19 septiembre 2012

Lezama Lima. Confluencias


José Lezama Lima.
Confluencias.
Editorial Confluencias. Almería, 2012.

La Colección Hispaniola de la Editorial Confluencias nace – y de ahí el homenaje colombino que recuerda el nombre del primer fuerte español en las Indias- con la vocación de integrar en ella la literatura y el pensamiento de las dos orillas atlánticas. Y la inaugura un ensayo que se titula como la editorial, Confluencias. Un texto memorable que resume la poética y el mundo literario de Lezama Lima, que lo escribió en julio de 1968 y lo publicó en La Habana en 1970.

Es un breve e intenso ensayo autobiográfico y literario en el que confluyen la exploración y el descubrimiento, lo telúrico y la revelación, la indagación en lo oscuro, “en un mundo nocturno y fuera del tiempo”, como indica Enrique Juncosa en su prólogo.

Este texto de Lezama, que nació como una conferencia, podría incorporarse como introducción a cualquier edición de su obra, porque en sus páginas – como en el mundo literario de Lezama- confluyen también la insularidad y la universalidad, la poesía, el ensayo y el relato. Por eso Thomas Barège define estas Confluencias como una “enciclopedia en miniatura.”

Se rescata exento, corregido y comentado, en formato bilingüe español-francés, con edición de Thomas Barège y prólogo de Enrique Juncosa.

Santos Domínguez

18 septiembre 2012

Historia de la pobreza en EE.UU.


Stephen Pimpare.
Historia de la pobreza en EE.UU.
Península. Barcelona, 2012.


El profesor de Historia contemporánea Stephen Pimpare recoge en este libro, que publica Península en su colección Atalaya, decenas de testimonios de primera mano sobre la pobreza en Estados Unidos. Unas veces de personajes conocidos como el activista Malcolm X o como el escritor James Baldwin, pero sobre todo de personas anónimas, como asistentes sociales, vagabundos, madres solteras que viven de las ayudas públicas, parados...

Es un libro de ensayo, pero a la vez un recopilatorio de documentos y relatos personales que ayudan a ver la pobreza desde distintos puntos de vista y a entender un poco su enorme complejidad: desde quienes piensan que la pobreza es simplemente una condena que sufren, merecidamente, personas descarriadas; hasta quienes, como el profesor Pimpare, contemplan la pobreza no como la simple falta de dinero, sino como algo muchas veces conectado con la enfermedad, la violencia, la obesidad (al menos desde mediados del siglo XX), la ancianidad...

A veces, los testimonios pueden parecer un poco extremos (sorprende cómo en ese país perder el empleo significa en muchas ocasiones una caída automática en la pobreza más absoluta), pero hay que recordar que en Estados Unidos los lazos familiares son más laxos que en España y apenas sirven de protección, y que el estado no cumple en la misma medida que en muchos países europeos como amortiguador de la miseria. De todos modos, la actual ola de recortes sociales (el fantasma que recorre Europa) pronto acabará con estos distingos y, de este modo, la lectura del libro puede ilustrar al lector como previsión de lo que pronto será común también en esta orilla del Atlántico.

Algunos testimonios resultan estremecedores (“Cuando un vagabundo te pide pan, ponle estricnina o arsénico y no volvera a molestarte, y los demás no se acercarán al barrio”, recomendaba The Chicago Tribune a sus lectores en 1884), otros rozan lo humorístico, y algunos producen perplejidad, en especial aquellos que recogen la vergüenza de quienes se ven obligados a recurrir a las ayudas sociales y llegan a negar que lo que reciben sean ayudas públicas, pues ellos también han asumido que quienes se benefician del dinero público tienen que haber hecho algo inmoral para encontrarse en esa situación.

La lectura del libro nos ofrece una perspectiva múltiple del problema: cómo ven la pobreza quienes no la sufren (“eso sale de mi bolsillo” le grita un hombre a una mujer pobre que recibe los cupones de ayuda alimentaria), las autoridades que administran la asistencia social (siempre temerosas de que la oferta de ayuda genere un aumento de la demanda) y los pobres, que tienen que demostrar su idoneidad y su virtud para ser ayudados.

Sorprende la tendencia a exigir a quienes reciben ayuda social que acepten ciertas tutelas y que se sometan a controles, como si el Estado se hubiese contagiado de la tradicional manía eclesiástica de mezclar los componentes materiales y espirituales en la práctica de la caridad.

Implícita en esta tendencia a juzgar la moralidad de los pobres está la idea de que estos tienen que ser culpables de algo, y de que sólo llevando una vida virtuosa podrán salir de la pobreza. En los últimos meses, algunos de nuestros próceres no han parado de proponer ocurrencias (alguna de ellas ya concretada legalmente) para exigirles a los parados españoles algo a cambio de los lujos de los que disfrutan: que arreglen los jardines de la Villa y Corte y que reforesten nuestros bosques chamuscados durante la canícula. Lo que me sugiere inquietantes preguntas: ¿Estará naciendo en España un movimiento ecologista de derechas? ¿Darán frutos amargos los árboles sembrados con trabajos forzosos?

Jesús Tapia

17 septiembre 2012

Toba Tek Singh


Saadat Hasan Manto.
Toba Tek Singh.
Traducción del urdu y prólogo
de Rocío Moriones Alonso.
Contraseña editorial. Zaragoza, 2012.

Como “el maestro indiscutible del relato moderno de la India” reconocía Salman Rushdie a Saadat Hasan Manto, que nació hace ahora un siglo y escribió en urdu, una de las lenguas de la India y lengua oficial de Paquistán.

Entre el Punyab, donde nació en 1912, y Lahore, en donde murió en 1955 tras una vida marcada por el desengaño, la autodestrucción y la bebida, transcurrió la vida de Manto, autor de centenares de relatos de los que este volumen ofrece una selección significativa de catorce textos centrados en la sexualidad, la infancia, la situación de la mujer y sobre todo los conflictos provocados por la partición de la India y la segregación de Paquistán, que sufrió en primera persona.

Porque esa partición que marcó un antes y un después en la historia de la India fue un hecho que partió en dos la biografía y la obra de Manto y constituye también la clave fundamental del universo narrativo y moral de un escritor deslumbrante formado en gran medida en la lectura de los clásicos de la narrativa europea del siglo XIX, con Maupassant a la cabeza, a los que tradujo y de los que aprendió los fundamentos técnicos del relato breve, que combinó con una creciente influencia de la técnica cinematográfica.

Un prólogo de la traductora, Rocío Moriones, que traza una panorámica de la lengua y la literatura en urdu y hace un breve análisis de la narrativa de Manto, abre la edición de esta antología, que toma su título del que probablemente sea el relato más emblemático del autor: una alegoría de la partición a través de dos manicomios, uno de la India, el otro, de Paquistán, una ridiculización intemporal de los nacionalismos y las fronteras:

Hubo un loco que se armó tal jaleo con aquel galimatías de Paquistán y la India, y la India y Paquistán, que se volvió más loco aún. Un día, mientras estaba barriendo el suelo, trepó a un árbol y se sentó en una rama, y estuvo dos horas seguidas dando un discurso sobre la espinosa cuestión de la India y Paquistán. Cuando los guardas le dijeron que bajara, trepó más arriba aún, y, cuando lo amenazaron, dijo:

- ¡Yo no quiero vivir ni en la India ni en Paquistán, quiero quedarme en este árbol!


Obsceno, irónico e irreverente, revolucionario o reaccionario, provocador y disoluto, alcohólico y pobre, Manto reflejó en su vida y en su obra las contradicciones y las tensiones de la India, los conflictos religiosos y sociales entre los sijs y los musulmanes. Ese fanatismo religioso es el telón de fondo del espléndido Mozel, uno de los mejores relatos del libro.

Pero además de un testigo incómodo, Manto fue un maestro de la descripción y las técnicas elusivas: de la elipsis narrativa y de los finales abiertos; construyó sus relatos desde dentro hacia fuera, con una mirada que arranca del mundo interior del personaje o ahonda introspectivamente en su carácter, y combinó con equilibrio la narración y el diálogo, las voces del narrador y de los personajes en una tonalidad narrativa que recuerda con frecuencia a Chejov.

Es la segunda vez que se traduce una obra del urdu al español. En la otra ocasión, la misma traductora, Rocío Moriones Alonso, ofreció en Atalanta una brillante versión de Aroma de alcanfor, tan impecable como esta.

Santos Domínguez



14 septiembre 2012

Gottfried Benn. Morgue


Gottfried Benn.
Morgue.
Traducción de Jesús Munárriz.
Zut Ediciones. Málaga, 2008.

Este año cumple un siglo uno de los libros más extraños y decisivos en el panorama poético de comienzos del siglo XX. En 1912, un joven médico alemán llamado Gottfried Benn publicaba un folleto con nueve poemas agrupados bajo el título Morgue y otros poemas.

Eran el resultado del talento literario de su autor y de su experiencia forense en un hospital. Y por eso su mirada era la misma mirada del médico que observa los cadáveres, realiza autopsias o contempla el dolor del moribundo con frialdad compasiva, con ojo clínico y humano.

Estremecedores y distantes, estos poemas participan por igual del formol y de la piedad, de minuciosos detalles macabros y de la solidaridad con el que sufre o con el que ha sufrido antes de morir.

Poemas del cuerpo, tan templo de dios como cuadra del diablo, presentan al hombre como un trozo de carne, en la sala de las parturientas o en la mesa de disecciones, evocan a las enfermeras que lavan los cuerpos moribundos de los cancerosos como quien lava bancos o describe el sexo femenino como ranura de la carne.

Con una radical y antirromántica separación entre el sujeto y el objeto, conviven en estos poemas el éter y las hemorragias, las prostitutas y las vírgenes, las vísceras y los fetos, el cáncer y una operación de apendicitis.

La palabra de Benn, cortante como un escalpelo, y su mirada aséptica, fría como un cadáver, es la de quien declara en El médico, uno de los mejores poemas del libro, que vive frente al cuerpo y su vergüenza o presenta irónicamente a sus congéneres como corona de la creación, el cerdo, el hombre.

De él se podría decir lo que decía Canetti de Musil: evitaba las palabras sentimentales, todo lo que fuera complaciente le resultaba sospechoso.

Junto con los nueve textos que aparecían en aquel volumen, la edición que Jesús Munárriz ha preparado para Zut ediciones recoge otra serie de poemas de parecido tono y tema que Benn fue publicando en los diez años siguientes.

Un conjunto que, como señala Munárriz, pese a su violencia, nos incita a la piedad, a la compasión.

Santos Domínguez

13 septiembre 2012

Adelante, Pedro, con juicio


Giovanni Albertocchi.
Adelante, Pedro, con juicio.
Barataria. Sevilla, 2012.

En su colección Documentos, Barataria reúne un conjunto de artículos que el propio Giovanni Albertocchi califica como aproximaciones cordiales a la literatura italiana de los siglos XIX y XX.

A través de autores tan dispares como Alessandro Manzoni, Italo Svevo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa y Claudio Magris, y de obras tan dispares como Los novios, La conciencia de Zeno, Senilidad, El gatopardo o Microcosmos, Albertocchi explora su común condición de clásicos por encima del tiempo. Dotados de una transcendencia que va más allá de sus fronteras nacionales, sus mundos narrativos forman parte del imaginario colectivo italiano y europeo.

Estos textos indagan en las razones de su pertenencia intelectual, estética y sentimental al canon narrativo occidental, en su concepción ética de la escritura, en su valor testimonial sobre la disolución de un orden social anticuado, en la crisis de la conciencia que se produce a comienzos del siglo pasado, en el viaje como forma de conocimiento de la propia identidad.

Santos Domínguez

12 septiembre 2012

Verdes colinas de África



Ernest Hemingway.
Verdes colinas de África.
Traducción de Damián Alou.
Debolsillo. Barcelona, 2012.

Hace casi ochenta años, en 1933, Ernest Hemingway cazaba en la sabana africana, cerca de las nieves del Kilimanjaro. De aquella experiencia surgió Verdes colinas de África, una obra maestra del reportaje, un libro de viajes y un relato de aventuras que publica Debolsillo con traducción de Damián Alou.

El autor ha intentado escribir un libro totalmente veraz -escribe Hemingway en el prefacio- para comprobar si la forma de un territorio y la acción que ocurre durante un mes, presentados de manera veraz, podrían competir con una obra de la imaginación.

Un Hemingway en estado puro y en estilo directo con su habitual dominio de las descripciones y los diálogos.

Santos Domínguez

10 septiembre 2012

Los amores oscuros

Manuel Francisco Reina.
Los amores oscuros.
Temas de Hoy. Madrid, 2012.

A medio camino entre el ensayo de investigación y la reconstrucción novelística, Los amores oscuros, que Manuel Francisco Reina publica en Temas de Hoy, es una obra reveladora, potente y polémica. Narrada en primera persona, el autor cede la voz del relato de unos hechos investigados y documentados por él a Juan Ramírez de Lucas, el verosímil destinatario de los Sonetos del amor oscuro.

De esa manera, contada desde dentro en primera persona por uno de sus protagonistas, cobra más fuerza la narración de su relación amorosa con García Lorca, una historia secreta que Manuel Francisco Reina ha indagado en numerosos testimonios orales y en la abundante bibliografía lorquiana para elaborar con esa base documental un texto híbrido, un excelente relato real de extraordinaria fuerza emocional, una novela testimonio sobre uno de los secretos mejor guardados de la literatura española contemporánea, una creación narrativa que busca el disfrute y la emoción de sus lectores.

Santos Domínguez

07 septiembre 2012

Pablo Palacio en Barataria

Pablo Palacio.
Débora.
Un hombre muerto a puntapiés.
Prólogo de Leonardo Valencia.
Barataria. Barcelona, 2012.

Como un “clásico de la vanguardia latinoamericana junto a escritores como Macedonio Fernández o Juan Emar” define Leonardo Valencia al narrador ecuatoriano Pablo Palacio en el prólogo –La risa frente al día inmóvil- que abre la edición de su novela corta Débora y del libro de cuentos Un hombre muerto a puntapiés. Los dos títulos, publicados en 1927, los recupera Barataria en su colección Humo hacia el sur.

Marginal y excéntrico, Pablo Palacio (1906-1947) fundió en su biografía vida y literatura y proyectó su propia excentricidad en los personajes de sus novelas y de sus cuentos, marcados por la voluntad de escándalo y por la transgresión de las normas sociales. No es ese su único rasgo vanguardista: el gusto por lo fragmentario y la influencia del cine como tema y como técnica recorren una escritura consciente que reflexiona constantemente sobre el proceso creativo.

Santos Domínguez

05 septiembre 2012

Antología del microrrelato español


Antología del microrrelato español
(1906-2011).
El cuarto género narrativo.
Edición de Irene Andrés Suárez.
Cátedra Letras Hispánicas. Madrid, 2012.

Irene Andrés Suárez, acreditada especialista en el género, ha preparado para Letras Hispánicas una amplia antología del microrrelato español. Amplia en el tiempo y generosa en la nómina, porque entre el primer texto –firmado por Juan Ramón Jiménez y fechado en 1906- y el último –publicado en 2011 por Manuel Espada- ha pasado más de un siglo. Más de cien años que sin embargo no han sido suficientes ni para establecer un canon ni para fijar las claves genéricas de lo que en esta antología se denomina el cuarto género narrativo, el género emblemático del siglo XXI.

Un género caracterizado por la brevedad y la narratividad, la tensión concentrada y el lenguaje connotativo, la simplicidad estructural y el esquematismo de la acción, la condensación temporal y la reducción espacial, la importancia del título y –también- por la inestabilidad de sus límites genéricos. Eso es lo que permite que convivan en este volumen Baroja, Gómez de la Serna y García Lorca con el postismo de Antonio Beneyto y el movimiento pánico de Fernando Arrabal y clásicos contemporáneos del tamaño de Ayala, Max Aub, Cunqueiro o Aldecoa con maestros recientes como Merino, Millás o Aparicio, que han abierto el camino para las nuevas promociones de narradores como Manuel Moya, Ángel Olgoso o Miguel Ángel Zapata.

Santos Domínguez


04 septiembre 2012

Peter Sís. El coloquio de los pájaros

Peter Sís.
El coloquio de los pájaros.
Traducción de Valeria Luiselli.
Sexto Piso Ilustrado. Madrid, 2012.

Diez años cumple Sexto Piso, una editorial que se ha consolidado en esta década como una referencia de calidad en el ámbito literario hispánico a base de cuidar el continente y de seleccionar el contenido de sus libros.

Ediciones cuidadas que se han convertido en referentes culturales en el ámbito de la lengua española por su ímpetu renovador especialmente en el campo de la narrativa y el ensayo.

La Obra temprana de Musil, el Prometeo de Kerényi, los Dibujos de Kafka, las ediciones ilustradas de Proust o de Ginsberg son algunas de las muestras de una propuesta editorial que aúna riesgo y calidad para dar como resultado un catálogo imprescindible al que se suma ahora uno de esos títulos que confirman el lugar de privilegio que ocupa Sexto Piso en el panorama literario hispánico.

Es la adaptación gráfica que propone el ilustrador y cineasta checo Peter Sís (Brno, 1949) de El coloquio de los pájaros, un poema persa de Farid Udín Attar, del que escribió memorablemente Borges en El acercamiento a Almotásim en unas líneas que retomó años después en El libro de los seres imaginarios.

Borges evocaba así al ilustre persa del siglo XII a quien mataron los soldados de Tule, hijo de Zingis Jan, cuando Nishapur fue expoliada. Quizá no huelgue resumir el poema. El remoto rey de los pájaros, el Simurg, deja caer en el centro de la China una pluma espléndida; los pájaros resuelven buscarlo, hartos de su antigua anarquía. Saben que el nombre de su rey quiere decir treinta pájaros; saben que su alcázar está en el Kaf, la montaña circular que rodea la tierra. Acometen la casi infinita aventura; superan siete valles, o mares; el nombre del penúltimo es «Vértigo»; el último se llama «Aniquilación». Muchos peregrinos desertan; otros perecen. Treinta, purificados por los trabajos, pisan la montaña del Simurg. Lo contemplan al fin: perciben que ellos son el Simurg y que el Simurg es cada uno de ellos y todos.

El poeta, transformado en una abubilla, encabeza esa búsqueda de la montaña Kaf y del rey Simurg, que tiene todas las respuestas, en una travesía difícil, llena de interrogantes y de abandonos, en un viaje alegórico, interior y místico en el que los pájaros alcanzan todos los rincones del mundo, sobrevuelan siete mares y cruzan siete valles simbólicos, siete alegorías que van desde el Valle de la Búsqueda al de la Muerte, pasando por el Valle del Amor, el del Conocimiento o el del Asombro, en un místico camino de perfección sufí que se eleva sobre la ascesis del despojamiento y el desapego hacia lo material y que dejaría una huella indeleble en la mística española del Renacimiento.

De los cientos de miles de aves que inician el viaje, más espiritual que físico, solo sobrevive una bandada de treinta pájaros maltrechos que llegan en un vuelo casí inmóvil a la montaña circular para descubrir que ellos eran el rey Simurg y que el rey Simurg era cada uno de ellos.

Santos Domínguez