08 diciembre 2008

Cuadernos y consejos de Baudelaire


Charles Baudelaire.
Cuaderno de notas y
Consejos a los jóvenes escritores.

Selección e introducción de Jordi Julià.
Traducción de Javier del Prado y José Antonio Millán.
Almuzara. Córdoba, 2008.


La Editorial Almuzara ponía en marcha este verano su nueva colección blu minor, con cuidadas ediciones de clásicos en un formato más cómodo y asequible que los de la Biblioteca de Literatura Universal, su hermana mayor.

A los dos primeros títulos, Navegación a Oriente y noticias del reino de China, de Bernardino de Escalante, y una breve selección de la poesía amorosa de Sor Juana Inés de la Cruz, acaba de añadirse una jugosa selección de casi trescientas páginas con textos de los Cuadernos de notas y Consejos a los jóvenes escritores, de Baudelaire, y un apéndice antológico (Materiales para una poética) que pone de manifiesto la estrecha vinculación entre la vida, la obra y el pensamiento de uno de los padres de la poesía contemporánea.

Con selección e introducción de Jordi Julià y traducciones de Javier del Prado y José Antonio Millán, estos textos, fragmentarios y póstumos, estos cohetes disparados con el corazón en la mano, reflexionan sobre la creación poética, sobre la inspiración y el estilo, sobre el trabajo y la envidia, sobre la crítica, los acreedores y las queridas.

Cohetes, Higiene y Con el corazón en la mano son tres proyectos inacabados de Baudelaire. Se publicaron por primera vez veinte años después de su muerte, en un apartado de sus Obras completas, bajo el rótulo genérico de Diarios íntimos.

Pero no se trata exactamente de eso. Estos textos, que comparten con la literatura diarística el fragmentarismo y su referencia constante al yo, son cuadernos de apuntes, notas de trabajo, reflexiones y proyectos de obras, aforismos o esbozos de ensayos.

Desde el distanciamiento irónico o cínico de Cohetes e Higiene, hasta la visceralidad de Con el corazón en la mano, más radical en su enfoque y más agresivo en su lenguaje, se compaginan en estos textos ética, estética y autobiografía, la reflexión sobre la literatura y la vida, el dandysmo y la religión, el amor o el trabajo: Trabajar seis horas de la mañana al mediodía, en ayunas. Trabajar como un ciego, como un loco.

En estos apuntes Baudelaire concibe la escritura como una forma de venganza o de defensa frente al mundo, como una confesión (Sentimiento de soledad, desde mi infancia. (...) Sin embargo, atracción muy intensa de la vida y del placer) o como una práctica que canaliza el odio y funda la modernidad. En sus páginas conviven los elogios de Poe, Chateaubriand, De Maistre o Banville con descalificaciones como la de George Sand (ante todo, y más que otra cosa, un mastuerzo) o este proyecto de Retrato de la chusma literaria:

Doctor Tabernitus Crapulosus Pedantisimus.
Su retrato, hacerlo a la manera de Praxíteles.
Su pipa.
Sus opiniones.
Su hegelianismo.
Su roña.
Sus ideas sobre arte.
Su hiel.
Su envidia.
Un bonito fresco de la juventud moderna.

Está aquí el Baudelaire más provocador, el antiburgués que busca el escándalo con reflexiones como esta:

Sólo hay tres seres respetables:
El sacerdote, el guerrero, el poeta. Saber, matar y crear.
El resto de los humanos están cortados por el mismo patrón y son aptos para el tajo, hechos para la cuadra, es decir, para ejercer lo que se llaman profesiones.

En la sección Materiales para una poética el libro ofrece una amplia y significativa antología del resto de la obra de Baudelaire, de Las flores del mal a Los paraísos artificiales pasando por los artículos de crítica literaria y musical con Poe y Wagner al fondo.

Santos Domínguez

06 diciembre 2008

Tiempo y materiales


Robert Hass.
Tiempo y materiales.
Prólogo y traducción de Jaime Priede.
Bartleby. Madrid, 2008.


Tiempo y materiales, que obtuvo en 2007 el Nacional Book Award y el Pulitzer de Poesía en 2008, es la primera obra que se publica en España de Robert Hass (San Francisco, 1941). En sus poemas se refleja la mirada limpia de Hass, “un hombre que cruza la calle tomado por el asombro,” como lo define Jaime Priede en Círculos azules, el prólogo que ha preparado para su traducción en Bartleby de este libro que es el resultado del trabajo poético de Haas durante los diez últimos años.

Leer a Hass -escribió el crítico Stanley Kunitz- es “como adentrarse en el océano cuando la temperatura del agua no es muy diferente a la del aire. Uno no sabe que ha entrado en otro elemento hasta que se siente arrastrado por la corriente.”

Tiempo y materiales insiste en los temas que recorren la obra poética que Hass ha ido desarrollando en las tres últimas décadas: el arte, la naturaleza, el tiempo, la memoria y las relaciones humanas, a través de una constante estilística: la fuerza de la imagen y de asociaciones en las que queda convocado algún elemento del mundo natural. Consciencia es uno de los poemas del libro en los que mejor se refleja esa relación constante de escritura y naturaleza.

Traductor de Milosz al inglés, lector de Ginsberg y Rexroth, Hass es un poeta de una honda conciencia ecológica que queda reflejada en El estado del planeta; un lector de Thoreau y Withman que ahonda en el espíritu del paisaje en poemas espléndidos como el que titula Cosas del último instante; un antibelicista militante que escribe poemas intensamente testimoniales como La guerra de Bush

Con el impulso no muy firme de que un poema
Me ayude a esclarecer,
Aunque no estén a mi alcance,
Los hechos de forma ordenada.

Como Wordsworth, Hass extrae de las caminatas la materia que nutre su poesía reflexiva, o escribe poemas memorables sobre la pintura de interiores con figuras de Vermeer y Hopper. Y como en los cuadros del norteamericano, la incomunicación de la pareja o la soledad del individuo atraviesan las relaciones humanas como en el diálogo de Deriva y vapor (Lentas las olas) o en el estremecedor El mundo como deseo y representación.

Comprometido con los círculos progresistas y ecologistas de Estados Unidos, Robert Hass hace compatibles en su poesía el lirismo y la denuncia, la narratividad y la atención a la forma, el asombro de la mirada inocente ante el paisaje y la militancia pacifista.

O la reflexión sobre los límites del lenguaje para describir un color o un árbol en un poema, porque

Es bueno a veces para la poesía que nos decepcione.

Santos Domínguez

05 diciembre 2008

Homero


Jasper Griffin.
Homero.
Traducción de Antonio Guzmán Guerra.
Alianza Editorial. Madrid, 2008.

Analizar la mentalidad que sustenta los poemas homéricos, el fondo histórico del que surgen y la proyección en la posteridad de la Iliada y la Odisea, dos poemas tradicionalmente atribuidos a Homero, aunque separados al menos por una generación. Esos son los objetivos de Jasper Griffin en Homero, el ensayo que Alianza Editorial publica en formato de bolsillo en la biblioteca temática Clásicos de Grecia y Roma.

Además de desmentir la leyenda romántica de Homero como un aedo ciego y de tomarlo como sinónimo de la propia épica, Griffin aborda un análisis evolutivo de los comportamientos de dioses y héroes y del papel del poeta en la creación del universo poético homérico a través de la Iliada y la Odisea.

La cólera de Aquiles es el motor del primero de esos poemas, un texto trágico en sus planteamientos, en su desarrollo y en su desenlace, así como el relato de las aventuras que jalonan el regreso de Ulises y la preparación de su final feliz son el eje de la Odisea.

Con esos dos poemas portentosos que tienen la guerra de Troya como centro o como telón de fondo arranca la literatura occidental. En ellos están los modelos de Virgilio, de Tennyson o de Joyce, por poner tres ejemplos dispares en el tiempo, en enfoques estilísticos y en técnica literaria. Acercarlos al lector actual, bucear en la profundidad de sus ideas y en sus actitudes morales, indagar en la fragilidad y la grandeza del héroe son los logros de este ensayo tan intenso como la poesía de la que se ocupa.

Y es que si el punto de partida del libro es justificar el juicio de Matthew Arnold, que afirmaba que Homero es grande "por la noble y profunda adecuación de sus ideas a la vida", su conclusión se resume en estas líneas finales:

Los poemas de Homero no nos dicen que el mundo está hecho para el hombre, ni que nuestro estado natural en él sea el de felicidad. Lo que sí dicen es que el mundo puede comprenderse en términos humanos, y que la vida humana puede ser algo más que una insignificante e innoble lucha en la oscuridad. (...) Este espíritu, escarmentado pero no desesperado, que contempla el mundo sin ilusión y se enfrenta a él sin autocompasión ni evasión, fue el regalo de Grecia al mundo, y es el más profundo componente del pensamiento homérico.

Santos Domínguez

03 diciembre 2008

Dietario voluble




Enrique Vila-Matas.
Dietario voluble.
Anagrama. Barcelona, 2008.


A veces me detengo a mirar el curso de las nubes, miro todo con curiosidad flemática de diarista voluble y paseante casual.

Entre diciembre de 2005 (Aquí estoy en mi cuarto habitual, donde me parece haber estado siempre. Como en tantas mañanas de mi vida, me encuentro en casa escribiendo. Suena, contundente, la música de Be My Baby, cantada por The Ronettes) y abril de 2008 (Y vi que el capitán Ahab sin rostro, desaparecidas las fronteras entre la vida y la muerte, se quedaba oscilando en el océano, a medio camino entre el salón de casa y la suave corriente del Bronx) fecha Enrique Vila-Matas su último libro.

Dietario voluble, que publica Anagrama, es un texto híbrido de dietario y narrativa, un conjunto coherente de fragmentos recorridos por una mirada que se proyecta sobre la totalidad del mundo.

Es la mirada llena de ironía y distancia de quien se sienta a contemplar en una terraza el espectáculo del mundo: los turistas merluzos en París o la distancia que hay de Georges Perec a Dan Brown. Y a anotar después lo que pasa cuando no pasa nada, para hacer de cada hecho trivial un suceso extraordinario, para reflejar lo que generalmente no se anota, lo que no se nota, lo que no tiene importancia: lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes.

En este Dietario voluble está y no está Vila-Matas, que no por azar posa de espaldas en la fotografía de Olivier Roller que ha elegido para la portada. Ese trasvase de diario y narración da como resultado una obra no confesional en la que el yo de la realidad se desdobla en un yo ficticio cuya mirada se proyecta sobre autores, viajes, ciudades, películas y amigos.

Con el modelo de Monterroso y su Movimiento perpetuo, libro en el que el autor “zigzaguea de un género a otro, y pasa del ensayo al relato, y de éste a la digresión o el divertimiento, Vila-Matas practica la disolución de fronteras entre ficción y ensayo, entre narrativa y diario autobiográfico. De esa manera, los personajes reales o de ficción, los viajes y las lecturas de Vila-Matas completan su autorretrato vital e intelectual.

Mallorca y París, Cortázar y Sebald, Nueva York y Verona, Coetzee y Pessoa, Buenos Aires y Praga, Kafka, Jules Renard, Win Wenders y Kurosawa, Walser y Bolaño son algunas de las referencias de una memoria espacial que persiste en los exteriores y en los interiores y sostienen una identidad que se alimenta de la literatura y el cine.

Viajo para conocer mi geografía, escribió un loco anónimo en un manicomio francés a comienzos del siglo pasado. Y esa declaración la asume Vila-Matas en un libro que es el diario de lecturas y el cuaderno de notas de quien viaja por lugares y tiempos, por el presente y por su memoria personal y literaria, tan pareja de la de Claudio Magris, otro de los hilos conductores del libro:

¿Y cómo no pensar entonces en algo que le oí decir, el año pasado en Madrid, al propio Magris: "La literatura no salva la vida, pero puede darle sentido"? No hay cita que sintetice mejor su visión de la íntima relación entre literatura y existencia.


Santos Domínguez

01 diciembre 2008

Héroes


Bruce Meyer.
Héroes.
Los grandes personajes
del imaginario de nuestra literatura.

Traducción de Ernesto Junquera.
Siruela. Madrid, 2008.


En su colección de ensayo, El Ojo del Tiempo, la editorial Siruela publica Héroes, un voluminoso y hondo estudio en el que Bruce Meyer analiza la tipología y el significado de los grandes personajes que novelistas, dramaturgos y poetas, de Homero a Faulkner, de Shakespeare a Byron, han aportado al imaginario cultural y literario de Occidente.

Lo explica Meyer en su prólogo, Creando héroes del polvo: Lo que he intentado hacer en este libro ha sido examinar los diferentes tipos de héroes que la literatura occidental, y muy particularmente la inglesa, ofrece a los lectores. Trato de explorar aquí las posibilidades que tiene la conducta humana en la definición de unos personajes que son los que más activamente actúan en nuestra imaginación.

La función de lo heroico es, por tanto, responder a nuestros propios interrogantes, porque los héroes son imágenes de nosotros mismos y buscan respuestas a nuestros retos diarios.

Del héroe clásico al hombre corriente frente al mundo, del código antiguo al nuevo modelo que surge en el siglo XX, Bruce Meyer hace un recorrido pormenorizado, y a veces un poco selvático, por los prototipos heroicos que ha fijado la literatura: del héroe trágico al infausto, del épico al sobrenatural, del romántico al divino, se trata de personajes que se sitúan frente al mal o están dentro del laberinto o ante un espejo en el que nos reflejamos.

Porque más allá de la clasificación tipológica, Héroes propone un itinerario por las manifestaciones y variedades de lo heroico, por su significado y la profunda individualidad de personajes como Hamlet, Hércules, Fausto o Ulises. Personajes de cuyo comportamiento se hace un análisis demorado en busca de las claves que justifican su aparición y su permanencia en nuestra imaginación.

Porque el dios quiere conocerse a sí mismo en ti, como explicó un Rilke heroico y desorientado en un verso memorable.

Santos Domínguez

29 noviembre 2008

Poesía completa de Olvido García Valdés


Olvido García Valdés.
Esa polilla que delante de mí revolotea.
Poesía completa (1982-2008).
Prólogo de Eduardo Milán.
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona, 2008.


Impresión, diálogo y huella: experiencia y memoria de la experiencia: sentir saber.

Esas palabras, que forman parte de uno de los textos de teoría poética recogidos en Esa polilla que delante de mí revolotea, resumen para Olvido García Valdés la materia y el alcance de su poesía. Poesía del conocimiento a través del doble filtro de la palabra y la memoria, que reconstruyen la experiencia (El poema es siempre retrospectivo) y hacen de la escritura una experiencia más alta o más intensa, una entrada en la oscuridad del bosque, la caza nocturna en un lugar extranjero que es la creación poética.

En este volumen, prologado por Eduardo Milán y editado en Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, se recogen cinco libros de poesía de Olvido García Valdés, desde La caída de Ícaro -fusión reelaborada de los dos primeros que publicó- a Y todos estábamos vivos, pasando por Ella, los pájaros, Caza nocturna y Del ojo al hueso.

De un poema de Caza nocturna proceden los versos que se han elegido como título del volumen (Es por esta/ irrealidad, esa polilla/que delante de mí revolotea). Es ese un significativo poema en el que la mirada de la poeta se posa en la incertidumbre y en la temporalidad, dos claves de su obra, que se completa en esta edición con once poemas inéditos escritos en este último año y medio y un apéndice, De la escritura, con cinco textos de reflexiones teóricas y notas de poética.

Desde la conciencia del tiempo y la experiencia de fugacidad que atraviesa toda su obra, Olvido García Valdés remonta su mirada -más metonímica que metafórica- desde lo concreto a lo abstracto, desde la sensorialidad de la contemplación de la naturaleza a la elaboración del pensamiento y la poesía, desde la experiencia plástica de la pintura a la indagación verbal. Y todo ello a través de la palabra y la imagen que construyen así una nueva experiencia de lenguaje y de conocimiento, de descubrimiento en la oscuridad.

Es esta una poesía del conocimiento, sí, pero de un pensamiento construido con un lenguaje que no es el de la lógica o la filosofía, sino un instrumento de exploración en lo hondo o en lo oscuro, una vía hacia la revelación de otra realidad, hacia la alucinación en la que se funden lo real y lo irreal, el sueño y la vigilia, el pájaro y el árbol.

En el último texto de la sección De la escritura escribe Olvido García Valdés: En los bosques moramos. Es decir, en la intemperie de las sensaciones de las que surge esta poesía, honda y alta y finalmente luminosa tras las aproximaciones y los tanteos en la penumbra, tras el buceo en lo subterráneo antes de la subida hacia la luz y el aire.

Una poesía que se sustenta en su mirada a lo plástico, en el diálogo con la pintura y la naturaleza y en una práctica constante de la yuxtaposición como método, como el tropo del cine y de la vida.

Una poesía que

Es del reino del ala, de lo que eleva
y cae, de lo que horada
agua o tierra en su caída.

Santos Domínguez

28 noviembre 2008

Capri


Alberto Savinio.
Capri.
Posfacio de Raffaele La Capria.
Traducción de Francesc Miravitlles.
Minúscula. Barcelona, 2008.



En su colección Paisajes narrados, la editorial Minúscula rescata una verdadera joya de la literatura de viajes: Capri, de Alberto Savinio (Atenas 1891-Florencia 1952), seudónimo de Andrea de Chirico.

Escritor, músico y pintor, como su famoso hermano Giorgio, amigo de Apollinaire y miembro de la vanguardia del París de entreguerras, en 1926 escribió estas páginas tan luminosas como la isla.

Por una vez –afirma Raffaele La Capria en el posfacio-, felizmente, Capri ha encontrado a un escritor a la altura de su mito.

Desde la fantasía inicial, en la que el ensueño del viajero transforma la breve travesía de Nápoles a Capri en un periplo peligroso que lo convierte en víctima de bucaneros, se muestran las dos caras de la isla: la tranquila intrahistoria de sus naturales y la agitación turística de quienes llegan allí atraídos por la fama de uno de los lugares magnéticos del universo.

Sus páginas, musicales, leves, aladas, en palabras de La Capria, construyen la crónica de un viaje, un relato poético luminoso con la viva descripción de la actividad del muelle, entre las casas del extremo napolitano y las montañas de Ischia, con el Vesubio al fondo.

Con Circe como guía y Spadaro el pescador como símbolo de Capri, en el libro conviven Ulises y las sirenas, la mitología y la historia, Homero y un gigoló napolitano, Tiberio y un perro misterioso en el que se refugia su alma, Augusto y el Café más acogedor del mundo, la geografía y la antropología, las terrazas pompeyanas y los atardeceres.

Entre lo real y lo imaginario, entre lo local y lo cosmopolita, lo pagano y lo cristiano, el recorrido del viajero de Capri a Anacapri, de la Marina al valle, tiene su última etapa, de la mano de la musa Clío, en la Grotta Azzurra.


Santos Domínguez