31 diciembre 2008

Juan Ramón Jiménez y Sevilla


Rocío Fernández Berrocal
Juan Ramón Jiménez y Sevilla.
Universidad de Sevilla. Fundación Focus-Abengoa.
Sevilla, 2008.

Abríamos el año en que se ha conmemorado el cincuentenario de la muerte de Juan Ramón Jiménez con una reseña de Juan Ramón Jiménez de viva voz. Nada mejor que cerrarlo con otro libro magnífico y a partir de ahora inevitable en cualquier acercamiento serio al poeta.

Juan Ramón Jiménez y Sevilla, que coeditan la Universidad de Sevilla y la Fundación Focus-Abengoa, es el brillante resultado de ocho años de investigación, de rastreo, organización e interpretación de miles de manuscritos y documentos de Juan Ramón Jiménez recabados en el Archivo Nacional de Madrid y en la Sala Zenobia-Juan Ramón de la Universidad de Puerto Rico.

Sobre la honda y constante significación de Sevilla en la vida y en la obra de Juan Ramón, que dedicó un libro a la ciudad, elaboró Rocío Fernández Berrocal su tesis, que -reconvertida ahora en monografía- es un recorrido por los años sevillanos del poeta. Y más que eso: un trabajo exhaustivo sobre su intensa y duradera relación con Sevilla, un estudio del reflejo profundo y constante en sus textos de una ciudad que tuvo un papel decisivo en la obra de Juan Ramón.

La experiencia sevillana de un Juan Ramón adolescente orientó la formación del poeta y dejó una huella indeleble en la memoria biográfica y en la obra de aquel "andaluz completo con fondo de Sevilla", como lo llamó Francisco Garfias.

Allí despertó su vocación literaria, que se impuso a la inicial inclinación pictórica. La ciudad es el eje temático de uno de sus libros de madurez, Sevilla, que empezó a escribir hacia 1912, un momento crucial en el que para Juan Ramón comenzaba su verdadera obra. Fue una de las estaciones de paso en el viaje hacia Zenobia que es el Diario de un poeta recién casado y volvió a pasar por allí con Zenobia en el viaje definitivo a Moguer en junio del 58.

Pero además de estar ligada a algunas experiencias formativas esenciales de Juan Ramón, la ciudad es una referencia constante, desde los poemas juveniles a la versión definitiva de Leyenda pasando por el momento central de Sevilla y del Diario de un poeta reciencasado. Lejos de cualquier localismo costumbrista, lejos de la pinturería superficial, Sevilla es en Juan Ramón Jiménez, más que un lugar concreto en el mapa o en el recuerdo, el espacio de la experiencia artística, la base de una teoría estética de la ciudad.

En la poesía espacial de Juan Ramón, vida y obra se funden de manera ejemplar: la vida se hace literatura y la obra se convierte en una recreación estilizada de lo vivido. Por eso, Sevilla, tan fundamental en su biografía, vuelve una y otra vez hecha palabra a su obra, elevada al ámbito de una realidad simbólica y transcedente, idealizada como una imagen universal de la belleza y la creatividad.

Este libro, producto de un trabajo tenaz y meticuloso de documentación que compagina el rigor de la investigación con la sensibilidad de la espléndida lectora que es Rocío Fernández Berrocal, quedará como una de las aportaciones culminantes del cincuentenario de la muerte de Juan Ramón en este año que termina hoy.

Santos Domínguez

29 diciembre 2008

Carlos Fuentes en la región más transparente



Carlos Fuentes.
La región más transparente.
Edición conmemorativa.
Real Academia Española.
Asociación de Academias de la Lengua Española.
Alfaguara. Madrid, 2008.


Tuna incandescente. Águila sin alas. Serpiente de estrellas. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. En la región más transparente del aire.

En este año que acaba, Carlos Fuentes ha cumplido ochenta años y su primera novela, La región más transparente, el medio siglo. Con ese motivo, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, por iniciativa de la Academia Mexicana, han preparado una edición especial para celebrar el medio siglo de aquella obra emblemática y germinal. Como los anteriores volúmenes conmemorativos del Quijote y de Cien años de soledad, lo publica en una cuidada y asequible edición la editorial Alfaguara.

Cuando apareció en el Fondo de Cultura Económica La región más transparente, estaba a punto de cumplirse otro medio siglo, el de la revolución mexicana, que había dado lugar a toda una narrativa sobre sus antecedentes, su desarrollo y sus consecuencias: Los de abajo, Las tierras flacas y –sólo tres años antes- Pedro Páramo reflejaban el impacto de la revolución en los ámbitos rurales.

Estaba por escribir la novela urbana de la revolución. Y eso es entre otras cosas La región más transparente: con el modelo de mosaicos novelísticos sobre la ciudad como Manhattan Transfer y Berlin Alexanderplatz, el reflejo en un espejo deformante de la ciudad de México, el retrato múltiple y complejo de la primera generación posrevolucionaria de la que forma parte el autor.

La novela –lo explicó Lukács de forma definitiva- surge del punto donde se cruzan el momento histórico, la realidad social y los destinos individuales. La región más transparente es por eso una novela coral, plural y poliédrica como la ciudad que la provoca, como el cruce de vidas que se produce en el espacio de un México que encuentra aquí por primera vez su propia voz.

Acogida con polémica y opiniones encontradas, renovadora en sus planteamientos técnicos e ideológicos, en su denuncia del fracaso revolucionario, La región más transparente es una obra que inaugura no sólo la trayectoria personal de su autor o una nueva dirección en la novela mexicana. Más allá de esas virtudes, es la epifanía de la nueva novela latinoamericana que entraría así en la modernidad y asombraría al mundo en la década siguiente.

Como en los murales populosos de Diego Rivera, conviven en la novela el pasado y el presente, lo individual y lo colectivo, el mito y la historia para dibujar la complejidad de una sociedad mutante y contradictoria, abierta y hermética, moderna y tradicional.

Y en esa visión crítica la ciudad ya no es sólo escenario o telón de fondo, sino protagonista con voz propia, una voz en la que conviven los distintos idiolectos que reflejan el complejo entramado social de México.

Precursora y fundacional, La región más transparente funde el reflejo del presente y la mirada a la historia, el narrador omnisciente y el monólogo interior, los diálogos populares y la voluntad de estilo, la narratividad y el lirismo, la modernidad y la tradición, el individuo y la colectividad para completar el mosaico complejo de una realidad problemática y una sociedad mutante.

Carlos Fuentes ha revisado y fijado de manera definitiva el texto de su novela para esta edición cuidada por Gonzalo Celorio, el académico mexicano que hace en ella una completa semblanza de Carlos Fuentes como epígono y precursor. José Emilio Pacheco recuerda la recepción de la obra y analiza la importancia de la ciudad en su Carlos Fuentes en la región más transparente. Otro académico mexicano, Vicente Quirarte, cierra los textos introductorios con un estudio de situación de la obra en la narrativa mexicana contemporánea.

Carmen Iglesias, que escribe sobre la relación de historia y novela en la obra; Sergio Ramírez, que destaca su carácter inaugural; Nélida Piñón, que evoca sus fuentes literarias; y Juan Luis Cebrián, que analiza el pensamiento crítico de Carlos Fuentes, suman sus textos epilogales a esta edición conmemorativa, que se cmpleta con una bibliografía, un glosario de voces y un índice onomástico, instrumentos de navegación imprescindibles para orientarse en la complejidad de esa ciudad que según Alfonso Reyes estaba situada en la región más transparente del aire.

Santos Domínguez

27 diciembre 2008

Luis Feria. Obra escogida

Luis Feria
Obra escogida.
Pre-Textos. Valencia, 2008.


Cuando se cumplen diez años de la muerte del poeta canario Luis Feria (Santa Cruz de Tenerife, 1927-1998) Pre-Textos edita un estuche con su Obra escogida. Los cuatro títulos que lo componen -Más que el mar, Cuchillo casi flor, Casa común y Arras- son una muestra espléndida de una de las obras poéticas más depuradas de la llamada generación del medio siglo.

Luis Feria fue un poeta al margen, un hombre solitario en el que la insularidad no fue sólo un dato en su carnet de identidad y una condición geográfica, sino una forma de vida y un rasgo que atraviesa su escritura luminosa y meditativa, de palabra depurada y precisa, en la que el paso del tiempo es clave temática dolorosa y origen de una evocación celebratoria:

A la lenta caída de la tarde
amar la vida largamente es todo
el oficio del hombre que respira.
Alzar la mano y detener el cielo.
Destino de la luz, nunca te acabes.

La casa, los gorriones, la luz, el mar, el viento o los jazmines forman parte del universo solar, luminoso, vegetal y alado de Luis Feria. Es la casa de la infancia y la memoria (A veces la memoria vuelve para quedarse) que evocan las prosas de Más que el mar, los textos encendidos de Cuchillo casi flor (oficio de creer, ley del furtivo) o los poemas desenfadados de Casa común y su celebración de lo elemental, la escoba, la despensa, el fregadero o el humilde gorrión friolero (Guerrita, cago en diez, vaya intemperie).

De tono muy distinto son los poemas breves de Arras. Poemas de expresión minimalista que están atravesados por el sentimiento de pérdida, por la añoranza de la infancia desde la noche del corazón (Gracia fugaz, infancia, plata suma) para construir un libro que se cierra con estos dos versos desolados:

Soy una inmensa llaga que no cesa.
No me toquéis, que duelo.

A medida que pasa el tiempo, y por encima de las persistentes pequeñeces tribales en el medio literario, va quedando claro que los poetas que empezaron a publicar a finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta constituyen una de las cimas de la poesía española. En su conjunto, por encima del 27, en donde están algunos de sus maestros.

Entre sus papeles póstumos Luis Feria dejó esbozada una Teoría del poeta que comienza así: En el quehacer poético, el autor está siempre solo, siempre aislado, es el precio tremendo que tiene que pagar por su obra: su soledad. Únicamente le rodean en el tránsito sus vivencias más íntimas, y ese mundo particular, cerrado y único en el que nadie más que el poeta tiene cabida.

Santos Domínguez

26 diciembre 2008

Mis dos mundos



Sergio Chejfec.
Mis dos mundos.
Candaya. Barcelona, 2008.


Quedan pocos días hasta un nuevo cumpleaños, y si decido comenzar de este modo es porque dos amigos a través de sus libros me hicieron ver que estas fechas pueden ser motivo de reflexión, y de excusa o de justificación, sobre el tiempo vivido. La idea se me ocurrió en el Brasil, mientras pasaba dos días en una ciudad del sur. En realidad no entendía cómo me había plegado a trasladarme hasta allí, sin conocer a nadie y sabiendo muy poco sobre el lugar. Era por la tarde, hacía calor, y andaba caminando en busca de un parque del que no tenía casi ninguna referencia, salvo su nombre medianamente musical, y por lo tanto promisorio, según mi criterio, y el hecho de aparecer como la superficie verde más grande en el plano de la ciudad. Pensaba que siendo tan extenso sería imposible que no fuese bueno. Para mí los parques son buenos cuando no están impecables, en primer lugar, y cuando la soledad se ha apropiado de ellos de tal modo que se ha convertido en una seña propia y una divisa compartida por los caminantes.

De esa manera, como la crónica de un paseante solitario que se encuentra en un parque al sur de Brasil, empieza Mis dos mundos, la última novela de Sergio Chejfec (Buenos Aires, 1956), un escritor argentino que continúa la tradición de los escritores extraterritoriales que equilibran vida y recuerdo, presente y pasado con distancia atenta y nostalgia productiva.

Inexplicablemente inédito en España hasta ahora, Candaya ha tomado la feliz iniciativa de darlo a conocer con Mis dos mundos, su décima novela. Una novela corta, un relato reflexivo en forma autobiográfica, una narración en la que el paseo, un viaje menor, es -como en Walser o Kafka- el motor de las cavilaciones y de la escritura mientras un narrador con memoria encauza su pensamiento en el camino.

Construido como un relato estático que prescinde de la intriga y cultiva la reflexión o se detiene en los detalles, Mis dos mundos es la crónica del escritor que, a punto de cumplir cincuenta años, se interna en un parque a reflexionar sobre la escritura y sobre la vida.

Aquí las deambulaciones dan lugar a la digresión, la mirada pone en marcha el pensamiento que fluye en un texto que convoca al tiempo y al espacio para trazar el mapa simbólico de la vida, para orientarse en el laberinto del mundo. Es la mirada minuciosa, atenta al detalle y al matiz que activa la escritura y aspira a ir más allá de la superficie, del trazado lineal de las calles para construir un discurso inseguro, la metáfora de su escenario, la nostalgia vacía del paseante:

Yo nunca encontré nada, sólo una vaga idea de lo novedoso o lo diferente, por otra parte bastante pasajera. Pienso ahora que caminé para sentir un tipo específico de ansiedad, que llamaré ansiedad nostálgica, o nostalgia vacía.

A medio camino entre la novela y el ensayo, con rasgos poéticos evidentes en su tratamiento del lenguaje, la literatura es en Sergio Chejfec ejercicio de la memoria, indagación en el recuerdo, integración de densidad poética, intensidad estilística, ficción y autobiografía (porque así como uno no elige el momento en que va a nacer, también ignora los mundos variables que va a habitar).

Y Mis dos mundos, además de una revelación literaria, es la inmejorable tarjeta de presentación en España de un excelente prosista.

Santos Domínguez

24 diciembre 2008

Obras Completas de Nabokov


Vladimir Nabokov.
Obras completas IV.
Novelas (1962-1974).

Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores.
Barcelona, 2008.


Dos de las obras maestras indiscutibles de Nabokov, Pálido fuego (1962) y Ada o el ardor (1969), las escribió en Suiza en habitaciones con vistas a un lago. Entre ambas, en 1966, Habla, memoria, la autobiografía de su infancia y adolescencia.

Con un prólogo de Julián Ríos (Grados de lectura o El prisionero de Zembla), se abre el cuarto volumen de las Obras completas de Vladimir Nabokov que publica Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores con las cuatro últimas novelas que escribió Nabokov.

Desde el punto de vista de la belleza formal -escribía Brian Boyd en su canónica biografía de Nabokov-, Pálido fuego es probablemente la novela más perfecta jamás escrita.

Con esa novela se produce la transición entre el ciclo americano y el europeo del autor de Lolita. Pálido fuego es una obra sobre la emoción del descubrimiento, una novela de novelas, el comentario minucioso de Charles Kinbote a los 999 versos de John Shade, que condensa en ellos toda su vida. Rompecabezas literario, yuxtaposición de historias en un entramado policiaco, Pálido fuego es una novela llena de riesgos asumidos y hallazgos admirables, que incluye algunos de los mejores poemas del excelente poeta que fue también Nabokov.

Cuando Nabokov se traslada a Europa en un barco en septiembre de 1959 había dejado de ser El profesor Nabokov para convertirse en V. N. Traía en la cabeza el plan de la que sería su obra maestra, Ada o el ardor, una ambiciosa novela en la que el incesto y la alegría conviven en una historia que pertenece a una infancia anterior al pecado y a la culpa, en un hechizo que dura más de ochenta años. Su novela más larga y más extraña es una reflexión sobre el tiempo y el erotismo y una de las cumbres narrativas del siglo XX.

Cosas transparentes es su reverso sórdido, una historia sombría de amores contrariados y el reflejo de la cara oscura de la vida, una novela que termina con una frase desconcertante, modelo de finales abiertos:

-¿Sabes, hijo?, se hace fácilmente.

¡Mira los arlequines!, su última novela, es una autobiografía paródica, distante y novelada del autor, la contralectura irónica en la que se unen biografía y bibliografía y la vida real de Nabokov se confunde con una novela suya.

Las notas de Brian Boyd, el mejor especialista en Nabokov, completan una espléndida edición cuidada por Antoni Munné.

Santos Domínguez

22 diciembre 2008

Navidades de bolsillo

Paul Auster.
Brooklyn Follies.
Traducción de Benito Gómez Ibáñez.
Compactos Anagrama. Barcelona, 2008.


A los tres años de su primera edición en Panorama de Narrativas, Anagrama publica en formato de bolsillo Brooklyn Follies, el libro más leído de Paul Auster. Pese a su planteamiento inicial, con un narrador-protagonista (Nathan Glass, superviviente de un cáncer de pulmón y un divorcio) que vuelve a Brooklyn para morir, es la novela con final más feliz y cerrado de Auster, un encadenamiento de historias en las que van apareciendo los temas característicos de su autor (el azar y el destino, la familia, las relaciones humanas, la fragilidad, la crítica política) y su prosa más fluida: Quería hacer - explicaba Auster- el elogio del mundo antes de la catástrofe, exaltar la belleza simple de estar vivos, con todos los dolores y las alegrías. Después las cosas cambiaron: entramos en una nueva era y ya no volveremos a ser como antes.


Mercedes Serna Arnaiz.
Bernat Castany Prado.
Antología crítica de la poesía
modernista hispanoamericana.
Alianza Editorial. Madrid, 2008.


Octavio Paz destacaba en Los hijos del limo la dicotomía modernista entre “la visión analógica del universo y la visión irónica del hombre.” Entre la primera generación (Martí, Gutiérrez Nájera) y la segunda (Lugones, Eguren o Herrera y Reissig), con Rubén a medio camino entre una y otra, los poetas modernistas hispanoamericanos pasaron de la influencia simbolista a la radicalización que desembocó en las vanguardias, de la duquesita de Gutiérrez Nájera a la luna ciudadana de Lugones. Sobre ese movimiento que abría la puerta de entrada de la poesía hispánica en la contemporaneidad, sobre sus límites cronológicos, las influencias que lo orientan y la renovación estilística que supuso gira la introducción de esta amplia antología anotada. La muestra poética de cada autor va precedida de un breve estudio de su trayectoria y de un análisis de cada poema seleccionado.



Julio Cortázar.
Un tal Lucas.
Punto de lectura. Madrid, 2008.

Todo el mundo sabe que la Tierra está separada de los otros astros por una cantidad variable de años luz. Lo que pocos saben (en realidad, solamente yo) es que Margarita está separada de mí por una cantidad considerable de años caracol. Junto con las Historias de cronopios y de famas, Un tal Lucas es una de las cimas de la prosa breve de Cortázar. Un Cortázar ocurrente y deslumbrante, ingenioso e irreverente, que proyecta en Lucas sus pudores, sus desconciertos, su mirada, sus métodos de trabajo, sus traumatoterapias.

Thomas Pynchon.
V.
Traducción de Carlos Martín Ramírez.
Fábula Tusquets. Barcelona, 2008.


Lo que son para el libertino unos muslos abiertos, lo que es el vuelo de los pájaros migratorios para el ornitólogo, lo que es una tenaza para el ajustador, esto es para el joven Stencil la letra V. Una novela que empieza en la Nochebuena de 1955 y termina la noche del 10 de junio de 1919. Tusquets, que ha publicado toda la obra de Pynchon en España, edita en formato de bolsillo la primera y más fascinante de sus novelas, una obra asombrosa y opaca, deambulatoria y huidiza como su autor, oculto desde 1955, ocho años antes de la publicación de V.
Detrás de V. y en V. hay mucho más que todo lo que hayamos soñado.



Eloy Tizón.
Velocidad de los jardines.
Compactos Anagrama. Barcelona, 2008.

Han bastado quince años para que Velocidad de los jardines se convierta en un libro de culto. Los once cuentos que componen este volumen que ahora se reedita en Compactos Anagrama son una muestra de admirable concentración narrativa y de prosa intensa y trabajada. La fugacidad de las personas, las zonas de penumbra de la realidad y la fragilidad de las cosas recorren estos relatos en los que el talento de Eloy Tizón conjuga las herencias de la narrativa norteamericana y europea y las funde con la mejor tradición del relato corto hispánico. De esa fugacidad nos salva momentáneamente la literatura con relatos como el que cierra y da título al conjunto, que figurará por derecho propio en cualquier antología del cuento español del siglo XX. Una lectura imprescindible y una relectura recomendable y gratificante.



David Hernández de la Fuente.
Oráculos griegos.
Alianza Editorial. Madrid, 2008.

Misterioso y secreto, pagano y perturbador, el fenómeno de los oráculos griegos cumplió una función esencial en la Grecia clásica. Indagación sobre el hombre, sus incertidumbres y su relación con la divinidad o la muerte, en los oráculos confluyen el mito y la historia, la tragedia y la política, la inspiración poética y la mediación, la literatura y la filosofía. Sobre la adivinación en la Antigüedad, sobre sus funciones ideológicas y sociales, sobre las voces que se expresaron por medio de esos oráculos (desde la voz profética de Apolo en Delos o en Delfos a la adivinación inspirada de la Sibila Casandra en trance), David Hernández de la Fuente ha escrito un ameno estudio divulgativo al que precede un prólogo sobre la actualidad de las manifestaciones oraculares y los vaticinios.



Rose Macaulay.
Las torres de Trebisonda.
Posfacio de Jan Morris.
Traducción de Francisco Segovia.
Minúscula. Barcelona, 2008

- Coge mi camello, querida- dijo mi tía Dor, apeándose del animal a su vuelta de misa.
De esa chocante manera comienza
Las torres de Trebisonda, la divertida novela de Rose Macaulay (1881-1958) sobre un viaje en grupo a Oriente Medio que edita Minúscula en su colección Paisajes narrados. Una sátira ingeniosa, de humor sutil y planteamientos paradójicos, que incluye un camello loco que no es el más raro de los personajes de "esta obra de arte imperecedera", como la define en su posfacio Jan Morris.

Santos Domínguez




20 diciembre 2008

Navidades de libro. Ensayo


Edmund Wilson.
Obra selecta.
Edición y prólogo de Aurelio Major.
Lumen. Barcelona, 2008.

Escribo sólo para Wilson, reconocía Ernest Hemingway, que pertenecía -como el crítico- a la generación perdida. Y es que Edmund Wilson
(1895-1972) fijó el canon literario de su tiempo, además de enjuiciar en los ensayos que recoge este volumen la obra de Dickens, Henry James, Proust o Baudelaire. En Obra selecta, Lumen publica una espléndida colección de textos críticos de Wilson, seleccionados y prologados por Aurelio Major. Una generosa muestra de medio siglo de ejercicio crítico a través de casi mil páginas con ensayos y reseñas sobre la poesía de Eliot, Cummings, Auden o Pound y la narrativa de Joyce, Faulkner, Scott Fitzgerald o Hemingway, a lo que se añade parte del epistolario que Wilson cruzó con Nabokov o Dos Passos. Todo ello completa una antología significativa de uno de los críticos más lúcidos del siglo XX.





Mario Vargas Llosa.
El viaje a la ficción.
El mundo de Juan Carlos Onetti.
Alfaguara. Madrid, 2008.

Hace ahora dos años, en otoño de 2006, Mario Vargas Llosa, dio un curso monográfico en una universidad norteamericana sobre Juan Carlos Onetti. El resultado de aquel curso, del intercambio de ideas con los alumnos, de la reflexión y la relectura de la obra del narrador uruguayo por el narrador peruano es el ensayo El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti, que publica Alfaguara. Un análisis certero y profundo de las claves vitales y narrativas de Onetti, con especial atención a esas dos cimas que se titulan La vida breve y El astillero, en las que la imaginación es una respuesta a la derrota cotidiana, la del viajero que huye. Y como en la obra de Onetti, también en el texto de Vargas Llosa la realidad y la ficción se cruzan en la bruma porteña.




Julián Ríos.
Quijote e hijos.
(Una genealogía literaria).
Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores.
Barcelona, 2008.


Una colección de ocho ensayos de Julián Ríos que tienen como eje la genealogía literaria que funda el Quijote. De ese árbol genealógico que Cervantes plantó en el antiguo y famoso Campo de Montiel surgen ramas y frutos que se llaman Joyce y el Ulises, Cortázar y Rayuela o Nabokov y Pálido fuego. No son meros análisis críticos, sino algo más: literatura sobre la literatura, un palimpsesto de lecturas tramado con el peculiar estilo de Julián Ríos, que sitúa el comienzo del libro en otro lugar de La Mancha, el puerto de Boulogne-sur-Mer, donde se embarcó Thomas Mann para su travesía atlántica hasta Nueva York. A aquel viaje por mar se sumó el mar de historias del Quijote, el particular libro de navegación que releyó Thomas Mann a bordo del Volendam.



Jordi Gracia.
La vida rescatada de Dionisio Ridruejo.
Anagrama. Barcelona, 2008.

A recuperar la memoria amputada e intermitente de Dionisio Ridruejo, a rescatar su figura en los años oscuros dedica Jordi Gracia este ensayo biográfico escrito con una combinación de pasión, rigor y pulso narrativo. La historia empieza en 1942, cuando Ridruejo vuelve de la campaña de Rusia con la División Azul, dimite de sus cargos en la Falange y en Escorial y sufre el destierro en Ronda, y es una completa semblanza del ideólogo lúcido, del intelectual honrado que hizo su particular travesía del desierto desde la radicalidad fascista a la socialdemocracia. Gracia ha renunciado a escribir un libro académico y ha hecho un relato vivo, guiado por la intuición, un libro para divertirse. Para divertirse escribiéndolo -lo denota el tono- y para divertirse leyéndolo.



Manfred Mai.
Historia de Europa.
Traducción de José Luis Gil Aristu.
Península. Barcelona, 2008.

Europa es una gran casa, escribió en 1932 Kurt Tucholsky—habitada por numerosas familias, podríamos añadir—. En el pasado, esas familias han reñido entre sí, a menudo con violencia. Hoy, tras muchas experiencias dolorosas, mantienen un trato más pacífico y comprensivo. Y quizá, en algún momento, lleguen a vivir realmente como una familia en la casa común europea. Manfred Mai ha hecho en este ensayo una síntesis de la historia política y cultural de Europa con el hilo conductor de los esfuerzos por construir una realidad única plurinacional. Una historia de escisiones y guerras, de ideales de libertad, igualdad y fraternidad, de balcanizaciones y proyectos comunes. Con un lenguaje ágil y asequible, una excelente guía para estudiantes y aficionados a la historia.



Tzvetan Todorov.
El miedo a los bárbaros.
Traducción de Noemí Sobregués.
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.
Barcelona, 2008.


Con la enseñanza de la historia como premisa, porque el remedio puede ser peor que la enfermedad, Tzvetan Todorov avisa en El miedo a los bárbaros de que cuando en la lucha contra el terror todo está permitido, el contraterrorista se confunde con el terrorista. El miedo a los bárbaros es un análisis complejo de la realidad conflictiva del mundo actual, entre el miedo y el resentimiento, entre la barbarie y la civilización, con una propuesta de fondo: la necesidad del diálogo entre culturas y la reivindicación del papel que debe desempeñar la Unión Europea más allá de los maniqueísmos y las manipulaciones verbales, más allá de ese miedo a la diferencia que distingue la barbarie del integrismo y la tolerancia civilizada.

Santos Domínguez