04 octubre 2019

Pedro Luis Menéndez. La vida menguante


Pedro Luis Menéndez. 
La vida menguante.
Trea Poesía.  Gijón, 2019.

Regreso a las palabras con el alma tan rota 
que los espejos llenan cada rincón del duelo, 
rompiéndose en pedazos, partiendo la esperanza 
en esquinitas mudas que hieren sin reposo 
estas horas malditas.

Porque ya no hay más viaje que el retorno al vacío.

A esta triste y confusa ceremonia de amarte, 
tan inútil y enferma como los besos agrios 
de una canción perdida.

Y las canciones mienten. 
Y los poemas sobran.

Con ese poema cierra Pedro Luis Menéndez La vida menguante, un espléndido libro que publica Trea Poesía.

Es el remate de un intenso itinerario sentimental por una pasión amorosa crepuscular, por la intimidad del vacío y las pérdidas. 

El otoño y la noche, la amenaza del tiempo y la fragilidad de la vida, el desamor y la separación o las noches de insomnio marcan la atmósfera temática de estos poemas en los que las palabras encauzan la emoción y una serena línea melódica somete a la tristeza y las derrotas a una envidiable contención expresiva.

Un itinerario sentimental que se articula en las tres partes del libro, que responden a distintas tonalidades emocionales: El camino, con su noche solitaria y silenciosa que no amanece (Mi historia son recuerdos de noches sin sosiego. /¿Quién poblará las luces que aún me sobreviven?/ Las ciudades no duermen. / Eternas condenadas a desvelar las sombras./ ¡Qué frío si amanece!); Ariadna, con el amor como brújula, como método de orientación en el laberinto de la existencia (Los herejes sabemos que alguna vez la vida / va y merece la pena. / Aunque dure un instante la eternidad es cierta) y en la secuencia de encuentros y separaciones que tienen como sombrío telón de fondo la distancia y los años que pesan sobre los amantes:

Mañana vuelvo al norte. Cruzaré la frontera 
y lloraré despacio el hueco de tus besos. 

Dos semanas. Tu cama guardará mi recuerdo.

Finalmente, en la tercera parte, Al otro lado de la desolación, la última de las tres partes en las que se organiza el libro, se imponen la soledad y la amargura, la ceniza del olvido y las sombras del recuerdo, la ausencia y el silencio. Quizá sean los de esa tercera parte los poemas de más intenso voltaje verbal y emocional, con versos como estos:

No puedo con la noche que me aplasta sin tregua, 
tan segundo a segundo, tan ausencia y silencio.

Y ya no estás.

Y en esta noche exacta de infierno sin memoria,
no  me quedan ya fuerzas para soñar contigo.

Es el mismo infierno, el mismo invierno al que regresa este otro poema:

Y regreso al infierno de las noches malditas, 
al espacio profundo en que mi alma muerta
se tortura en lo inútil de las palabras mudas,
al espigón del odio, 
          al cansancio, 
                                             al vacío.

En todas mis ventanas el luto se condensa 
en el dolor que vuelve,
irrefrenable,
frío.

Y regreso al invierno de las noches sin ti.


Santos Domínguez

02 octubre 2019

Eloy Tizón. Herido leve


Eloy Tizón. 
Herido leve.
Treinta años de memoria lectora.
Páginas de Espuma. Madrid, 2019.

“Durante el tiempo que duraba la lectura, desaparecían tus inseguridades, temores, fantasmas, traumas y complejos. ¿Cómo decirlo? Leer te graduaba la vista mejor que las gafas. Mientras leías, dejabas de estar ciego. La vida relatada te parecía preferible a la vida sin relatar, como el reflejo de un castillo duplicado en el lago es a veces superior al castillo real. Descubriste que la literatura era un cataclismo llevadero. Y estaba siempre a mano. Gracias a ella pasaste de ser un herido grave a ser un herido leve”, escribe Eloy Tizón en el capítulo inicial de Herido leve, el volumen que publica Páginas de Espuma y en el que reúne, como explica el subtítulo, treinta años de memoria lectora.

“Libros, libros, más libros -añade Tizón -. Diamante corta diamante. Ahí empezó una nueva sacudida que lo trastocaría todo, que lo despeinaría todo, que pondría tu vida patas arriba, hasta hoy: la literatura en el centro y todo lo demás orbitando a su alrededor.”

Hay en estas páginas, además de una incursión en las claves formativas del lector que incorpora la literatura a la vida, “una meditación sobre el sentido del tiempo y la memoria lectora, tanto individual como colectiva, afectadas por todo tipo de vaivenes, tensiones y caprichos, con conclusiones a veces exaltantes y a veces melancólicas. De todo hay.”

Porque “los libros se acaban, pero no se agotan. La narrativa es, como el bosque de Macbeth, una materia sumamente movediza. Cambia de suelo. No permanece estable durante mucho tiempo.”

Herido leve tiene su origen en antiguas colaboraciones de Eloy Tizón en prensa, sometidas ahora a un proceso de cribado y reelaboración antes de integrarse en este volumen. Organizados en una estructura vertebral que las agrupa en ocho series, ocho constelaciones temáticas (los deslumbramientos del lector adolescente, la familia, el viaje, la narrativa rusa, la narrativa en lengua española...) que conectan unos libros con otros, el resultado es un centenar largo de capítulos, entre los que se incorporan algunos inéditos, aunque, como señala Eloy Tizón, “la mayoría de estos ensayos, me parece, sonarán nuevos a los oídos lectores. En su forma actual, pueden considerarse inéditos.” 

Desde la evocación de la lectura epifánica de Cien años de soledad a los dieciséis años, durante un verano en la sierra de Madrid, todo es aquí deslumbramiento y elogio de la literatura y la ficción, porque “todos somos ficciones. Lo que nos constituye como seres humanos es, básicamente, un relato. [...] Somos relatos en medio de otros relatos. Nos relacionamos con historias y por medio de historias.”

Y así se suceden en estas páginas el magisterio de Juan Eduardo Zúñiga y las miniaturas precursoras de Felisberto Hernández, la imagen de un Kafka que escribía “para detener el llanto”; otra evocación estacional: la de un invierno releyendo a Onetti hasta confundirse entre sus personajes; el latido mágico del tiempo y de la vida en los cuentos de Nabokov; la condición adolescente de Rayuela y su libertad indecisa; El arte de la ficción de David Lodge,”un libro cordial y seductor”; el sacerdocio literario de Flaubert, que “escribió en contra de sí mismo”; el elogio del detalle individual en Schwob; los paralelismos entre La montaña mágica y El desierto de los tártaros, Esperando a Godot y los personajes de los cuadros de Hopper; las portadas de Daniel Gil para Alianza Editorial y la literatura oriental de Murasaki Shikibu, Mishima o Kazuo Ishiguro; la mirada transeúnte de Alfred Döblin; la combinación de método y locura en El escarabajo de oro de Poe; el Quijote que es a la vez “la primera novela moderna” y “la novela que cancela por anticipado todas las demás novelas”; la metamorfosis del cuento actual o los corredores secretos que comunican ficción y realidad en la narrativa de Monterroso...

A partir de autores como esos, Tizón señala que “los grandes creadores obran en nosotros, parafraseando la hermosa expresión del poeta Paul Celan, un cambio de aliento. Una respiración nueva. Llamamos leer a esa modificación.”

Santos Domínguez

30 septiembre 2019

Diez rupias



Saadat Hasan Manto.
Diez rupias.
Selección, traducción del urdu y prólogo
de Rocío Moriones Alonso.
Nórdica. Madrid, 2019.


“En el nombre de Dios compasivo y misericordioso. Aquí yace Saadat Hasan Manto, y con él yacen enterrados todos los secretos y los misterios del arte del relato breve. Reposa bajo toneladas de tierra, preguntándose aún quién de los dos es el mejor escritor de relatos, Dios o él.”

Ese es el epitafio que el narrador Saadat Hasan Manto (Punjab,1912-Lahore, 1955), al que Salman Rushdie reconocía como “el maestro indiscutible del relato moderno de la India”, escribió para sí mismo un año antes de su muerte por cirrosis.

Lo recuerda Rocío Moriones Alonso en el prólogo -Manto: Más allá de la literatura india en lengua inglesa- que ha escrito para presentar los dieciocho relatos que ha seleccionado y traducido para la edición de Diez rupias, que publica Nórdica Libros.

Rocío Moriones, que ya había publicado otra selección de relatos de Manto hace siete años, explica en ese iluminador prólogo la problemática trayectoria vital y literaria del autor y las difíciles circunstancias sociohistóricas y culturales en las que escribió su amplia obra narrativa, formada por un total de doscientos cuarenta relatos y alguna novela.

En ese prólogo destaca la traductora la importancia de Manto como “uno de los pocos escritores indios que, a pesar de los prejuicios existentes, han conseguido hacerse un hueco en el panorama editorial occidental.

Tanto la calidad de su obra, escrita en urdu y desarrollada fundamentalmente en el campo del relato, como su carácter de cronista de los sucesos más dolorosos de la historia india de la primera mitad del siglo XX hacen de él uno de los escritores indios más representativos de ese siglo.”

Guionista de cine y de radio, además de narrador, la independencia y la rebeldía son los rasgos fundamentales de su obra y su escritura, cronista de su época y crítico de la injusticia social, Manto se instaló en Pakistán, donde pasó sus últimos seis años de vida, marcados por la autodestrucción y el alcoholismo, y reflejó en sus relatos de ambiente urbano las tensiones entre musulmanes e hindúes que están en el origen de la partición de la India poscolonial.

Esa partición religiosa que separó Pakistán de la India marcó un antes y un después en la historia de la India también partió en dos la biografía y la obra de Manto y constituye la clave fundamental del universo narrativo y moral de un escritor deslumbrante formado en gran medida en la lectura de los clásicos de la narrativa europea del siglo XIX, con Maupassant a la cabeza, a los que tradujo y de los que aprendió los fundamentos técnicos del relato breve, que combinó con una creciente influencia de la técnica cinematográfica.

Este volumen ofrece una selección de relatos representativos de su temática características: la sexualidad, la prostitución y la infancia, la situación de la mujer -en cuentos como El salvar negro, Tras el juncal o el que da título al volumen-, y sobre todo los conflictos políticos que reflejó en relatos como La nueva ley, Sucedió en 1919 o El último saludo.

Obsceno, irónico e irreverente, revolucionario o reaccionario, polémico siempre, provocador y disoluto, alcohólico y pobre, Manto vio marcada su vida y su obra por las contradicciones y las tensiones de la India y los conflictos religiosos y sociales que sufrió en primera persona.

Pero además de un testigo incómodo, Manto fue un maestro de la descripción y las técnicas elusivas: de la elipsis narrativa y de los finales abiertos; construyó sus relatos desde dentro hacia fuera, con una mirada que arranca del mundo interior del personaje o ahonda introspectivamente en su carácter, y combinó con equilibrio la narración y el diálogo, el monólogo interior y las voces del narrador y de los personajes con una agilidad narrativa y una tonalidad que recuerda con frecuencia a Chejov.

Es la cuarta vez que se traduce al español una obra del urdu, la lengua oficial de Pakistán, al español. En las otras ocasiones, la misma traductora, Rocío Moriones Alonso, hizo una labor tan impecable como la que ofreció en Atalanta: una brillante e inolvidable versión de Aroma de alcanfor, de Naiyer Masud.

Santos Domínguez



27 septiembre 2019

Recaredo Veredas. Esa franja de luz


Recaredo Veredas.
Esa franja de luz. 
Bartebly Editores. Madrid, 2019.


Los muertos juegan con nosotros como tahúres con su baraja. 
Nuestro deseo es su disfraz: si alzáramos sus ropas hallaríamos una escalera con peldaños de aire, abierta al vacío.

Ese es uno de los poemas centrales con los que construye Recaredo Veredas Esa franja de luz, que publica Bartebly Editores. Este es el que le sigue:

El pasado habla en los oídos de los locos. Su fortuna la comparten los niños y quienes aún adoran al sol cada tarde. 
Nosotros les vigilamos con obsesión y torpeza, encerrando a quien expresa su dominio. 
Dejemos que hablen, conozcamos su sigilo y el extraño código de sus gritos.

Con esos dos ejemplos puede el lector hacerse una idea del tono de estos poemas visionarios en los que se conjuntan lo profético y lo descriptivo con un cuidado equilibrio entre la emoción y la meditación existencial. Porque los textos de Esa franja de luz se mueven en un territorio de frontera entre lo real y lo soñado, entre lo cotidiano y lo misterioso con un enfoque que indaga en las revelaciones y se adentra en la exploración de una dimensión más honda de la realidad: la que surge de las intuiciones y las imágenes que recorren el libro.

Imágenes que nacen de una mirada profunda y serena que extrae nuevos matices de la descripción y las reflexiones sobre el dolor y el miedo, el deseo y la renuncia, el asombro y el olvido, la soledad y el vacío:

Si la soledad te obliga evita los abrazos y la nostalgia. Sólo vuelve quien ha perdido.


Santos Domínguez

25 septiembre 2019

Onetti. Cuentos completos


Juan Carlos Onetti.
Cuentos completos.
Debolsillo. Barcelona, 2019.


Cuando se cumple un cuarto de siglo de su desaparición, es un buen momento para volver a los relatos de Onetti, uno de los maestros reconocidos del género en lengua española, en la asequible edición de sus Cuentos completos que publica Debolsillo. 

Entre el primero de estos cuentos -Avenida de Mayo-Diagonal Norte-Avenida de Mayo- que apareció el 1 de enero de 1933 y los dos últimos -Ella y La araucaria-, escritos en 1993, transcurrieron seis décadas de escritura. Sesenta años en los que Onetti fue levantando con su narrativa fundacional un universo literario en el que las novelas y los cuentos forman un todo coherente desde el punto de vista formal, en su articulación temática, en la libertad en el uso del tiempo, en las elipsis y las omisiones o en la presencia común de personajes, ambientes y actitudes resumidas en palabras, gestos y comportamientos que resumen la estética del fracaso y la resignación ante la derrota. 

Con el telón de fondo de sus paisajes desolados y sus ambientes sórdidos, los cuentos de Onetti bucean en el secreto de la conciencia y la memoria y dibujan un mundo inconfundible, opaco y ambiguo, cerrado y asfixiante, habitado por la soledad y la culpa, la crueldad y la ternura, el fracaso y la incomunicación, la tristeza y la desolación, el deseo y la problemática complejidad de la relaciones amorosas. 

Como las novelas, sus cuentos viven en la frontera difusa del mundo real y la ficción, una frontera en la que la imaginación se convierte en alternativa a la realidad a través de unos personajes de perfiles borrosos y comportamientos complejos.

Es una nueva oportunidad de releer obras maestras del género: El infierno tan temido, La novia robada, Bienvenido, Bob, Esbjer en la costa, Mascarada, La casa en la arena, Regreso al sur o Un sueño realizado. 

En anexo, cuatro textos agrupados bajo el rótulo Cuentos inéditos y fragmentos, entre ellos El último viernes, un cuento inédito que aparece junto con  esas obras maestras de un género en el que Onetti estuvo a la misma altura, por lo menos, de sus mejores novelas.

Santos Domínguez



23 septiembre 2019

Mario Campaña. Linaje de malditos



Mario Campaña.
Linaje de malditos.
De Sade a Leopoldo María Panero.
Paso de Barca. Barcelona, 2014.

De Sade a Leopoldo María Panero es el subtítulo de Linaje de malditos, el volumen en el que Mario Campaña reúne diez ensayos que apuntan a un mismo centro: el malditismo literario.

Poe, Baudelaire, Lautréamont, Rimbaud, Artaud, Burroughs, Bukowski y Jim Morrison son los otros nombres objeto de estudio de este volumen, que se abre con una espléndida introducción -La rebelión del mal- en la que Mario Campaña explica su propósito a la hora de ofrecer “una relación de formas de resistencia que en el último siglo y medio alcanzó una confusa celebridad.” 

Formas de resistencia que se resumen en la calificación de malditos en torno a los que Mario Campaña expone “el material biográfico y crítico que he sido capaz de acopiar sobre algunos de los autores que han dado forma a esta leyenda: una parte de nuestro mundo y de nuestra cultura, gente que directa o indirectamente influyen en la construcción de la sensibilidad moderna. Expuestas de modo legendario, sus vidas han servido de modelo ético a las generaciones que pretendieron evitar las fórmulas de sus mayores, aceptadas más con desprecio que con resignación. Son vidas que no pertenecen al pasado sino al presente porque formularon respuestas originales, audaces y contradictorias hasta la retractación, como los casos de Rimbaud y Lautréamont, a una de las preguntas más vagas y perseverantes que afrontamos todos: ¿cómo debe conducir su vida una persona para alcanzar sus metas, satisfacer sus deseos y no acabar en el envilecimiento, la amargura o la miseria?” 

Y con ese planteamiento inicial, Mario Campaña aborda la lección de moral de Sade, los sueños en lechos de fuego de Poe, la hora cero de Baudelaire o el ataque a la conciencia de Lautréamont; se acerca a la figura de Rimbaud y al desarreglo razonado de los sentidos, a la ira de Artaud en el tiempo del mal, a la vida y la obra de Burroughs el exterminador, a la sinfonía del triunfo en Bukowski o a Jim Morrison como un espía en la casa del amor, antes de cerrar el último capítulo en torno a la vida imposible de Leopoldo María Panero.

Mario Campaña, que ya dio muestras de su capacidad y rigor como ensayista en Baudelaire. Juego sin triunfos, vuelve a combinar aquí con brillantez el seguimiento biográfico y el análisis de las claves literarias esenciales de estos autores, con el apoyo de un sólido aparato crítico evidenciado en las notas y en la bibliografía final.

En este párrafo se podría resumir su mirada a los malditos que estudia en este libro:

Conservar la vida menoscabada o arriesgar la vida para salvarla, he ahí el dilema al que los artistas malditos han dado siempre una respuesta que los emparenta con los fundadores de la estirpe: vivir la plenitud, ser como dioses. Eligieron la caída y eligiéndola contribuyeron al ensanchamiento de nuestro espacio moral. Acaso esa es nuestra deuda. Porque de ese modo el poeta es verdaderamente un ladrón de fuego.”

Santos Domínguez


20 septiembre 2019

Teresa Langle de Paz. El vuelo de la tortuga


 Teresa Langle de Paz.
 El vuelo de la tortuga (génesis)
El sastre de Apollinaire. Madrid, 2019.

Coser laberintos es posible. Mejor desmadejar una pradera hasta que su hilo infinito recorra nuestra sonrisa y la haga eterna. Podría seguir y seguir como si un vómito urdiera aquello que lame vuestras pestañas. Podría escribir sin parar a rascarme la nuca. Tengo un lenguaje detenido. 

Desde ese comienzo del Exordio hasta el final de la Consumación -(Des)escribir. Volar el fin. De nuevo.- los poemas en prosa de El vuelo de la tortuga (génesis) de Teresa Langle de Paz que publica El sastre de Apollinaire revelan una intensa vivencia de la palabra, alimentada no sólo con la emoción del deseo y el temblor del sueño, sino con una concepción de la escritura como indagación en el fondo de la identidad, como extensión de la mirada hacia un mundo perturbador y compartido en el que "ser uno y estar en todos, existir a través del resto."

Porque en estos textos la creación se convierte en desobediencia frente a la resignación y se pone al servicio de la búsqueda del sentido y de la luz: "Yo pretendo un lenguaje que arranque de cuajo el susurro benévolo de las cosas y las rescate. Un campo magnético que se rinda a la interacción de los átomos. A las partículas del papel."

Con el ímpetu visionario y la indomable voluntad de comprender y nombrar de una voz que no se resigna, los textos de El vuelo de la tortuga surgen de la emergencia posterior a un hondo buceo verbal y emocional en la propia identidad y en la relación con la realidad. La memoria y el olvido, el amor y el tiempo, las huellas y las ausencias, el grito ante la injusticia y la mirada solidaria, el miedo y la esperanza recorren esta poesía contenida y reflexiva, esta inquietante exploración del mundo con un despliegue explosivo de imágenes, con una asombrosa potencia expresiva:

Éramos, somos, seremos todos los verbos porque hemos inventado la palabra. Hablemos ajenos al instrumento, vaciándonos de voz ante la maravilla que contemplamos. 
La lengua es un músculo que no cesa, aunque se desvanezca el discurso y se agote la tierra. Su murmullo quiere apoderarse de nosotros. Hay solo un dueño para cada palabra emitida en tiempo inmemorial.

En el prólogo -Crusoe en la isla de las tortugas afortunadas- Luisa Castro habla de Teresa Lange como "esa Crusoe que inasequible al desaliento comienza a construir una cabaña de lenguaje, un refugio inquebrantable, en el corazón del idioma. Y es lo que sentimos nada más llegar aquí. La incombustible fe en el lenguaje."

Descubrimiento es la palabra en la que insiste ese prólogo. Con razón, con mucha razón, porque este libro y esta voz son un descubrimiento, una intensa experiencia lectora en la que no cesa el asombro -aún mayor porque estamos ante el primer libro de creación de su autora- ante las revelaciones de una voz que hace transitiva una intensa vivencia de la palabra, de la mirada y de la emoción:

Se mueren con la navaja de la media luna. Las niñas se mueren. Que nunca llegue a su destino, que desvíe lentamente la cruel oruga su huella sin pie. Que un mordisco seco se lleve el algodón de azúcar a otros dientes de insomnio. Que no tenga más llanto la tierna rama tirada en el suelo de mármol.

Santos Domínguez

18 septiembre 2019

Joseph Campbell. La historia del Grial


Joseph Campbell.
La historia del Grial. 
Magia y misterio del mito artúrico.
Edición de Evans Lansing Smith.
Traducción de Francisco López Martín.
Atalanta. Gerona, 2019.

Joseph Campbell dedicó muchas páginas de su Mitología occidental y especialmente de su Mitología creativa a destacar la importancia de los mitos artúricos y las leyendas del Grial en la construcción del imaginario de la civilización occidental.

Arturo, los Caballeros de la Mesa Redonda, Merlín, Ginebra, Excalibur o la Dama del Lago formaron parte de una épica patriótica anglonormanda que fijó Geoffrey de Monmouth, pasó luego a la narrativa cortesana francesa con Chrétien de Troyes y culminó en las leyendas religiosas relacionadas con el Santo Grial, el cáliz de la Última Cena.

A ese tema, central en la configuración de la mentalidad europea, le dedicó Campbell una serie de trabajos empezando por su inédita tesina, que Evans Lansing Smith reunió, junto con otros trabajos y conferencias sobre la materia de Bretaña, en el volumen que acaba de publicar Atalanta: La historia del Grial. Magia y misterio del mito artúrico, con traducción de Francisco López Martín.

Evans Lansing Smith empleó diez años en la elaboración de este volumen, en cuyo Prefacio resalta “la idea de Campbell de que los mitos artúricos constituyen la primera ‘mitología secular’ de la historia. Con esta expresión quería dar a entender que los mitos no habían de interpretarse literalmente, sino como metáforas de las etapas naturales del crecimiento y el desarrollo espiritual; como símbolos de las fases del proceso de individuación.”

Perceval y Galahad son los personajes centrales en el desarrollo de esa búsqueda del Grial, un proceso alegórico de transformación espiritual que refleja distintos ritos de paso en la evolución del individuo y en la construcción de la identidad personal.

La del Grial es, señala Campbell, expresión de la mentalidad europea y se configura definitivamente entre mediados del XII y mediados del XIII, en un primer Renacimiento que dio lugar a las catedrales góticas y las universidades. Es la época de las cruzadas, los trovadores y el amor cortés:

“El periodo culminante de los relatos artúricos -escribe- coincide exactamente con el de la construcción de las catedrales, el maravilloso siglo que va desde 1150 hasta 1250. A mi juicio, este periodo -la época gótica- es el correlato del periodo homérico. Tenemos dos grandes Europas: la Europa de Grecia y Roma y la Europa de los celtas y los germanos. El énfasis recae en el individuo, no como súbdito sino como ciudadano del Estado, un Estado que es vehículo de la voluntad del individuo. Se trata de una mentalidad propiamente europea.”

Y con ese planteamiento inicial, Campbell recorre los fundamentos y los antecedentes neolíticos, celtas, romanos y germánicos de los relatos del Grial, sus precedentes en el cristianismo irlandés y en la lírica trovadoresca de los Minnesänger; estudia las características del héroe en los caballeros que emprendieron la aventura espiritual de la búsqueda del Grial, la historia de Tristán e Isolda, las figuras de Arturo, Gawain, Perceval y Lanzarote.

Enmarcándolos en una tradición que los emparenta con la mística, Campbell aborda en otra sección del libro los temas y motivos asociados a la búsqueda del Grial: la Tierra Baldía, el Rey Ungido, el Rey Pescador o el Castillo del Grial.

En un apéndice, Evans Lansing Smith reproduce la tesina inédita de Campbell, titulada Estudio sobre el golpe doloroso, “un tema crucial –explica en el Prefacio- de los relatos artúricos de la Edad Media, relacionado con los orígenes de la Tierra Baldía.”

Esa fue su primera aproximación seria a los complejos mitos artúricos, la puerta de entrada de Campbell en el territorio de la mitología comparada.


Santos Domínguez

16 septiembre 2019

Palinuro de México


Fernando del Paso. 
Palinuro de México.
Fondo de Cultura Económica. Madrid, 2015.

Palinuro de México es una obra maestra. Por eso su vigencia es cada vez más evidente. Hoy, cuando la medicina engloba la vida entera, este libro de imaginación desbordante, de figuración grotesca y extravagante, nos hace reflexionar sobre nuestra corporeidad y el papel de la medicina. Imposible resumir en este breve espacio el torrente de ideas, imágenes y tropos que bullen en esta mirífica obra. Pero quien emprenda su lectura se sorprenderá al encontrar, cuando menos lo espere, en medio de larguísimos párrafos barrocos que parecerían bufonería pura, la súbita revelación de un aspecto de la realidad que se reconoce por verdadero y que incita a la reflexión. Es decir, encontrará, entre el destello de agudeza y la facecia centelleante, la observación profunda, marca inconfundible del genio”, escribe Francisco González Crussí en el prólogo -“Palinuro de México, o La desmesura”- que abre la edición en el Fondo de Cultura Económica de la mejor novela de Fernando del Paso.

Eso es Palinuro de México, una obra maestra descomunal y desbordante que apareció en 1977 y no ha dejado de crecer desde entonces, fruto de una escritura torrencial que se renueva en cada lectura, una novela imprescindible, a la altura de Rayuela o de Paradiso, para quien quiera conocer la potencia del idioma.

El nombre del protagonista evoca el del piloto de la nave que conducía a Eneas por el Mediterráneo después de la destrucción de Troya. No es una casualidad: esta novela es también la narración de un viaje metafórico de Palinuro, estudiante de Medicina y de Estefanía, su prima enfermera con la que mantiene una intensa relación de amor incestuoso.

Hay en la figura de Palinuro un fondo autobiográfico reconocido por el propio Fernando del Paso, que también estudió Medicina y que ha explicado que su protagonista refleja “el personaje que fui y quise ser y el que los demás creían que era y también el que nunca pude ser aunque quise serlo.” 

Y hay también un trasfondo histórico real: la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de México en 1968 en la que morirá el protagonista. 

Pero la leve trama apenas importa en esta novela. Lo que importa aquí es la escritura desatada en libertad, una escritura capaz de crear su universo propio y autónomo con la ambición artística de su prosa potente.

En la polifonía de esta obra sorprendente se conjugan la exploración corporal y la lingüística, la fisiología y el lenguaje, las artes plásticas y la medicina. Y con la densidad morosa de sus páginas el lector se interna en los laberintos de la imaginación, disfruta de su exuberancia verbal y participa como invitado en la gozosa celebración del lenguaje que hay en cada párrafo.

En la libertad transgresora de Palinuro de México conviven  la parodia y la denuncia, la anatomía y la historia, la fiesta y el recuento enciclopédico, el erotismo desatado, el amor y la muerte.

Lúdica y filosófica, rebelde y perturbadora, la novela levanta su propio mundo desde la exploración de las posibilidades del lenguaje y propone un viaje gozoso por la literatura y la inteligencia, por el exceso de la vida y el arte, por la fantasía, la historia y la política, la literatura y el cine, la experimentación verbal y la indagación en la dimensión artística del lenguaje médico.

De la fuerza de su prosa, abrumadora y presente en todas sus páginas, deja constancia este ejemplo, el comienzo del capítulo XI, Viaje de Palinuro por las Agencias de Publicidad y otras Islas Imaginarias:

Serían aproximadamente las tres en punto de una tarde gris y desalmada, cuando Palinuro, cansado de una juventud perdida en barrios de dulcerías rancias que colorean los cafés con petulancias geográficas; harto de las cagarrutas de todos los pájaros del Jardín de San Fernando que se olvidaban de largarse al Sur; triste, además, porque ya había pasado el tiempo en que por cada surco de la vida corre un rastro de savia que se armoniza con los buenos y los malos pensamientos; crecido, por otra parte, lo suficiente como para saber que no es fácil cambiar el color de una avenida o las insignias gramaticales de su propia historia. O en otras palabras: cansado, harto, triste y crecido, pensó en despedirse por segunda y última vez de su primera infancia, y por la primera y también la última vez de su segunda adolescencia, y largarse a viajar por la vida, sin pinceles que chupar, ni huesos femorales que memorizar, sin diademas de axiomas y cartílagos humeantes que destazar. 
Y ASÍ COMO LEMUEL GULLIVER 
se lanzó a la aventura para conocer las islas fabulosas de Liliput y Laputa, los Struldbruggs inmortales y los nobles houyhnhnms. Y así como el príncipe Astolfo de Inglaterra voló a la luna en el carro de fuego del profeta Elías en busca de la medicina para la razón perdida de Orlando el Furioso. Y así como Maeldúin visitó la isla de la muralla de fuego giratoria y el país bajo las olas, y así, por último, como Snedgus visitó la isla de los guerreros con cabeza de gato y la isla donde llueve sangre de pájaros, así también Palinuro, que por toda fortuna tenía sus veinte años ambulantes y un clavel en la solapa del saco, se decidió por fin a decirle adiós a sus recuerdos: adiós a las flores asmáticas que desprendían deseos y solsticios para la tía Luisa; adiós al papel crepé de la tumba de los ratones blancos; adiós a las patas de los anteojos del abuelo Francisco, que quedaron zambas de tanto cabalgar en su nariz. 
¡Adiós! 
y a visitar las Agencias de Publicidad y otras Islas Imaginarias.

Santos Domínguez

13 septiembre 2019

Interferencias de María Ángeles Pérez López


María Ángeles Pérez López.
Interferencias.
La Bella Varsovia. Madrid, 2019.



Si tú supieras que ayer es viejo como América,
que ayer es tan escaso que no tiene un sol en cada tarde,
que ayer no es como un árbol, sino más bien como un hotel,
que sus horas
 no se juntan,
no se pueden juntar,
para poder vivirlas económicamente
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tomando el sol en el pinar de Agosto.
Si tú supieras que ayer tal vez resulta caro
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y que ha vendido en pública subasta
su balneario de sal para las olas,


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sus crepúsculos vespertinos
y su anestesia cívica;
o si se quiere,
su cerrada y mohosa seguridad de editorial político;
y, finalmente,
si tú supieras que un poema
no puede ya volver a ser como un escaparate de joyería,


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si tú supieras que ahora es preciso que escribamos
desde el solar de la palabra misma,
desde el solar de la palabra misma

               sola

               sol

               sss

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Ese texto, Metales del corazón, que toma como base fragmentos de un poema de Luis Rosales, es una de las veinticinco intervenciones con las que María Ángeles Pérez López construye su Interferencias, que publica La Bella Varsovia.

Un arriesgado ejercicio de intertextualidad, una intensa relectura de la tradición poética incardinada en la realidad próxima y en la actualidad inmediata que reflejan los medios de comunicación: Dante y los parados mayores de 45 años, Vallejo y la valla de Melilla, Quevedo y la burbuja inmobiliaria, García Lorca y el pogrom de Viena, Neruda y la violencia de género...

Son algunos ejemplos de los veinticinco textos en los que María Ángeles Pérez López actualiza la tradición poética con una reinterpretación crítica a la luz de la realidad actual, en un libro en el que -explica la autora en la nota epilogal- "se oyen voces, aunque lo hacen algo rotas, friccionadas e interferidas constantemente entre sí."

Insertados con la técnica del collage o, mejor, del contrapunto, esos textos de la actualidad subrayan el contraste con el poema de partida, establecen una fusión iluminadora o dialogan como en un escolio con el texto poético original. Y así se abren vías de comunicación que subrayan los vínculos entre la tradición poética y el presente, en una actualización crítica que justifica también el sentido nuevo de la lectura.

Y como resultado de cada una de estas intervenciones surge un nuevo texto, con un título nuevo en el que la autora proyecta la creatividad insurgente de su lectura.

De esa manera, la lectura se resuelve en reescritura, lo interior se funde con lo exterior, y se confunden en su ensamblaje de líneas y versos unas voces con otras, mientras las palabras interfieren entre sí, se completan o se desmienten en un libro insumiso y perturbador, escrito para "entrar y salir de todos los territorios en el extremo deseo de la escucha."

Santos Domínguez