsuo Bashō (1644-1694), fue víctima de sus vagabundeos y sus travesías de montañas escarpadas. Es el poeta japonés más traducido en español, por lo que el editor, Fernando Rodríguez-Izquierdo, ha obviado en la selección de estos setenta haikus los más conocidos por las traducciones de Octavio Paz o de Antonio Cabezas.

En esta antología, de todos modos, está su mundo vital y literario: la niebla del sueño y un jardín abandonado, la primera nieve sobre las hojas del narciso y el rocío sobre el trébol, la luna sobre las ramas con gotas de lluvia, la fragancia de un árbol desconocido en flor, los pájaros que vuelan hacia islas remotas sobre la bruma del otoño, la naturaleza agitada a veces por las tormentas o los tifones, el viento que se esconde entre los bambúes, el canto de cuclillo al amanecer o la luna brillando sobre los cerezos.

Y la mirada de Basho que establece una lógica poética sobre la naturaleza en el haiku del que toma título la selección:

Al olor del ciruelo,
sale de pronto el sol
por sendas de montaña.

O esta abarcadora sinestesia en la que el relámpago encadena la sombra y  el grito de una garza:

Brilla un relámpago
y entra en la sombra el grito
de la garza nocturna.

Santos Domínguez

13 junio 2013

Trotsky. Una vida revolucionaria


Joshua Rubenstein.
León Trotsky.
Una vida revolucionaria.
Ediciones Península. Barcelona, 2013.


Aunque no aparece ninguna referencia en su edición española, publicada por Península en su colección Atalaya, esta biografía de Trotsky se inicia por un encargo de una prestigiosa editorial norteamericana como parte de una colección de semblanzas sobre conocidos personajes de religión judía. Por eso, casi rozan lo cómico los diversos intentos del autor por cumplir su compromiso y acercarse al personaje desde un punto de vista judío: de manera implacable y casi desde su infancia, Trotsky, ateo confeso, se niega a que le identifiquen con ningún credo.

Resulta imposible escribir una biografía aburrida de Trotsky, un hombre de pensamiento y de acción que vivió en Odessa, Viena, París, Londres, San Petersburgo, Estambul, Nueva York y acabó asesinado en México; que participó en la Revolución de 1905, que pasó por las cárceles del Zar, estuvo al frente del aparato de propaganda comunista en la clandestinidad, dirigió la Revolución de Octubre, organizó el Ejército Rojo, sufrió la persecución de Stalin en forma de exilio en Siberia, y luego vagó por un mundo que no quería ofrecer asilo a alguien con su historial, mientras buena parte de su familia caía víctima del fuego amigo estalinista.

Esta biografía tiene como virtudes su concisión y que está concebida desde un punto de vista bastante neutral, lejos de otras escritas desde el anticomunismo visceral o desde el rencor estalinista, pero también a distancia de los relatos hagiográficos que proponen a Trotsky como un ser casi angelical que podría haber traído a la Tierra el paraíso comunista ahorrándonos las atrocidades estalinistas.

Esta última idea ha formado parte de las creencias de quienes se hicieron trotskistas, pensando que la democracia y el respeto por los derechos humanos y las libertades individuales eran compatibles con el comunismo, cuando el propio Trotsky, convertido ya en víctima, no dudó en justificar hasta el último de sus días cualquier medio que sirviese para extender el comunismo por el mundo.

Quizás quien mejor resolvió esta cuestión fue uno de los intelectuales más sagaces del siglo XX, George Orwell, del que Rubenstein recoge esta opinión sobre Trotsky escrita en 1939: “no hay certidumbre de que hubiera sido un dictador preferible a Stalin, aunque sin duda tiene un intelecto mucho más interesante. Lo esencial -concluía Orwell- es el desprecio a la democracia; es decir a los valores subyacentes a la democracia; una vez que se ha pronunciado uno en otra dirección, Stalin o, en todo caso, alguien igual que Stalin, está ya en ciernes.”

Jesús Tapia

García Márquez. Todos los cuentos


Gabriel García Márquez.
Todos los cuentos.
Debolsillo. Barcelona, 2013.

Desde La tercera resignación, un cuento de 1947, hasta El avión de la bella durmiente, de 1982, los relatos que Gabriel García Márquez fue escribiendo a lo largo de treinta y cinco años los agrupó en cuatro volúmenes: Ojos de perro azul, Los funerales de la Mamá Grande, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada y Doce cuentos peregrinos.

Esos cuentos no alcanzan probablemente la altura descomunal de novelas como Cien años de soledad, El otoño del patriarca o El amor en los tiempos del cólera, pero contienen una parte fundamental del legado literario del colombiano, que dedicó a la técnica del género una serie de artículos teóricos imprescindibles.

De hecho, con sus primeros cuentos García Márquez empieza a construir un universo muy personal que pone los cimientos de El coronel no tiene quien le escriba o de Cien años de soledad. La imaginación, el realismo mágico, el decorado del trópico caribeño y los personajes desolados o excesivos contienen la semilla de su obra mayor y ponen los fundamentos técnicos y temáticos sobre los que se construirían sus novelas.

Fue así como nació Macondo en el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo o en los funerales de quien fue soberana absoluta de aquel lugar, y, sobre todo, fue en esos primeros cuentos donde García Márquez encontró el tono de voz que le permitiría acometer empresas narrativas de más largo aliento: es la voz del demiurgo, del contador de historias que en cada relato parece estar fundando el mundo, nombrando las cosas por vez primera.

Esta teoría y práctica de vasos comunicantes entre sus novelas y sus cuentos explican La increíble y triste historia..., un relato posterior a Cien años de soledad que desarrolla un episodio esbozado en la novela.

Lo culto y lo popular, la tradición oral y la lectura de Faulkner, la realidad cotidiana y la irrupción natural de lo fantástico, la narrativa clásica y las aportaciones contemporáneas... Todo eso integra la argamasa con la que García Márquez crea el prodigioso edificio de su literatura, hecha de una difícil mezcla de arcilla y mármol que da lugar a un milagro creativo en cada uno de los cuarenta y un cuentos de este volumen.

Porque cada uno de estos cuentos es una pequeña obra de arte que tiene valor por sí misma y constituye una pieza fundamental e imprescindible en el pasmoso universo literario de García Márquez.

Un año después de que Mondadori reuniera por primera vez en un solo volumen en tapa dura la totalidad de la narrativa breve de García Márquez, que escribió estos textos a la vez que algunas de sus obras mayores o como preparación en cuanto a tono, ambientes, enfoques o personajes, aparecen ahora en un formato más asequible, pero con el mismo cuidado editorial, en Debolsillo.

Santos Domínguez