20 noviembre 2009

El turno del ofendido


Roque Dalton.
El turno del ofendido.
Prólogo de Enrique Falcón.
Baile del Sol. Madrid, 2009.



Me habéis golpeado, azotando
la cruel mano en el rostro

(desnudo y casto

como una flor donde amanece
la primavera)

Me habéis encarcelado aún más
con vuestros ojos iracundos

muriéndose de frio mi corazón

bajo el torrente del odio


Habéis despreciado mi amor
os reísteis de su pequeño regalo,

ruboroso sin querer entender

los laberintos de mi ternura


Ahora es la hora de mi turno

el turno del ofendido por años silencioso

a pesar de los gritos


Callad


callad


Oíd.


Con ese poema como pórtico comienza El turno del ofendido, un libro de poemas que el poeta salvadoreño Roque Dalton escribió en su exilio de México y Cuba entre 1961 y 1962.

Se trata de un libro crucial en la trayectoria vital, ideológica y literaria de Dalton y acaba de publicarlo Baile del Sol con prólogo de Enrique Falcón.

Organizado en dos partes, la primera de ellas -Las cicatrices- es la historia personal y existencial de las cicatrices que han dejado en el poeta la vida y las torturas, el amor y los cuchillos:

Y aunque el corazón no sea el brioso animal que presentíamos
basta para beber apasionadamente el amor y los cuchillos que nos rodean.

Esa primera parte toma el título de un largo poema en el que la prosa y el verso se suceden para expresar una visión caótica y descoyuntada de la realidad.

Así fui llamado: el escrutador, escribe en el primer verso.

Y ese escrutinio, esa mirada se sostiene en una posición moral y política en la segunda sección del libro: Por el ojo de la llave. Es ya el escrutador que mira por el ojo de la llave, como en el poema Yo veo:

Creo que nos han engañado suficientemente.

Ahora poseo la llave del jeroglífico
pues me la dio el dolor entre risas de ebrio
entre escupitajos de carcelero y miradas de perro
furioso sin piedad.


Están aquí representadas algunas constantes del estilo de Roque Dalton y de su posición ante la realidad: la ironía combativa o el humor ácido –el elaborado humor poético del que habló Benedetti- con el que libera su indignación o su cólera, la intensidad del tono conversacional que convive con la energía visionaria de las imágenes, el compromiso político y la reflexión sobre la poesía y su función social.

Desenfadado y crítico, autor de una poesía que es testimonio y denuncia, urgente en el amor y dueño de su nostalgia, Dalton aborda sus dudas y conflictos con lo cotidiano, lo político, lo sentimental o lo literario a través de una liberación intensa del lenguaje, que se convierte en sus manos en una manifestación eléctrica y vital .

Y pese a todo, el último texto (Yo quería) se cierra con estos versos que resumen el libro como la historia de una frustración:

Y no he podido daros más –puerta cerrada
de la poesía-

que mi propio cadáver decapitado en la arena.


Con este título la editorial Baile del Sol sigue reuniendo en la Biblioteca Roque Dalton la poesía completa del salvadoreño, uno de los poetas centroamericanos más notables de los últimos cincuenta años.

Santos Domínguez

18 noviembre 2009

Gabriel García Márquez. Una vida



Gerald Martin.
Gabriel García Márquez.
Una vida.

Traducción de Eugenia Vázquez.
Debate. Barcelona, 2009.

Muchos años después de comenzar a elaborar este libro, Gerald Martin publica en Debate Gabriel García Márquez. Una vida. Han sido casi veinte años de trabajo que dieron como resultado un borrador de tres mil páginas que finalmente se redujeron a la cuarta parte pero que más allá de la anécdota hablan muy claramente de la complejidad del personaje.

Escribe lo que veas; yo seré lo que tú digas que soy, le dijo García Márquez al autor de esta ambiciosa biografía, escrita con una notable capacidad narrativa y en la sólida tradición de biógrafos ingleses, verdaderos maestros del género que inventó Boswell con La vida de Samuel Johnson.

Del ingente trabajo de Gerald Martin dan cuenta dos datos reveladores: las más de trescientas entrevistas que sostuvo con García Márquez y con su círculo de familiares y amigos, y las siete páginas de agradecimientos que abren esta obra, cuya primera edición apareció en el Reino Unido el año pasado. La traducción al español la firma Eugenia Vázquez Nacarino.

Biografía tolerada que va camino de ser biografía oficial, este acercamiento a la vida y la obra de García Márquez no es una hagiografía. El biógrafo no mira de rodillas a su personaje, sino cara a cara, como al escritor, el hombre y el ciudadano complejo que es García Márquez, sincero y arrogante, sencillo y vanidoso, brillante y contradictorio.

La mirada distanciada de Gerald Martin aborda la figura del colombiano entre la existencia privada y la fama pública que acaba devorándola, con alguna incursión en una tercera vertiente que es la vida secreta -las zonas de sombra que insinúa la foto de la portada-, que se proyecta en sus novelas, y una interesante aproximación crítica a la cocina literaria del narrador y a sus obras más emblemáticas.

Para el biógrafo, Cien años de soledad es el eje de la vida de García Márquez, así como El otoño del patriarca es el eje de su obra. En ese terreno se mueve una de las aportaciones más interesantes de este libro: la lectura en clave autobiográfica de El otoño del patriarca como autorretrato crítico del escritor, o la proyección de sus decepciones vitales, literarias e ideológicas en el Bolívar terminal de El general en su laberinto.

La otra característica llamativa de esta espléndida obra es que atiende más al espacio que al tiempo, más a la atmósfera que a la cronología. Gerald Martin tiene una envidiable capacidad para evocar ambientes y recrear en ellos situaciones y personajes, lo que le da a esta biografía un talante narrativo. Con alguna ironía, el autor sospecha que finalmente la obra se la ha escrito Gabriel García Márquez, que le ha transferido parte de su admirable talento como contador de historias.

La mayor parte de los “grandes nombres” sobre los que la crítica actualmente coincide –escribe Martin en el Prefacio- llegan hasta los años cincuenta (Joyce, Proust, Kafka, Faulkner, Woolf); pero en la segunda mitad del siglo, quizá el único escritor que ha cosechado verdadera unanimidad haya sido García Márquez. Su obra maestra, Cien años de soledad, publicada en 1967, apareció en el vértice de la transición entre la novela de la modernidad y la novela de la posmodernidad, y acaso sea la única publicada entre 1950 y 2000 que haya encontrado tal número de lectores entusiastas en prácticamente todos los países y culturas del mundo.

La infancia en Aracataca, la formación del escritor, los trabajos y los días del periodista, la dureza de la vida en París, el éxito en Barcelona, la relación con el poder del escritor de prestigio dan lugar a algunos de los momentos más convincentes del libro. Y en todos ellos el gran reto de Martin ha sido deslindar la realidad de la fabulación en los recuerdos de un mamagallista tan aventajado como García Márquez, que se ha dedicado con envidiable constancia a fabular sobre muchos episodios fundamentales de su vida.

Aun así, con ese riesgo innegable, Gerald Martin sabe que ha escrito una obra de la que se puede sentir no sólo satisfecho, sino orgulloso. Y, aunque probablemente no era su propósito, este texto contribuirá no sólo a acercar al personaje, sino también a hacer crecer el mito y a afirmar su capacidad de seducción:

Siempre que me han preguntado si ésta es una biografía autorizada, mi respuesta ha sido invariablemente la misma: «No, no es una biografía autorizada, es una biografía tolerada». No obstante, para sorpresa y gratitud mías, en 2006 el propio García Márquez dijo ante los medios de todo el mundo que yo era su biógrafo «oficial». ¡Así que probablemente yo sea su único biógrafo oficialmente tolerado! Ha sido un privilegio extraordinario.

Santos Domínguez

16 noviembre 2009

Antología poética de Neruda


Pablo Neruda.
Antología poética.
Selección y prólogo de Rafael Alberti.
Austral. Espasa. Madrid, 2009.


Espasa acaba de lanzar una edición especial de la Antología poética de Pablo Neruda que preparó Rafael Alberti en 1981. Dos de los nombres imprescindibles de la poesía contemporánea en español se unen en esta edición conmemorativa que constituye una nueva invitación a acercarse a la obra del chileno.

Incorporado al grupo español del 27, que lo acogió como a uno de los suyos y tuvo en la Casa de las Flores uno de sus lugares de encuentro, García Lorca lo presentó en la Universidad de Madrid con unas palabras memorables que definían lo que había sido y lo que iba a ser la obra de un poeta “más cerca de la muerte que de la filosofía, más cerca del dolor que de la inteligencia, más cerca de la sangre que de la tinta.”

Eran los tiempos del Caballo verde para la poesía y de Residencia en la tierra, una revista y un libro que cambiaron el rumbo de la poesía a ambos lados del Atlántico.

La poesía torrencial de Neruda está llena de inevitables altibajos que coexisten con una constante ambición expresiva. A esa indisimulable irregularidad se refería Juan Ramón Jiménez cuando lo llamó, con más lucidez crítica que ímpetu descalificador gran mal poeta.

Entre el precoz Farewell y los sollozos, de Crepusculario, y el final Libro de las preguntas, los poemas de esta antología son una muestra de hallazgos y destellos constantes, una evidencia del poderío verbal de quien poseía el don de la palabra y lo combinó con una desbordante capacidad visionaria para dar lugar a las imágenes potentes y perturbadoras que sostienen su mundo poético.

En medio, la sentimentalidad adolescente de los Veinte poemas de amor y una canción desesperada, la explosión liberadora de las Residencias, la apertura a la poesía civil de España en el corazón, el segundo descubrimiento de América que es el Canto general, la recuperación del intimismo en Los versos del capitán, que inician una tercera época marcada por el tono menor que se prolonga en la exploración de lo humilde cotidiano y su elevación metafórica en las Odas elementales, en los Cien sonetos de amor, en el Memorial de Isla Negra o en el espléndido y poco conocido Las manos del día.

La de Neruda es una obra larga y honda, una poesía caudalosa que celebra la palabra, la naturaleza y el amor o denuncia a los repetidos chacales de la historia de América y de España. El medio millar de páginas de esta antología son una breve muestra de lo que Alberti llama en su introducción “el inmenso torrente andino” de su poesía. Y una nueva ocasión de comprobar que leer a Neruda es explorar a través de su palabra y su mirada la realidad y el lenguaje como quien descubre el mundo:

Y fue a esa edad... Llegó la poesía
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

(...)

y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.



Santos Domínguez

11 noviembre 2009

Las bibliotecas de Dédalo


Enis Batur.
Las bibliotecas de Dédalo.
Prólogo de Alberto Manguel.
Traducción de Rafael Carpintero.
Errata naturae. Madrid, 2009.


Un prólogo borgiano de Alberto Manguel sobre el doble, la biblioteca y el espejo presenta Las bibliotecas de Dédalo, del poeta y ensayista turco Enis Batur (1952). La verdad - se lee en ese prólogo- es que yo podría haber sido Enis Batur y él, con peor suerte, podría haber sido Alberto Manguel.

Traducido del francés por Rafael Carpintero y publicado por Errata naturae, es el primer libro de Batur que se edita en España.

Lo escribió a base de fragmentos breves entre 2000 y 2005 y lleva un epílogo en el que su autor recuerda la génesis de esta obra que se subtitulaba en su versión original Historia de un laberinto distinto.

A medio camino entre El nombre de la rosa y Borges, este es un libro que comienza con un incendio, el de su biblioteca personal, y en veintidós capítulos breves recorre la morfología, la sintaxis y la semántica de las bibliotecas (Mostradme una biblioteca. Os diré, si no quiénes sois, sí cómo sois), las pesadillas o el laberinto.

Borges, en fin, al que los editores homenajean en el colofón cuando recuerdan a aquel cieguito de la calle Tucumán que escribió un cuento sobre un libro de arena que era todos los libros de todas las bibliotecas.


Santos Domínguez

09 noviembre 2009

Jules Supervielle. Vivir y quehacer del poeta


Jules Supervielle.
Vivir y quehacer del poeta.
Selección, traducción, prólogo y notas
de Ramón Puig de la Bellacasa.
Pre-Textos. Valencia, 2009.

Pre-Textos publica en su colección Poéticas Vivir y quehacer del poeta, de Jules Supervielle (Montevideo, 1884-París, 1960). Con textos y entrevistas de arte poética, escritos autobiográficos en prosa y una selección de poemas y rememoraciones de Henri Michaux y Maurice Blanchot, son una excelente aproximación a la figura y al pensamiento poético de Supervielle.

Entre Uruguay y Francia transcurrió una vida marcada por la muerte de sus padres. De esa temprana orfandad y de esa mezcla de culturas y lugares surge una poesía que combina las influencias de la poesía francesa y la americana.

Y quizá ese mismo cruce de tendencias sea el que explique una obra que se mueve entre la razón y la imaginación, entre el pensamiento y el sueño. A esa incursión en lo infranqueable se refería Rilke cuando dijo de Supervielle que era “un gran constructor de puentes.” Puentes que tiende el poeta entre la luz y la oscuridad a través de imágenes que iluminan las tinieblas y se convierten en el centro de su poesía.

Supervielle es autor de una obra sometida a un constante proceso de depuración, a una meditación exigente que buceó en las profundidades de la actividad poética y lo hizo desde la inseguridad y la duda, que es el territorio de la creación más consciente de sí misma y de sus limitaciones.

Una obra que pasó del simbolismo al superrealismo y alcanzó sus cimas en Gravitaciones, El forzado inocente o Los amigos desconocidos, manifestó una continua ambición expresiva: la de alcanzar la claridad desde la oscuridad misteriosa de las revelaciones.

La poesía me llega de un sueño, escribió en uno de estos textos reflexivos. Era la exactitud alucinada a la que se refirió en alguna otra ocasión como clave de la expresión poética.

En otra intuición memorable dejó escrito: El poeta vive en un gran bosque donde el cuco del reloj canta a unas horas insensatas.

En este breve e intenso volumen no sólo están reunidas las reflexiones en las que Supervielle discurre sobre el qué, el cómo y el porqué de la creación poética o hace un bosquejo de arte poética. Una parte importante del libro recoge una selección de los poemas de un autor que hasta ahora no ha tenido demasiada suerte en España.

Las pocas traducciones que hay de su obra poética son ya lejanas. Una de Alberti, otra de Rodríguez Alcalde en Adonais en 1948 y la más reciente, de 1973, en Plaza y Janés.

Por eso este libro no es un simple acercamiento a la reflexión poética de Supervielle, sino que ofrece la oportunidad de descubrir su poesía y debería ser el primer paso para la necesaria recuperación de su obra poética.


Santos Domínguez

06 noviembre 2009

Pájaro relojero


Pájaro relojero.
Poetas centroamericanos.

Selección y prólogo de Mario Campaña.
Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores
Barcelona, 2009.


Desde hace más de un siglo, desde Rubén Darío – paisano inevitable, lo llamaba Coronel Urtecho en una oda dedicada al nicaragüense- hasta la actualidad, una región con una historia tan agitada como Centroamérica ha aportado algunos de los nombres más interesantes y renovadores de la poesía en español.

De esos países pequeños como Nicaragua, Guatemala o El Salvador han salido algunos de los grandes nombres de la literatura del siglo XX. No sólo narradores como Asturias o Monterroso. Bastaría mencionar a poetas como Carlos Martínez Rivas, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal o Roque Dalton para comprender la importancia de la antología de Poetas centroamericanos que ha preparado Mario Campaña para Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores.

Se titula Pájaro relojero y recoge en casi mil páginas una selección amplia y significativa de trece poetas centroamericanos: Salomón de la Selva, Luis Cardoza y Aragón, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Otto-Raúl González, Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas, Claribel Alegría, Ernesto Cardenal, Roque Dalton, Alfonso Kijadurías e Isabel de los Ángeles Ruano.

Varios de ellos murieron en el exilio mexicano y sus versos fueron difundidos desde allí. Otros apenas son conocidos fuera de sus fronteras. Pero todos los antologados, cada cual con su mundo poético propio y su voz personal, son poetas marcados por el signo de la renovación y la libertad, dos de las señas de identidad de la poesía centroamericana que destaca Mario Campaña en el estudio introductorio.

Conviven en este libro la vanguardia superrealista de Cardoza y Aragón y la actualidad de Salomón de la Selva, autor de El soldado desconocido, cuya apariencia actual -escribe Campaña- es la de un libro de mañana.

Uno de los ejes de esta completa antología es el magisterio renovador de los nicaragüenses José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra y Joaquín Pasos, que influyeron de manera decisiva en la fecunda generación siguiente, la de Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas y Ernesto Cardenal.

La fusión de lo lírico y lo político, de lo poético y lo prosaico alcanza su punto más alto en Otto-Raúl González, en Roque Dalton y su ironía crítica y combativa, o en la audacia y la hondura del salvadoreño Alfonso Kijadurías -un poeta deslumbrante, una auténtica revelación para quienes no lo conozcan- en el que se resume la esencia de esta poesía centroamericana en la que conviven la ambición verbal y el ímpetu visionario, la potencia imaginativa y la voluntad de denuncia.

Un mismo referente geopolítico, pues, para una asombrosa variedad de voces, temas y estilo que encuentran su tono femenino en Claribel Alegría o en la desconcertante y desgarrada Isabel de los Ángeles Ruano.

Entre el superrealismo y el coloquialismo, entre la ironía y el combate, el amor y la muerte, este Pájaro relojero trae una muestra de la riqueza poética de Centroamérica con unos nombres imprescindibles -podrían haber sido más- para entender la capacidad creativa de la literatura de ese territorio.

Una muestra: el comienzo de La noche, el espléndido poema de Roque Dalton. Pertenece al que quizá sea su libro más ambicioso, El turno del ofendido, y acaba de reeditarlo en España Baile del sol:

Pausadamente caes con tu densa pureza
como el aroma de la miel en los ojos del loco.

Santos Domínguez


04 noviembre 2009

Arthur Cravan. Maintenant


Arthur Cravan.
Maintenant.
Traducción de
Jèrôme Gauchet y Elena Fons.
El olivo azul. Córdoba, 2009.

En su Colección Errantes, El olivo azul publica los cinco números de Maintenant, la revista que fundó y dirigió Arthur Cravan entre 1912 y 1915.

Poeta de vanguardia, boxeador, pero sobre todo errante, errático y provocador, Arthur Cravan era el seudónimo de Fabian Lloyd, el sobrino francés e inclasificable de Wilde, que fue una referencia constante en la efímera vida de la revista.

Maintenant - Ahora – fue una de las avanzadillas más locas de la vanguardia. El hodiernismo de su título, la constante actitud provocadora, la negación del arte, la propensión a las proclamas resumen algunas de las notas características de las vanguardias que estaban surgiendo del clima cultural previo y posterior al estallido de la Gran Guerra.

Antes de vagar por medio mundo y de ahogarse en 1918 en el Golfo de México, fundió vida y creación y convirtió – como escribe Jèrôme Gauchet en su espléndido prólogo- la literatura en un combate y el boxeo en una parodia.

En ese prólogo -Cravan el provocador- Gauchet intenta la tarea imposible de definir una personalidad tan indefinible como la del vanguardista francés:

¿Qué es lo que define a Arthur Cravan? Lo contrario de lo que decía Séneca a propósito de esos hombres que sólo llegan a avanzada edad para decir que han vivido mucho. Hombre múltiple, Cravan fue sucesiva o simultáneamente según los casos, Fabián, Arthur, inglés, suizo, parisino, catalán, americano, mejicano, poeta, boxeador, conferenciante, viajero, bohemio, ladrón, dandi, enamorado, pugilista, desertor, perezoso, trabajador, irónico, mentiroso, sincero, noble, golfo, hombre, animal, libertino, romántico, pro-futurista, pre-dadaísta, surrealista antes de tiempo, escandaloso, seductor, clásico, vanguardista, bruto, refinado, peligroso, blanco, negro, bailarín, caminante, rebelde, creador, entusiasta, melancólico, amigo, enemigo, moderno, anacrónico, excéntrico, tímido, fiel, infiel, soñador, realista, nadador, futbolista, dormilón, despierto, tierno, fuerte...

Esa enumeración, más que un fracaso en la búsqueda del adjetivo adecuado, es una manera de reconocer que Cravan es un inclasificable.

Además de las notas biográficas sobre Wilde, los manifiestos, los poemas o la crítica violenta de Gide, la recopilación de los cinco números de Maintenant incluye curiosos mensajes publicitarios como este, de la primera entrega:

¿Qué necesita el poeta?
Una buena comida.
¿Dónde la puede encontrar a buen precio?
Chez Jourdan.
Donde se reúnen los poetas,
los chulos,
los boxeadores.

O este otro anuncio de una galería de arte en el nº 4 de Maintenant:

El 2.500 %
¡ESPECULADORES! Compren pintura.
Lo que hoy pague con 200 francos
valdrá 10.000 francos en 10 años.

El último ejemplar que salió a la calle incluía, antes de dos pequeños textos de relleno, el prosopoema Poeta y boxeador, quizá lo más significativo que Cravan publicó en los cinco números.

Santos Domínguez