14 julio 2013

29 cadáveres




 Pepe Cervera.
29 cadáveres.
Menoscuarto. Palencia, 2013.

En los ocho relatos de Pepe Cervera incluidos en el volumen que publica Menoscuarto caben más de los 29 cadáveres que indica el título de uno de ellos, el que abre el libro y le da título. Incluso en ese relato los cadáveres son cuatro más de los que tiene el asesino en serie en su jardín.

Entre 1978, en que se sitúa el comienzo de ese cuento, y 1890, en que termina el último -¡Al fin un mundo mejor!-, una sucesión de crímenes domésticos, de una intensa crueldad. Un vampiro, el comandante de una base aérea, una madre de familia numerosa y un predicador ambulante, un pareja sadomasoquista, un hombre normal, el verdadero Norman Bates de Psicosis o el primer ejecutado en la silla eléctrica son los personajes que componen una nómina de asesinos que hacen de Illinois, Chicago, Texas, Canadá, Inglaterra o Wisconsin su particular geografía del crimen. Y a la variedad de sus procedimientos criminales le corresponde la variedad técnica y la destreza en el uso de perspectivas narrativas de Pepe Cervera.

Santos Domínguez

13 julio 2013

El diario de Helga


Helga Weiss.
El diario de Helga.
Testimonio de una niña 
en un campo de concentración.
Traducción de Kepa Uharte.
Sexto Piso. Barcelona, 2013.

Con traducción de Kepa Uharte y en una edición profusamente ilustrada, Sexto Piso publica el relato impresionante de una niña superviviente de los campos de concentración. Helga Weiss (Praga, 1929), como otros quince mil niños, fue recluida en el gueto de Terezín en 1941 y trasladada desde allí  tres años después al campo de concentración de Auschwitz. Sólo cien sobrevivieron y Helga era uno de ellos. Desde 1938 hasta 1945 escribió un diario y dibujó sus experiencias en un cuaderno que ocultó un familiar y que ha permanecido inédito hasta este mismo año.

Tras la  ocupación nazi de Checoslovaquia, Praga, Terezín, Auschwitz, Freiberg, Mauthausen son algunos de los topónimos que dibujan la geografía del terror y del holocausto narrado por la palabra infantil y la mirada inocente de Helga Weiss, que entre los nueve y los quince años sufre esa experiencia desoladora. Con abundante material gráfico y una entrevista en la que la autora explica el proceso de escritura, ocultación y recuperación del diario.

Santos Domínguez

12 julio 2013

Tomeo. Constructores de monstruos





 Javier Tomeo.
Constructores de monstruos.
Alpha Decay. Barcelona, 2013.

Con ilustraciones del autor, la colección Héroes Modernos de Alpha Decay publica Constructores de monstruos, la nueva novela de Javier Tomeo. Una novela corta de “criaturas desmadradas, esperpénticas, hipertrofiadas,” como señala Tomeo en el prólogo que explica sus ilustraciones como contraseñas gráficas.

Ambientada en el siglo XIX en un castillo en el que dos constructores germanoides –uno de cabeza gorda, otro de cabeza pequeña-, asistidos por un criado enano, diseñan una criatura inspirándose en el manual de Gropius, Constructores de monstruos tiene la estructura de un diario en el que uno de ellos, Raimonius von Bernstein, anota sus progresos en el diseño de Karolus, un monstruo de ocho ojos y dos metros de torpeza física y mental al que emplearán para disolver manifestaciones.

Y al fondo de todo el relato, como en buena parte de la obra de Tomeo, una reflexión amarga y desengañada sobre la condición humana.

Santos Domínguez

11 julio 2013

La cortesana de Lucknow


Mirza Muhammad Hadi Ruswa.
Umrao Yan Ada, la cortesana de Lucknow.
Edición de Rocío Moriones.
Alba editorial. Colección Rara avis. Barcelona, 2013.


Umrao Yan Ada, la cortesana de Lucknow, inédita hasta ahora en español, es la primera novela moderna en lengua urdu. Llevada varias veces al cine y a la televisión, en 1970 la Unesco la incluyó en una relación de obras representativas de la literatura universal. Mirza Muhammad Hadi Ruswa la escribió en 1899 y la plantea como las memorias nostálgicas de una cortesana refinada que recuerda con distintos tonos su vida y sus experiencias amorosas en distintos ambientes.

El lector que se asome a la elegante traducción directa del urdu que Rocío Moriones ha preparado para Alba Editorial, entrará en un mundo raro y pasará del asombro al reconocimiento, del descubrimiento a la extrañeza. Porque, como señala Rocío Moriones en el prólogo, “a través de sus páginas, el lector se adentrará en una época de la cultura india aún prácticamente desconocida en España, quizá con la extrañeza y el asombro propios del explorador de un mundo nuevo, pero con la satisfacción del hallazgo de la riqueza de la cultura indoislámica que sin duda para él evocará la propia fusión islámica que se produjo en la Península Ibérica y de la que nosotros mismos somos producto.”

Santos Domínguez

10 julio 2013

Edith Wharton. El hijo de la Sra. Glenn




Edith Wharton.
El hijo de la Sra. Glenn.
Traducción de Susana Carral.
Reino de Cordelia. Madrid, 2013.

Cuando vi a la Sra. de Stephen Glenn en la cubierta del Synthian no lo reconocí, explica el narrador al comienzo de la espléndida El hijo de la Sra. Glenn, que publica Reino de Cordelia con traducción de Susana Carral.

Edith Wharton la escribió en 1935, dos años antes de morir. Colocó al frente de la narración a Mr. Norcutt, un testigo masculino y distante, narrador perplejo y bienintencionado de una novela corta e intensa en la que se funden el secreto y la culpa, la búsqueda y el misterio. Esos son los ingredientes con los que Edith Wharton elabora una historia en la que se cruzan el presente y el pasado, lo interior y lo exterior, el individuo y la sociedad. Los muchos lectores de Edith Wharton reconocerán en esta novela breve la sutileza narrativa de su autora, su mirada llena de matices, su conciencia del tiempo y su capacidad para indagar en los sentimientos, su crítica de la hipocresía y el puritanismo.

Santos Domínguez

09 julio 2013

Dante. Infierno




Dante.
Infierno.
Edición bilingüe.
Traducción, prólogo y notas de Ángel Crespo.
Seix Barral. Barcelona, 2013.


Nel mezzo del cammin di nostra vita...

Desde la selva oscura del leopardo, guiado por Virgilio a través del Aqueronte, Dante iniciaba con ese endecasílabo uno de los viajes más memorables de la literatura.

En el Infierno, la primera y fundamental etapa de su Commedia, estuvo Dante con otros narradores de viajes como Homero, Ovidio o el propio Virgilio, que contaron las bajadas a los infiernos de Ulises, Orfeo o Eneas. La novedad es que Dante es a la vez el narrador y el personaje que recorre conmovido los nueve círculos infernales desde el limbo hasta el infierno de los traidores –el lago helado donde Dante sitúa a sus enemigos políticos- para subir a cielo abierto, donde otra vez contemplamos las estrellas.

Con prevención lo miraban sus contemporáneos florentinos, como quien mira a un hombre recién llegado del lugar sin regreso, del reino de los muertos. Y en la cadencia de sus tercetos se han inspirado no solo los escritores que vinieron después, sino una legión de artistas que pintaron el Infierno.

Seix Barral recupera en una edición conmemorativa el Infierno dantesco en edición bilingüe con la que es sin duda la mejor traducción del texto de Dante al español: la que realizó Ángel Crespo a comienzos de los setenta, en la que hizo compatibles el rigor filológico con la altura artística de la traducción en tercetos irreprochables en los que suena un tono de voz casi idéntico al del original toscano de comienzos del Trecento.

Santos Domínguez

08 julio 2013

A la sombra de Corto Maltés




Hugo Pratt.
A la sombra de Corto.
Conversaciones sobre su obra
con Dominique Petitfaux.
Confluencias Editorial. Almería, 2013.

A finales de los ochenta, Dominique Petitfaux, quizá el mejor especialista en la obra de Hugo Pratt, mantuvo una serie de entrevistas con el autor que ha pasado a la historia como creador de Corto Maltés. Si en El deseo de ser inútil, que publicó también Confluencias el año pasado, el eje era la biografía de Pratt, en este volumen el centro de interés se desplaza a su trayectoria creativa, a sus reflexiones estéticas y sobre todo a la creación de una figura imprescindible en la literatura gráfica del siglo pasado.

De las vidas de Hugo Pratt, una de ellas es la de Corto Maltés, porque la biografía del autor no estaría completa si no incluyese la de su personaje, que nació en La Valetta el 10 de julio de 1887. Se le dio por desaparecido en la guerra de España, aunque su muerte se produjo en un naufragio en 1955.

Literatura dibujada. Esa es la expresión que Hugo Pratt prefería para definir sus creaciones, entre las que las 29 historias de Corto Maltés ocupan un lugar central.  Y sus reflexiones a lo largo de estas entrevistas se subrayan con las abundantes viñetas que reproduce este cuidado volumen, que es también un recorrido ilustrado por los distintos libros de Corto Maltés.

Santos Domínguez

07 julio 2013

El crimen de Lord Arthur Savile


Oscar Wilde.
El crimen de Lord Arthur Savile.
Ilustraciones de Emilio Urberuaga.
Traducción de Susana Carral.
Rey Lear. Madrid, 2013.

Rey Lear publica una espectacular edición ilustrada por Emilio Urberuaga de uno de los mejores relatos de Oscar Wilde con una nueva traducción de Susana Carral.

El crimen de Lord Arthur Savile, junto con El fantasma de Canterville y El retrato de Dorian Gray, completa el tríptico narrativo fundamental de la obra de Wilde. Las tres se publicaron el mismo año (1891) y son el exponente de un Wilde que en ese momento estaba en su mejor momento, dueño de un mundo literario propio y capaz de las más sorprendentes piruetas narrativas.

Un planteamiento sorprendente, una boda aplazada ante el pronóstico de un asesinato y una ardua peregrinación en busca del cumplimiento del deber a orillas del Támesis, donde el quiromante cumple bien a su pesar el destino previsto.  Oxford Street, Picadilly Circus, Covent Garden son los espacios por los que discurre un relato ambientado en un Londres asociado en la memoria del lector al recuerdo de Wilde, a su retrato de la sociedad victoriana, a su ingenio y a su humor inimitable.

Santos Domínguez

06 julio 2013

Pancho Villa toma Zacatecas




Paco Ignacio Taibo II. Eko.
Pancho Villa toma Zacatecas.
Sexto Piso Ilustrado. Madrid, 2013.

En Pancho Villa toma Zacatecas, un espectacular álbum que publica Sexto Piso Ilustrado, los textos de Paco Ignacio Taibo II y los grabados –a cuchillo sobre madera- de Eko evocan la toma de Zacatecas por las tropas de Pancho Villa en junio de 1914, en una victoria decisiva para el triunfo de la Revolución mexicana.

Un guión agilísimo narrado por el fusilado coronel Montejo, que por eso no puede acabar de contar la historia, y los dibujos de Eko –"inspirados en el expresionismo alemán, la gráfica socialista de New Masses, el populismo mexicano del Taller de la Gráfica Popular y los dibujos de calaveritas"– se funden en una espléndida novela gráfica en la que a la solidez del relato se une la potencia del dibujo.

Desde el comienzo con la enorme nube de humo de más de sesenta trenes que avanzaban hacia Zacatecas tras una vanguardia de cuatro mil jinetes, hasta el final de la batalla, un relato trepidante subrayado por la fuerza expresiva de los rostros y el dinamismo fogoso de los combates entre los rebeldes y los federales.

Santos Domínguez

05 julio 2013

Lo breve eterno


Sergio Fernández Salvador.
Lo breve eterno.
La Isla de Siltolá. Sevilla, 2013.

Mientras pise la hierba estaré bien, escribe Sergio Fernández Salvador para cerrar La casa abierta, el poema con el que concluye Lo breve eterno.

Es su segundo libro, publicado por La Isla de Siltolá como primera entrega de su nueva colección Tierra, y el oxímoron del título contiene no solo la clave de su sentido, sino un aviso de sus propias contradicciones.

Porque este es un libro desigual, con frecuentes altibajos, con baches que perturban su altura general, la hondura de su mirada evocadora o meditativa y la potencia de muchos de sus versos. 

Los espléndidos poemas iniciales marcan el mejor tono del libro y plantean a partir de la mirada al paisaje y al recuerdo de la infancia un soliloquio-plática machadiano (yo quisiera decírteme), una conversación con la naturaleza, los árboles o los pájaros, el  diálogo consigo mismo de un poeta que se proyecta y se salva en el paisaje con el tiempo al fondo y esa mirada meditativa que le permite reconocerse en él: Tu historia, tu paisaje, ya tus ojos.

Es lo que ocurre en Las almendras (Por dos, dicen, se moja en la tormenta / aquel que se cobija bajo un árbol) o en la estupenda evocación de la vendimia que se titula La sangre fría: Brillaban aún las uvas / lavadas por la aguada de la aurora.

Pero junto con esos momentos intensos y brillantes, hay errores como el vacío provisional elevado a definitivo en el Poema basura... de unos guiones (con mayúsculas __ con unos calcetines) que parecen haberse quedado a la espera de un adjetivo que no acabó de llegar.

Ese texto y algunos otros como los haikus, las poquiterías y las adivinanzas desmerecen del conjunto del libro, igual que la campoamoriana Plaza del grano. No se le alcanzan al lector las razones por las que están esos textos en un libro tan distinto en tono y en altura. Y aunque conociera esas razones no dejarían de chocarle ese error compositivo y esa precipitación.

Afortunadamente, el libro se recupera de esos desfallecimientos y vuelve a coger pulso en los poemas finales para remontarse y recobrar el aliento y el buen tono inicial - más celebratorio que elegiaco- a partir de esta declaración de fe en la poesía:

Es dejar que nos hablen 
las cosas que nos hablan de continuo
/.../
Es dejar que nos hablen 
y hablar luego con ellas.


Santos Domínguez

04 julio 2013

Carlos Giménez. España: una, grande y libre




Carlos Giménez.
España: una, grande y libre.
DeBolsillo. Barcelona, 2013.

1976: Memoria de los tiempos futuros titula Felipe Hernández Cava el prólogo de España, una, grande y libre, el volumen en el que DeBolsillo reúne en casi trescientas páginas las tiras que Carlos Giménez (Paracuellos, Barrio, Los profesionales) publicó en la revista El Papus entre 1976 y 1977, dos años cruciales en la transición.

Cruciales y conflictivos, con la violencia latente y a menudo patente de un sistema que en lo fundamental – el poder económico, la Universidad, el poder judicial, la policía, el ejército- seguiría siendo el mismo del franquismo. Esa conflictividad, a menudo dulcificada por cierta historiografía y por series de televisión que idealizan la dureza de esos años en los que la represión se seguía ejerciendo sin contemplaciones por los herederos del franquismo. Por eso hacían falta otras miradas sobre aquellos hechos. Y eso es en gran medida España: una, grande y libre, “el espejo de unos acontecimientos que, a mi entender, todavía hablan a los que no están instalados en la indiferencia.”

Santos Domínguez

03 julio 2013

Virginia Woolf. Un cuarto propio




Virginia Woolf.
Un cuarto propio.
Traducción de Jorge Luis Borges.
Prólogo de Kirmen Uribe.
Ilustraciones de Becca Stadtlander.
Lumen. Barcelona, 2013.

Para escribir novelas, una mujer debe tener dinero y un cuarto propio.

Esa es la conocida frase que Virginia Woolf usó como línea argumental de las dos conferencias que pronunció en Cambridge en octubre de 1928. Se le había propuesto que hablase en ellas de las mujeres y la novela ante un público femenino y un año después, en octubre de 1929, tras una intensa revisión, fundió aquellas dos conferencias en Un cuarto propio, que acaba de publicar Lumen en una bellísima edición ilustrada por Becca Stadtlander y prologada por Kirmen Uribe.

Tanto ese origen oral como ese auditorio femenino explican la complicidad del tono cercano de Virginia Woolf en los seis capítulos del libro. Con la a veces chocante traducción de Borges –que hace decir a Virginia Woolf  yuyos o la comida era recién a las siete y media-, aquí, como señalaba su sobrino Quentin Bell, se oye hablar a Virginia Woolf en un registro casi familiar, mientras que en las novelas se la oía pensar.

La desventaja social y económica de mujeres escritoras como Jane Austen, que tuvo que escribir sus novelas en un salón con gente alrededor, da lugar a un ensayo en el que la aspiración feminista a la independencia económica y creativa se metaforiza en la reivindicación de ese cuarto propio del título.

Santos Domínguez

02 julio 2013

La Bella y la Bestia






Jeanne-Marie Leprince de Beaumont.
La Bella y la Bestia.
Ilustraciones de Walter Crane.
Traducción y prólogo de Luis Alberto de Cuenca.
Reino de Cordelia. Madrid, 2013.

Basándose en un cuento de hadas tradicional europeo, madame Leprince de Beaumont publicó 1756 La Bella y la Bestia, un relato cuya vigencia se sigue manifestando en las constantes adaptaciones cinematográficas o en el musical de Broadway de gira por España. La bellísima edición de Reino de Cordelia, con traducción y prólogo de Luis Alberto de Cuenca, incorpora las ilustraciones de Walter Crane, el mejor ilustrador inglés de libros infantiles de la época victoriana.

Con un probable origen en la historia de Eros y Psique, que Apuleyo incluyó en El asno de oroLa Bella y la Bestia circuló desde la antigüedad por toda Europa en versiones orales y escritas y ha suscitado gran cantidad de interpretaciones: desde las sociológicas, que lo interpretan como una crítica de los matrimonios de conveniencia, a las lecturas antropológicas, que ven en esta historia una alegoría de los ritos de paso de la niña que deja atrás la infancia para entrar en la edad adulta, o a las psicoanalíticas, que ven en este relato un símbolo del despertar de la sexualidad desde la superación de las relaciones edípicas: “Bella –escribe Bruno Betelheim- se une a la Bestia únicamente por amor a su padre, pero, cuando este amor madura, cambia su objeto principal, cosa que, como la historia nos narra, no deja de comportar las consiguientes dificultades. Al final, tanto el padre como el marido recobran la vida gracias al amor que ella les profesa.


Santos Domínguez

01 julio 2013

Los últimos años de Casanova




Joseph Le Gras y Raoul Vèze.
Los últimos años de Casanova.
Edición de Jaime Rosal.
Memoria mundi. Atalanta. Vilaür, 2013.

Cuando Giacomo Casanova escribe la Historia de mi vida, interrumpe el relato en 1773, en el momento en que regresa a Venecia. Para paliar ese silencio, en 1929 Joseph Le Gras y Raoul Vèze, dos especialistas en su figura publicaron Los últimos años de Casanova, una reconstrucción de ese último tramo de su vida en el que Casanova fue un superviviente de sí mismo.

En una edición cuidada por Jaime Rosal, generosamente ilustrada, acaba de aparecer en la Bibliotheca Casanovensis de Atalanta este complemento imprescindible de la monumental Historia de mi vida que publicó en dos tomos hace cuatro años.

No es igual que un Casanova en primera persona, pero llena el vacío sobre “lo que Casanova no nos contó”, como titula su prólogo Jaime Rosal, y en uno de los apéndices del libro recupera el Compendio de mi vida, que envió a su amiga Cecilia de Roggendorf. Fechada el 17 de noviembre de 1797, es seguramente la última carta que escribió un Casanova al que le quedaban poco más de seis meses de vida. Antes de firmarla como Jacques Casanova, porque la escribió en francés, como su obra mayor, la cerraba declarando: No me avergüenzo de lo dicho.  Y ese colofón sirve no solo para cerrar la carta, sino para resumir su vida y su literatura en este libro imprescindible para los casanovistas.

Santos Domínguez

30 junio 2013

Poesía china

 Poesía china 
(Siglo XI a.C- SigloXX).
Edición de Guonjian Chen.
Cátedra Letras Universales. Madrid, 2013.


La oscuridad de la noche me dio ojos negros / y yo los utilizo para buscar la luz, escribió Gu Cheng (1956-1993), poeta pekinés y suicida joven. Es uno de los poemas con los que Guojian Chen, un prestigioso hispanista vietnamita experto en poesía china, actualiza en Cátedra Letras Universales la que quizá sea la mejor antología que existe en español de un género muy popular en aquel país.

Desde el siglo XI a. C. hasta finales del siglo XX, sus quinientas páginas recogen más de tres mil años de refinamiento verbal y de delicadeza en la mirada hacia el paisaje o hacia el interior del poeta. Y con mucha frecuencia, como en ese brevísimo texto, la simultaneidad entre la contemplación y la meditación.

Las flores del ciruelo, la oropéndola amarilla, peces dorados en los estanques y pájaros en la enramada, la noche clara, la luna en el río, la niebla en los montes, la escarcha en los caminos configuran el telón de fondo que a veces se convierte en el centro aparente – el centro real es siempre el yo lírico- de una poesía como esta, una de las más antiguas y sutiles del mundo

Un paisaje apenas esbozado, no detallado y por eso mismo más sugerente, es el paisaje habitual en la poesía china, del que Goethe le hablaba a Eckerman, un paisaje que es la proyección exterior de una nostalgia dulce y antigua que da lugar a textos serenos y elegiacos.

Una poesía que prácticamente desconoce o desprecia el tono épico y se convierte en forma de conocimiento o en vía de expresión de la meditación  budista, del taoísmo o el confucianismo.

Miles de poemas de los que se recogen aquí muestras representativas. Las más llamativas, las de tres poetas espléndidos que el azar reunió en los mismos años del siglo VIII: Wang Wei y su sentimiento del paisaje; Tu Fun y su poesía de protesta, y Li Po, un poeta excelente conmovido, existencialista y borracho bajo la luna de hace mil doscientos años. Nadie ha tenido borracheras más líricas ni ha hablado mejor con la luna que él.

La sugerencia, el temblor, la sensibilidad, la reflexión y un agudo sentimiento de la naturaleza se unen en esa civilización poética para darnos otra dimensión de la poesía y de la realidad en una actividad que tiene más de ejercicio espiritual de contención que de simple práctica literaria.

Actividad de la que surge la piedra filosofal de la poesía como una forma superior de conocimiento y depuración del espíritu. La contemplación serena y una conciencia que ilumina el mundo y es iluminada por él en un diálogo incesante que llamó la atención de otros poetas occidentales como Ezra Pound, Octavio Paz o Borges que la tradujeron, la imitaron o la integraron en sus propias creaciones.

El amor, el ensueño y la meditación se funden en el marco de una naturaleza estilizada, con otoños propicios para sentir la fugacidad y el agua de los años y un sfumato difuso como la pena que flota en estos poemas y estos paisajes como una variante de la plenitud.

Pocas veces tendrá el lector oportunidades como esta para adiestrarse en el consuelo de la quietud y la escuela de la mirada entre bosques de bambú y flores de almendro, bajo la luna llena y por los senderos del tiempo.

Santos Domínguez

29 junio 2013

Ted Hughes. Cartas de cumpleaños


Ted Hughes.
Cartas de cumpleaños.
Traducción de L. A. de Villena.
Introducción de Andreu Jaume.
Nota final de Luna Miguel.
Lumen. Barcelona, 2013.


Sylvia Plath y Ted Hughes forman el que quizá sea el último mito literario del siglo XX, señala Andreu Jaume en la introducción de la edición renovada que publica Lumen de las Cartas de cumpleaños de Ted Hughes (1930-1998), el excelente escritor inglés que fue marido de Sylvia Plath y arrastró durante mucho tiempo una leyenda turbia sobre su relación y sobre la injusta responsabilidad del suicidio de su mujer.

Fue una relación tan problemática como la que Hughes tuvo con los ochenta y ocho poemas que en un tono confesional y directo evocan el fantasma de Sylvia. en uno de los libros de poesía más vendidos de la historia. 

Hughes, que había guardado silencio sobre sus relaciones y sobre el suicidio de Sylvia, había huido en su literatura de la introspección autobiográfica y del tono confesional y nunca estuvo muy seguro de si debía publicar estos poemas que fueron más un intento de terapia propia que de explicación pública de un conflicto.

No acababa de reconocerse en su tono, que le parecía a veces impostado, y además tenía la sensación de que al publicarlos podría cometer un oscuro crimen de exhibicionismo moral. De eso hablaba en uno de los poemas más estremecedores del libro, Los perros se están comiendo a vuestra madre (Demasiado tarde / para salvar lo que ella fue. /.../La desenterraron ).

Sólo se decidió a publicar el libro cuando supo que le quedaban pocos meses de vida. Hughes murió en 1998, alejado del mundo para sobrevivir en la soledad del campo y en contacto con la naturaleza, admirado y atacado por igual en la distancia, tras provocar rechazos viscerales y recibir reconocimientos como el de Poeta Laureado. 

Hughes hizo de la poesía un ejercicio de exorcismo en estos textos en los que evocó su relación con Sylvia Plath desde el primer recuerdo borroso (tu exagerada sonrisa americana en las fotos de los becarios Fulbright) hasta la mitificación final tras su suicidio (Llevas diez años muerta. Es solo una historia. / Tu historia. Mi historia.)

Hughes hizo la purga de su corazón atormentado por la culpa –y aquí siempre Lear es una referencia- en unos poemas que conjuran el dolor (Y yo debajo ya para siempre) y rememoran la destrucción a través del lento proceso de elaboración de un conjunto que abarca más de treinta años de escritura.

Devorado durante todo ese tiempo por el fantasma de Sylvia, semejante al que se evoca (Y acaso un fantasma, intentando oír tus palabras /.../ se serenó. O se incendió de repente/ con la quemadura de la doble envidia) en Cumbres borrascosas, uno de los mejores poemas de libro, Hughes escribió estos poemas con una intención sanadora en la que seguramente reside gran parte de su fuerza. 

A esa fuerza creadora y destructiva a un tiempo aludía Andrew Morton cuando escribió en el London Times: Leer este libro es como sufrir la descarga de un rayo.

Para Ted Hugues la literatura no era un valor supremo. Antes y por encima estaba la vida. Su poesía no hace literatura: habla de la vida. Por ejemplo de la vida con Sylvia Plath. Y de esa experiencia límite surge directamente la potente palabra de un autor que en este libro exhibió -en palabras de Andreu Jaume- toda su experiencia poética y logró al fin elevar a la transcendencia la trágica ecuación de su vida.

Derek Walcott, que lo admiró y aprendió mucho de él, definió su poesía como solitaria y remota, habló de la dureza insoportable de su tono y de la fuerza mineral de su palabra.

En uno de los poemas fundamentales del libro, Ouija, una voz profética le dice a Sylvia:

Vendrá la Fama. Especialmente para ti.
La fama no puede evitarse. Y cuando llegue 
la habrás pagado con tu felicidad, 
con tu marido y con tu propia vida.

Esa vida, como una realidad profundamente turbadora y oscura, se expresa a través de Hughes en estos textos que convierten la biografía íntima en material poético y cosmológico, las dos fuerzas de las que surge, inquietante y enérgica, la obra de Ted Hughes.

Una obra atravesada por un sino trágico que va más allá de la anécdota personal y de las catástrofes familiares para convertirse en acumulaciones de energía poética y vital, en arquetipo de valor universal y en forma de conocimiento de sí mismo.

A los cincuenta años del suicidio de Sylvia Plath y a los quince de la muerte del poeta y de la aparición de este libro, Lumen ofrece una versión corregida, actualizada y matizada de la traducción que Villena hizo en 1999 y añade a aquella edición una espléndida introducción de Andreu Jaume y una creativa nota final de Luna Miguel.

Santos Domínguez

28 junio 2013

Dos ediciones conmemorativas



Julio Cortázar.
Rayuela.
Edición conmemorativa.
Alfaguara. Madrid, 2013.



Un encarte inicial con el plano del París de Rayuela  -el Sena, Nôtre Dame, el Pont des Arts, Saint-Germain des Prés, los jardines de Luxemburgo, Montparnasse, Saint-Sulpice, el Barrio Latino- y un apéndice con las cartas en las que Julio Cortázar hace referencia al proceso de creación y de publicación de su novela, a la acogida crítica y a las traducciones abren y cierran la edición conmemorativa con la que Alfaguara celebra los cincuenta años de una novela que marcó un antes y un después en la literatura en español y que salió de imprenta un día como hoy, 28 de junio, de 1963.

Cortázar lo sabía y escribió los últimos capítulos de esa novela capital atrapado en el torbellino de la creación, poseído de forma absoluta por la escritura, en un estado hipnótico que lo mantenía olvidado del mundo y del tiempo, con un trabajo constante que no le permitía distinguir el día de la noche.

Eso ocurría en su casa de París, una casa que era como él, alta, estrecha y repleta de objetos, fotografías, libros y discos de jazz. Como su antecedente, El perseguidor, el espléndido relato protagonizado por Johnny Carter (Charlie Parker), Rayuela es un libro compuesto con el ritmo de jazz que posiblemente sonaba al fondo de su escritorio. Esa era la prueba de calidad que Cortázar le pedía a su prosa, que descartaba si no tenía ese swing -la prosa hecha de aire que sopla con ímpetu, de la que hablaba Octavio Paz- que el argentino buscaba deliberadamente.

Jugarreta novelesca, jugada metafísica, juguete lírico, en palabras de Saúl Yurkievitch, que destacó su carácter órfico y su comercio con el misterio, Rayuela -"nuestro Ulysses", como señaló Carlos Fuentes- es una ruptura con la novela tradicional, una alteración de los roles clásicos del autor y el lector, una negación de la realidad cotidiana.


Cortázar, como Oliveira, como Morelli, como Johnny Carter, ve el otro lado de las cosas y abre nuevos caminos para la novela, crea un artefacto que permite la optatividad, le pide al lector otra mirada y le incita a un papel activo en la narración a través de los 56 capítulos del lado de allá y de acá y los 99 restantes y prescindibles de otros lados.

En La vuelta al día en ochenta mundos, Julio Cortázar inventaba un artefacto para facilitar la lectura de Rayuela: el «rayuel-o-matic», un auténtico triclinio, puesto que comprendió desde un comienzo que este es un libro para leer en la cama, a fin de no dormirse en otras posiciones de luctuosas consecuencias.

La broma incluía un diseño gráfico que le daba consistencia técnica y verosimilitud duchampiana a aquel disparate. La verdad es que no resulta imprescindible y que sin él se puede disfrutar de ese libro que está lleno también de claves autobiográficas, de las que Cortázar dijo una vez: Si no hubiera escrito Rayuela, probablemente me habría tirado al Sena.


Oliveira, Morelli, La Maga, Rocamadour, Talita, Traveler... forman parte del mundo de los lectores de Cortázar y son inseparables de esa imagen de París como un laberinto en el que ayuda a orientarse el plano encartado en esta edición.


Rayuela, un texto transgresor que lleva al límite las posibilidades expresivas de la lengua, traza una frontera definitiva en la literatura en español entre lo viejo y lo nuevo. Tal vez por eso, lo que asombraba al propio Cortázar, un autor siempre joven, sus mejores lectores eran y siguen siendo los jóvenes de todas las edades.

No hacen falta excusas para incurrir en ella, para reincidir en Oliveira y en Morelli, en su magia y en su Maga, pero si se presentan ocasiones como esta, aunque sólo sean meros recordatorios, conviene aprovecharlas y volver a un libro que es además de muchas otras cosas un libro portátil, un libro al que, como en el juego que le da título, se vuelve una y otra vez. Rayuela es siempre una novedad para quien la relee, siempre aporta sorpresas esa obra que más que un libro es toda una literatura y aún más: todo un universo cambiante.


Y en el principio, el verbo:

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.



Bernardo Atxaga.
Obabakoak.
Edición especial 25 aniversario.
DVD-Libro-Postales.
Alfaguara. Madrid, 2013.


En 1988, hace ahora veinticinco años, Bernardo Atxaga publicaba Obabakoak, un volumen de relatos en el que llamaban la atención tanto la originalidad argumental como la eficacia técnica de su estructura. Hasta ese momento, en el que alcanza su madurez creativa, Atxaga era un desconocido del público lector, aunque su obra se había iniciado a principios de los años setenta.

Al año siguiente se le concedía el Premio Nacional de Literatura y el de la Crítica a Obabakoak, una obra muy sólida en la que se combinan la tradición y la modernidad, el apego a las raíces  y la amplitud de miras, una síntesis que ha hecho de Bernardo Atxaga un inevitable punto de referencia en la literatura más reciente, una presencia imprescindible en cualquier antología de narradores actuales.

En este cuarto de siglo, Obabakoak no ha perdido nada de su fuerza poética, de su magia narrativa y su hondura humana. Y porque Obaba, ese territorio ya mítico que es todos y ninguno, es el mundo, decir que este libro es un clásico de la literatura vasca es empequeñecerlo. Es un clásico sin más, un libro que contiene el mundo en la variedad de sus narraciones y en la mezcla de humor y nostalgia, de lo local y lo universal.

Luis Michelena lo dejó explicado así: "En el terreno cultural el pueblo que crea algo lo crea para él y para los demás y, así mismo, el que no crea para los demás tampoco crea para él."

La espléndida edición especial que ha preparado Alfaguara para conmemorar sus veinticinco años incluye, además del libro, una caja con el DVD del documental Lugares vacíos, palabras llenas, de Joxeanjel Arbelaitz, que ofrece durante una hora un bellísimo recorrido por el origen de los textos, por los lugares y las claves de la literatura de Bernardo Atxaga, y el libro Un lugar llamado Obaba que contiene tres textos inéditos -"Un lugar llamado Obaba", "Mi primera lengua" y "Superficies de la literatura vasca"- en los que Atxaga explica el origen de la geografía literaria ya mítica de Obaba; reflexiona sobre la convivencia lingüística y sobre la superficie en la que deben moverse los libros escritos en lengua vasca.

En esa caja conmemorativa, también diez postales con ilustraciones de Marta Cárdenas, realizadas para celebrar este aniversario.


Santos Domínguez

27 junio 2013

Equipaje de vacaciones. Regalo



Julio Cortázar.
Rayuela.
Edición conmemorativa.
Alfaguara. Madrid, 2013.


Un encarte inicial con el plano del París de Rayuela y un apéndice con las cartas en las que Julio Cortázar hace referencia al proceso de creación y de publicación de su novela, a la acogida crítica y a las traducciones abren y cierran la edición conmemorativa con la que Alfaguara celebra los cincuenta años de una novela que marcó un antes y un después en la literatura en español.
Cortázar lo sabía y escribió los últimos capítulos de esa novela capital atrapado en el torbellino de la creación, poseído de forma absoluta por la escritura, en un estado hipnótico que lo mantenía olvidado del mundo y del tiempo, con un trabajo constante que no le permitía distinguir el día de la noche.

Eso ocurría en su casa de París, una casa que era como él, alta, estrecha y repleta de objetos, fotografías, libros y discos de jazz. Como su antecedente, El perseguidor, el espléndido relato protagonizado por Johnny Carter (Charlie Parker), Rayuela es un libro compuesto con el ritmo de jazz que posiblemente sonaba al fondo de su escritorio. Esa era la prueba de calidad que Cortázar le pedía a su prosa, que descartaba si no tenía ese swing que el argentino buscaba deliberadamente.

Jugarreta novelesca, jugada metafísica, juguete lírico, en palabras de Saúl Yurkievitch, que destacó su carácter órfico y su comercio con el misterio, Rayuela es una ruptura con la novela tradicional, una alteración de los roles clásicos del autor y el lector, una negación de la realidad cotidiana.

Cortázar, como Oliveira, como Morelli, como Johnny Carter, ve el otro lado de las cosas y abre nuevos caminos para la novela, crea un artefacto que permite la optatividad, le pide al lector otra mirada y le incita a un papel activo en la narración a través de los 56 capítulos del lado de allá y de acá y los 99 restantes y prescindibles de otros lados.

En La vuelta al día en ochenta mundos, Julio Cortázar inventaba un artefacto para facilitar la lectura de Rayuela: el «rayuel-o-matic», un auténtico triclinio, puesto que comprendió desde un comienzo que este es un libro para leer en la cama, a fin de no dormirse en otras posiciones de luctuosas consecuencias.

La broma incluía un diseño gráfico que le daba consistencia técnica y verosimilitud duchampiana a aquel disparate. La verdad es que no resulta imprescindible y que sin él se puede disfrutar de ese libro que está lleno también de claves autobiográficas, de las que Cortázar dijo una vez: Si no hubiera escrito Rayuela, probablemente me habría tirado al Sena.

Oliveira, Morelli, La Maga, Rocamadour, Talita, Traveler... forman parte del mundo de los lectores de Cortázar y son inseparables de esa imagen de París como un laberinto en el ayuda a orientarse el plano encartado en esta edición.


Rayuela, un texto transgresor que lleva al límite las posibilidades expresivas de la lengua, traza una frontera definitiva en la literatura en español entre lo viejo y lo nuevo. Tal vez por eso, lo que asombraba al propio Cortázar, un autor siempre joven, sus mejores lectores eran y siguen siendo los jóvenes de todas las edades.

No hacen falta excusas para incurrir en ella, para reincidir en Oliveira y en Morelli, en su magia y en su Maga, pero si se presentan ocasiones como esta, aunque sólo sean meros recordatorios, conviene aprovecharlas y volver a un libro que es además de muchas otras cosas un libro portátil, un libro al que, como en el juego que le da título, se vuelve una y otra vez. Rayuela es siempre una novedad para quien la relee, siempre aporta sorpresas esa obra que más que un libro es toda una literatura y aún más: todo un universo.

Y en el principio, el verbo:

¿Encontraría a la Maga? Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.



Bernardo Atxaga.
Obabakoak.
Edición especial 25 aniversario.
DVD-Libro-Postales.
Alfaguara. Madrid, 2013.

En 1988, hace ahora veinticinco años, Bernardo Atxaga publicaba Obabakoak, un volumen de relatos en el que llamaban la atención tanto la originalidad argumental como la eficacia técnica de su estructura. Hasta ese momento, en el que alcanza su madurez creativa, Atxaga era un desconocido del público lector, aunque su obra se había iniciado a principios de los años setenta.

Al año siguiente se le concedía el Premio Nacional de Literatura y el de la Crítica a Obabakoak, una obra muy sólida en la que se combinan la tradición y la modernidad, el apego a las raíces  y la amplitud de miras, una síntesis que ha hecho de Bernardo Atxaga un inevitable punto de referencia en la literatura más reciente, una presencia imprescindible en cualquier antología de narradores actuales.

En este cuarto de siglo, Obabakoak no ha perdido nada de su fuerza poética, de su magia narrativa y su hondura humana. Y porque Obaba, ese territorio ya mítico que es todos y ninguno, es el mundo, decir que este libro es un clásico de la literatura vasca es empequeñecerlo. Es un clásico sin más, un libro que contiene el mundo en la variedad de sus narraciones y en la mezcla de humor y nostalgia, de lo local y lo universal.

Luis Michelena lo dejó explicado así: "En el terreno cultural el pueblo que crea algo lo crea para él y para los demás y, así mismo, el que no crea para los demás tampoco crea para él."

La espléndida edición especial que ha preparado Alfaguara para conmemorar sus veinticinco años incluye, además del libro, una caja con el DVD del documental Lugares vacíos, palabras llenas, de Joxeanjel Arbelaitz, que ofrece duarnte una hora un bellísimo recorrido por el origen de los textos, por los lugares y las claves de la  literatura de Bernardo Atxaga, y el libro Un lugar llamado Obaba que contiene tres textos inéditos -"Un lugar llamado Obaba", "Mi primera lengua" y "Superficies de la literatura vasca"- en los que Atxaga explica el origen de la geografía literaria ya mítica de Obaba; reflexiona sobre la convivencia lingüística y sobre la superficie en la que deben moverse los libros escritos en lengua vasca.

En esa caja conmemorativa, también diez postales con ilustraciones de Marta Cárdenas, realizadas para celebrar este aniversario.


Dr. John Watson.
El libro de los enigmas de Sherlock Holmes.
Traducción de Efrén del Valle Peñamil.
Grijalbo ilustrados. Barcelona, 2012.

Una cuestión de identidad

Una tarde, mientras paseábamos por Regent’s Park de camino a St. John’s Wood, Holmes me pidió que me fijara en dos mujeres jóvenes que mantenían una seria conversación con un hombre algo mayor que ellas.

—Observe a esas damas, Watson. ¿Qué puede decirme sobre ellas?
Yo las estudié con atención. Eran tan parecidas como dos gotas de agua, idénticas en su estructura facial, en su porte, en su atuendo y en sus peinados. Compartí estas impresiones con mi compañero y afirmé que, sin duda alguna, debían de ser gemelas.
—¿Usted cree? —Holmes parecía divertirse—. Puedo decirle sin temor a equivocarme que Louise y Lisa Barnes comparten la misma madre, el mismo padre y el mismo día de nacimiento, pero me temo que va totalmente errado. Desde luego no son gemelas.
¿Sabría explicarlo?

Es uno de los 150 acertijos inspirados en el universo del detective más famoso del mundo, como señala el subtítulo de este libro atribuido a Watson, su cronista de hecho, el narrador de sus casos en las novelas y cuentos de Conan Doyle, aunque el texto de los acertijos es de Tim Dedopulos, experto en juegos de ingenio y rompecabezas.

150 acertijos que Sherlock Holmes le planteó a su ayudante, que supo resolver algunos de ellos. La solución de otros está en las explicaciones del propio Holmes. Organizados por su nivel de dificultad en cuatro apartados (Elementales, Sencillos, Ingeniosos y Endiablados), las soluciones se incluyen al final de este volumen ilustrado de manera espectacular con espléndidas viñetas de Rebecca Wright coloreadas con acuarela por Chris Gould, que firma algunas ilustraciones adicionales.

La versión original de este Libro de los enigmas de Sherlock Holmes, idéntica a la que publica Grijalbo -salvo en la lengua, claro- se vendía mucho el verano pasado en el 221b de Baker Street.


Santos Domínguez

Equipaje de vacaciones. Bolsillo



Gabriel García Márquez.
Todos los cuentos.
Debolsillo. Barcelona, 2013.

Desde La tercera resignación, un cuento de 1947, hasta El avión de la bella durmiente, de 1982, los relatos que Gabriel García Márquez fue escribiendo a lo largo de treinta y cinco años los agrupó en cuatro volúmenes: Ojos de perro azul, Los funerales de la Mamá Grande, La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada Doce cuentos peregrinos.

Esos cuentos no alcanzan probablemente la altura descomunal de novelas como Cien años de soledad, El otoño del patriarca o El amor en los tiempos del cólera, pero contienen una parte fundamental del legado literario del colombiano, que dedicó a la técnica del género una serie de artículos teóricos imprescindibles.

De hecho, con sus primeros cuentos García Márquez empieza a construir un universo muy personal que pone los cimientos de El coronel no tiene quien le escriba o de Cien años de soledad. La imaginación, el realismo mágico, el decorado del trópico caribeño y los personajes desolados o excesivos contienen la semilla de su obra mayor y ponen los fundamentos técnicos y temáticos sobre los que se construirían sus novelas.

Fue así como nació Macondo en el Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo o en los funerales de quien fue soberana absoluta de aquel lugar, y, sobre todo, fue en esos primeros cuentos donde García Márquez encontró el tono de voz que le permitiría acometer empresas narrativas de más largo aliento: es la voz del demiurgo, del contador de historias que en cada relato parece estar fundando el mundo, nombrando las cosas por vez primera.

Lo culto y lo popular, la tradición oral y la lectura de Faulkner, la realidad cotidiana y la irrupción natural de lo fantástico, la narrativa clásica y las aportaciones contemporáneas... Todo eso integra la argamasa con la que García Márquez crea el prodigioso edificio de su literatura, hecha de una difícil mezcla de arcilla y mármol que da lugar a un milagro creativo en cada uno de los cuarenta y un cuentos de este volumen.

Porque cada uno de estos cuentos es una pequeña obra de arte que tiene valor por sí misma y constituye una pieza fundamental e imprescindible en el pasmoso universo literario de García Márquez.

Un año después de que Mondadori reuniera por primera vez en un solo volumen en tapa dura la totalidad de la narrativa breve de García Márquez, que escribió estos textos a la vez que algunas de sus obras mayores o como preparación en cuanto a tono, ambientes, enfoques o personajes, aparecen ahora en el más asequible formato de bolsillo.




Gianna Manzini.
Hacia el umbral.
Traducción de David Ferrer.
Falsirena. Ávila, 2013.

Cuatro espléndidos relatos sobre la muerte y otras fronteras que Gianna Manzini (1896-1975), una de las grandes narradoras del medio siglo italiano, publicó cuando tenía cerca ese umbral, dos años antes de morir.

Cuatro relatos intensos en los que un Greco final habla con un amigo muerto en las sombras de su casa toledana, cunde la naturaleza alrededor de un muerto en accidente de moto, se recrea el delirio febril de una enferma o se explora el sueño como lugar de encuentro con la madre muerta. En ellos se puede descubrir a una autora deslumbrante, con una enorme sutileza estilística y una mirada introspectiva llena de matices y de profundidad.

Con traducción de David Ferrer, Hacia el umbral es el primer libro de Gianna Manzini que se edita en español. Con él inaugura la editorial Falsirena, con sede en Ávila y otra delicada línea de libros de poesía (Papeles de Recanati), su colección de narrativa Nuvolari.


 Desahuciados.
Crónicas de la crisis.
Selección a cargo de Rafa Caumel y J. A. López.
Ediciones Traspiés. Granada, 2013.

En su colección Vagamundos, Ediciones Traspiés reúne una selección de microrrelatos ilustrados en los que casi un centenar de narradores e ilustradores reflejan su visión de la crisis en Desahuciados. Crónicas de la crisis, cuyos beneficios irán destinados a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Nombres como los de Ángel Olgoso, Care Santos o José Antonio Masoliver, que respondieron a una convocatoria del Taller Paréntesis de Málaga que se ha concretado en este volumen en el que la palabra y la imagen en blanco y negro se conjuntan para ofrecer desde distintas perspectivas una misma mirada crítica que se mueve entre la desolación y la resistencia, entre la rebeldía y la denuncia.

Entre la ironía y la reflexión, desde la desesperación del suicida al nuevo pobre, vagabundean por estos relatos en fuga y a la deriva por calles hostiles bajo la lluvia en busca no de empleo, sino de los contenedores de basura en donde hurgar entre las esperanzas perdidas.




Álvaro Pombo.
Relatos sobre la falta de sustancia
y otros relatos.
Edición de Mario Crespo López.
Cátedra Letras Hispánicas. Madrid, 2013.

Cátedra Letras Hispánicas publica en un volumen preparado por Mario Crespo López dos libros de relatos de Álvaro Pombo, Relatos sobre la falta de sustancia (1977) y Cuentos reciclados (1997).

Se reúne así en un tomo la narrativa breve de Pombo, dos libros separados por veinte años de distancia y representativos de las dos etapas que distinguió José Antonio Marina en la narrativa del autor, que evoluciona desde el pesimismo eliotiano a la exaltación rilkeana.

Pese a eso, hay unas líneas de fuerza que sostienen todos los relatos: la intranscendencia de unas vidas anodinas que -como señaló Pombo alguna vez- reflejan “mi propia inexistencia,” la suma de fabulación y pensamiento, de lo autobiográfico y lo filosófico, las transiciones de lo narrativo a lo lírico, la influencia combinada de Iris Murdoch y los Cuatro cuartetos de Eliot.

La espléndida introducción de Mario Crespo, que además ha anotado los cuentos con eficiencia, traza un ensayo panorámico sobre la obra de Pombo y analiza las claves de cada uno de los veinticuatro relatos breves del volumen.


Honoré de Balzac.
El coronel Chabert, 
seguido de 
El verdugo, 
El elixir de la larga vida 
y La obra maestra desconocida.
Traducción de Mercedes López-Ballesteros.
Reino de Redonda. Debolsillo. 
Barcelona, 2013.

De entre los muertos. Chabert, el coronel napoleónico convertido en héroe a título póstumo, es una de las grandes creaciones de Balzac.

El coronel Chabert, dado por muerto en una batalla, decretada su muerte civil, desenterrado de la nieve y de una fosa de cadáveres, reaparece después de diez años en París en un despacho de procuradores para decir que está vivo. Rechazado por todos, incluso por su mujer, casada ya con otro y heredera única de su marido, lo ha perdido todo, incluso su condición de héroe público, aunque es precisamente en su situación desgraciada cuando alcanza su verdadera altura de héroe.

El coronel Chabert es una crítica demoledora de las instituciones y de los valores sociales. El matrimonio, la amistad, el egoísmo, el dinero, la verdad, la ambición, la justicia, el honor, el prestigio, la corrupción, la burocracia, la hipocresía son algunos de los ingredientes de una crítica despiadada de la condición humana.

Bastaría esta novela corta que Javier Marías incorporó a la trama de Los enamoramientos, y los tres cuentos memorables que completan el volumen, para asegurar a Balzac un lugar importante en la historia literaria. Hay tomos de su desigual Comedia humana de los que no se puede decir lo mismo.

Un clásico mayúsculo en la mejor traducción al español, la que publicó en Reino de Redonda Mercedes López-Ballesteros, reeditada ahora en formato de bolsillo.


Grandes relatos medievales.
Edición de Nemesio Martín. 
Austral. Barcelona, 2013.

Quizá en ninguna época como en la Edad Media y sus largas noches ha tenido el hombre tanta necesidad de verse acompañado por las historias, de consolarse con las peripecias ajenas, de conocer los relatos de otras vidas en otros sitios.

Por eso la Edad Media es un tiempo narrativo que desborda las fronteras de un género abiertos para inundar la lírica de los romances y mezclarse con el drama de La Celestina.

En el temprano verso irregular de los cantares de gesta o en las geométricas cuadernas de la clerecía, en la prosa romance o en el roman courtois, más tardíos porque exigen un lector solitario o con oyentes más refinados, la Edad Media fue pródiga en cuentos y narraciones diversos en tamaño, en tema y en intención, pensados para públicos distintos de plazas o de cortes, con diferentes formas de transmisión.

De esa enorme variedad, de esa riqueza dan cuenta estos Grandes relatos medievales que publica Austral con edición de Nemesio Martín, que ha realizado una espléndida selección de textos y los ha introducido con la cercanía y el poder de sugerencia que ya demostró en su admirable Invitación a la literatura.

Y eso es lo que vuelve a hacer en este libro: contar con cercanía unas historias que reelabora narrativamente con su propia voz, con la misma actitud del juglar que emocionaba y conmovía a un público que quería saber de los otros, de aquellos que tenían la altura heroica de Lanzarote o Lohengrin, el sino trágico del rey Sancho en el cerco de Zamora o de los siete infantes de Lara y sus cabezas colgadas en los arcos cordobeses por orden de Almanzor.

Pero, tras el paso de la mentalidad feudal y aristocrática, la Baja Edad Media burguesa elabora una narrativa de lo cotidiano, protagonizada por gente cercana o tan poco ejemplar como los cuarenta ladrones de Alí Babá o la comadre de Bath de la que narró Chaucer en sus Cuentos de Canterbury. 
Santos Domínguez