25 junio 2007

Equipaje de vacaciones. Narrativa




Katherine Anne Porter.
Cuentos completos.
Varios traductores.
Lumen. Barcelona, 2007

Lumen reúne por primera vez en castellano los Cuentos completos de Katherine Anne Porter, una de las mejores cuentistas de la literatura norteamericana, en la mejor tradición narrativa sureña. El volumen recoge tres colecciones de relatos: Judas en flor, Pálido caballo, pálido jinete y La torre inclinada, que toma su título de una narración admirable sobre el ascenso del nazismo. Cuando se publicaron reunidos ganaron el Premio Pulitzer de 1969.




Juan Carlos Onetti.
Obras completas II.
Novelas II (1959-1993).
Edición de Hortensia Campanella.
Prólogo de José Manuel Caballero Bonald.
Posfacio de Liliana Díaz Mindurry.



El segundo volumen de las obras completas de un Onetti en su plenitud creativa. Están en este volumen algunas de sus novelas más importantes, escritas a lo largo de treinta y cinco años. Entre Para una tumba sin nombre y Cuando ya no importe, El astillero, Juntacadáveres o Dejemos hablar al viento en una edición cuidada por Hortensia Campanella y prologada por Caballero Bonald.






Carlos Eugenio López.
La Metafísica y el mono.
Lengua de Trapo. Madrid, 2007.


Una novela de aventuras en la Grecia del siglo XIX, un relato de viajes, un libro en el que el humor paródico y la pericia narrativa de su autor sostienen un ambicioso e inteligente proyecto literario en el que la diversión está por encima de todo.




Harry Thompson.
Hacia los confines del mundo.
Traducción de Victoria Malet y Caspar Hodgkinson.
Salamandra. Barcelona, 2007.


El relato de un viaje que cambió la historia del pensamiento científico. Darwin, Robert FitzRoy, capitán del Beagle, y la teoría de la evolución. En otoño de 1831, FitzRoy admite a bordo del Beagle al joven Charles Darwin, de veintiún años, en la famosa expedición que conmocionaría el mundo. Crónica apasionada del enfrentamiento entre dos concepciones del mundo, el creacionismo y el evolucionismo, la fe y la ciencia, en una magnífica novela de aventuras.



Mário de Sá-Carneiro.
El cielo en llamas.
Traducción de Juan José Álvarez Galán.
Gadir Ficción. Madrid, 2007.


Una colección de relatos cortos y novelas breves en la que confluyen todas las obsesiones y temas recurrentes de Mário de Sá-Carneiro, un clásico de la literatura portuguesa. Entre el diario y la fábula, entre el lirismo descarnado y el relato de suspense, Sá-Carneiro construye una atmósfera a la vez opresiva y de una intensa belleza, uno de los fundadores de la modernidad literaria portuguesa.







Carmen Boullosa.
El Velázquez de París.
Siruela. Madrid, 2007.



Un hombre mayor se jacta en un café de París ante dos jovencitas de tener en su poder el Velázquez que fue dado por perdido durante el incendio del Real Alcázar de Madrid en la nochebuena de 1734. Se trata de La expulsión de los moriscos, cuya realización consagró al joven pintor como el más grande de todos los tiempos. Esta novela es la historia de ese cuadro y una meditación sobre las relaciones entre el arte y la vida.





Thomas De Quincey.
Confesiones de un opiófago inglés. La diligencia inglesa.
Traducción de Carmen Francí.
Prólogo de Jorge Edwards.
Atalanta. Ars brevis. Gerona, 2007.



Escritas en 1821, las Confesiones de un opiófago inglés, Extracto de la vida de un hombre de letras, tuvieron un enorme éxito, explicable por la calidad de la prosa de De Quincey y por el tono con que narra su adicción.
La diligencia inglesa es una de las obras más perfectas de De Quincey, una de las cimas de su maestría. Fue un precursor, un hombre que abrió espacios para la imaginación moderna, dice en su prólogo Jorge Edwards de quien es maestro reconocido de escritores tan diversos como Burroughs, Borges o Baudelaire. Un clásico que no envejece.




Alexandre Dumas.
Hector de Sainte-Hermine. La forja de un héroe.
Traducción y postfacio de Rafael Blanco Vázquez
Clásicos Funambulista. Madrid, 2007.



Funambulista recupera la última novela de Dumas, Hector de Sainte-Hermine. Dumas falleció retocando el final de esta novela, que se publicó como folletín. El manuscrito se encontró en 2005, en la Biblioteca Nacional de Francia, en París. Novela de aventuras, con intriga y venganza y todos los requisitos necesarios para convertir su trepidante acción en la lectura inolvidable del verano.





Jean d'Aillon.
El misterio de la cámara azul.
Traducción de Carmen y M. Dolores Torres París.
Alianza literaria. Madrid, 2007.


Junio de 1642, en el París de Luis XIII y del cardenal Richelieu, Louis Fronsac, un joven notario del reino, junto a sus amigos el poeta Vincent Voiture y el policía local Gaston de Tilly, investigan la muerte de un criado.
El misterio de la cámara azul es una novela policíaca con trasfondo histórico en la que Jean d´Aillon aborda, con una gran agilidad narrativa, un episodio real de la convulsa corte de Luis XIII y su esposa, la española Ana de Austria. Magníficamente documentada, con una magistral dosificación del dato histórico que se diluye en la trama, El misterio de la cámara azul evoca al mejor Alejandro Dumas por su acción e intriga, a Victor Hugo por su calidad literaria y a Süskind por su sensorial realismo narrativo al recrear un París tortuoso que permitía que la muerte acechara en sus sombrías esquinas.




Ann-Marie MacDonald.
Así vuela el cuervo.
Traducción de Gemma Rovira.
Lumen. Barcelona, 2007.



Con una cita de Isaiah Berlin (Estamos condenados a elegir, y cada elección puede conllevar una pérdida irreparable) se abre Así vuela el cuervo, de la canadiense Ann-Marie MacDonald, una novela de intriga con la guerra fría al fondo que prende al lector desde la primera línea: Los pájaros fueron testigos del asesinato. Abajo, entre la hierba que acababa de brotar, destacaban las diminutas campanillas blancas de los lirios de los valles.




La feria del crimen.

Nueva narrativa negra francesa.

Edición, prólogo y traducción de José Luis Sánchez-Silva.
Lengua de Trapo. Madrid, 2007.


Dieciocho relatos negros franceses, escritos entre 1980 y 2006. Una muestra de la riqueza y la vitalidad del cuento policiaco en Francia tras el último relevo generacional, que ha tomado el testigo (imprescindible en el género) del renovador Jean-Patrick Manchette, que publicaba sus últimas narraciones en la época en que comienza esta antología, que recoge un espléndido relato suyo.


Santos Domínguez

Al mismo tiempo


Susan Sontag.
Al mismo tiempo.
Traducción de Aurelio Major.
Literatura Mondadori. Barcelona, 2007.



La mirada lúcida y comprometida de Susan Sontag se proyecta en los dieciséis textos que integran Al mismo tiempo, un volumen publicado por Mondadori con traducción de Aurelio Major.

Este libro póstumo de Susan Sontag reúne ensayos y conferencias de quien como ella tuvo siempre conciencia de que un escritor es alguien que presta atención al mundo, como escribió en uno de sus últimos textos.

Esta es una obra que Susan Sontag planeaba editar antes de su muerte en 2004 un conjunto de artículos que debían cerrar la labor ensayística de la norteamericana tras su Cuestión de énfasis. Se recopilan así una serie de textos que se habían publicado dispersos o habían sido el material de conferencias y discursos.

Precedidos de un prólogo de su hijo, David Rieff, estos ensayos abordan, desde distintas perspectivas, una reflexión sobre la literatura y la tarea ética del novelista organizada en tres secciones previstas en un índice provisional por su autora, la primera de ellas está constituida por sus introducciones a obras traducidas. Se recogen en ella retratos y valoraciones de autores extranjeros y una reflexión técnica, estética y moral sobre el cómo y el porqué de la labor narrativa.

La segunda sección del libro contiene los artículos y ensayos de tema político: sobre las repercusiones del 11-S, el escándalo de la respuesta de Bush y la cultura de la brutalidad como síntoma de una sociedad enferma, gobernada por un personaje entre cretino y siniestro.

La tercera parte recoge las conferencias y discursos que Susan Sontag escribió para las ceremonias de aceptación de premios. Son textos que amplían los contenidos literarios y políticos de las dos secciones anteriores y los sitúan en el marco de una reflexión moral sobre el papel del escritor en la sociedad.

Del último de los discursos que leyó, el que se titula Al mismo tiempo, inédito hasta ahora, toma su título este volumen que en buena medida es el testamento ético y estético de una de las voces más lúcidas y valientes de las últimas décadas, una narradora en cuya obra literatura y política, narrativa y compromiso, son dos realidades inseparables.



Santos Domínguez

24 junio 2007

Obra entera de Rafael Cadenas


Rafael Cadenas.
Obra entera. Poesía y prosa (1958-1995).
Introducción de Darío Jaramillo Agudelo.
Pre-Textos. Valencia, 2007.

Un testimonio sobre la obra entera de Rafael Cadenas. Así titula Darío Jaramillo Agudelo su introducción a esta Obra entera que editó en el 2000 en el Fondo de Cultura Económica y ahora publica en España Pre-Textos.

Casi cuarenta años de poesía y prosa de un admirable poeta venezolano, un clásico vivo e invisible, autor de una obra amplia y exigente que es una exploración sobre el misterio del mundo:

YO PERTENECÍA A UN PUEBLO de grandes comedores de serpientes, sensuales, vehementes, silenciosos y aptos para enloquecer de amor. Pero mi raza era de distinto linaje. Escrito está y lo saben —o lo suponenquienes se ocupan en leer signos no expresamente manifestados, que su austeridad tenía carácter proverbial.

Este es el comienzo de los Cuadernos del destierro, un poema narrativo subyugante y dotado de una magia que no está sólo en las palabras, sino en una tonalidad en la que lo mágico y lo sobrehumano se expresan en un tono de exorcismo aterrador por medio de una voz que no es sólo la voz personal del poeta, sino la de un mundo que se expresa a través de él.

Historia y paisaje, vegetación y fábula, rito y monólogo alucinado de una salmodia visionaria y ceremonial con la que se elabora esta poesía telúrica. Una poesía propensa al desbordamiento enumerativo solidario del paisaje exuberante:

Estoy aquí. Muerto pero aún andando, desnudo, recreado en las hojas de fuego, devolviéndome hacia mi final, dado al tiempo sin armas, espíritu del vino, excelente en el sufrimiento, sin títulos como los resucitados, ojo de huracanes, devorador de sus pies, propenso a falsificar, hermanado con la muerte, mimado, entre vocaciones terrestres, victimario y víctima dentro de un mismo silencio, avanzando y retrocediendo como dos ríos encontrados en los ojos, inexistente pero complaciendo la mitad de mi animal, caminando, hablando, sonriendo, callando, exhibiendo uno de mis rostros, mintiendo, muriendo por la verdad, con amigos, planificando una manera de vivir.

Falsas maniobras introdujo una modificación sustancial de tono en la poesía de Rafael Cadenas: de lo mágico y lo desconocido se pasó a la claridad del aire y la transparencia del estilo y a un cambio en el sujeto lírico: del hechicero al hombre corriente y al inadaptado, que aparece en Derrota, quizá el poema más conocido y antologado de su autor:

Yo que no he tenido nunca un oficio que ante todo competidor me he sentido débil que perdí los mejores títulos para la vida que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución) que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos que me arrimo a las paredes para no caer del todo que soy objeto de risa para mí mismo que creí que mi padre era eterno que he sido humillado por profesores de literatura que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo que tengo vergüenza por actos que no he cometido que poco me ha faltado para echar a correr por la calle que he perdido un centro que nunca tuve

Se radicaliza así la evolución de Rafael Cadenas hacia lo que Darío Jaramillo define como "ardua lucha por la eliminación del yo." En Intemperie el poeta ha optado por un desistimiento (Lo inefable no me quiere. Hace años que dejé de preguntar. Desistí en su filo) que en Memorial es ya abdicación ante el mundo y sensación de pérdida:

¿Qué hago yo detrás de los ojos?

La segunda parte del volumen recoge una serie de ensayos espléndidos y lúcidos en los que indaga sobre la relación de la conciencia con la realidad. Ensayos que son exploraciones, llenos de hallazgos y de titubeos, de caminos abiertos y sendas cegadas, sobre la poesía como conocimiento y revelación.

De eso trata el espléndido Realidad y literatura, que aborda los límites de la percepción y de la identidad, la relación del poeta con el mundo.

La enseñanza de la lengua y la literatura y la aberración que confunde enseñanza de la lengua con enseñanza de la gramática es el objeto de En torno al lenguaje.

Y quizá el mejor de todos, los Apuntes sobre san Juan de la Cruz y la mística, un ensayo hecho transitando de la orilla del creador a la del lector, en una perspectiva exigente y privilegiada que analiza la poesía mística como un problema de lenguaje.

Darío Jaramillo cierra su introducción con unas palabras de las que quiero acordarme ahora. Dice de la poesía de Rafael Cadenas:

Existen muchos lectores de literatura que están prevenidos con la poesía. Y con razón, con las mismas razones que Rafael Cadenas está prevenido. A estos lectores les recomiendo, a la fija, la lectura de Obra entera. No le aconsejaría a alguien ajeno a la poesía que se vaya de vacaciones acompañado del Polifemo de Góngora o del Poema heroico a san Ignacio de Loyola de Domínguez Camargo, o con los versos de Lezama Lima (...) Pero no dudo en recetarle la Obra entera de Rafael Cadenas. Poesía de creciente prestigio entre poetas, a pesar de lo cual se deja leer con verdadera pasión por los simples mortales, pues deliberadamente ha sido escrita para ellos desde su misma mortalidad, desde la vida que reivindica siempre. (...) Es un poeta que pueden leer quienes habitualmente leen libros distintos a la poesía. Será una lectura apasionante, ya dije que fluida, y tendrán en sus manos a un poeta que les dirá cosas nuevas, que volverá palabras asuntos que todos sentimos sin poder verbalizar, que les revelará sensaciones profundamente humanas, que —con un guiño, con un horror sensato— les ayudará a conocerse.
Santos Domínguez

23 junio 2007

¿Quién me defenderá de tu belleza?

Stendhal.
¿Quién me defenderá de tu belleza?
Traducción y prólogo de Juan Antonio González Iglesias.
Epílogo de Luis Antonio de Villena.
Pre-Textos. Valencia, 2007.


Hace ahora doce años que se publicó por primera vez una novela, un proyecto de novela más bien, de Stendhal, que en sus días romanos vivió en el palacio en que Buonarroti conoció a Tomaso Cavalieri, un joven al que dedicó muchos de sus poemas.

Stendhal anotó en su diario aquella coincidencia y de ahí salió el proyecto de una novela breve, de la que tenía anotado un esbozo de desenlace.

Ahora ese proyecto lo publica en España la editorial Pre-Textos, con traducción y prólogo de Juan Antonio González Iglesias. La edición incorpora como epílogo un texto de Luis Antonio de Villena (Muerte viva) que es una propuesta para completar el relato.

El texto de Stendhal parece que estaba entre los papeles que dejó en Civitavecchia, donde fue cónsul de Francia. Fue rescatado de una colección privada y se publicó en edición bilingüe (francés-italiano) en 1995 en Milán.

Para un milanés nacido en Francia como Stendhal no había mejor sitio que ese para la edición de la primicia, un relato inconcluso, abierto y construido en torno a la mirada y al lenguaje, como señala Juan Antonio González Iglesias en el excelente prólogo que ha escrito para este ¿Quién me defenderá de tu belleza?, que toma su título de un memorable endecasílabo de Miguel Ángel:

Un pequeño acontecimiento, grande para los stendhalianos del mundo, la minoría que sigue siendo llamada the happy few.

Santos Domínguez


22 junio 2007

El velázquez de París



Carmen Boullosa.
El velázquez de París.
Siruela. Madrid, 2007.

- El lienzo perdido de Velázquez...¡Es mío!

Un hombre mayor se jacta en un café de París ante dos jovencitas de tener en su poder el Velázquez que fue dado por perdido durante el incendio del Real Alcázar de Madrid en la Nochebuena de 1734. Se trata de La expulsión de los moriscos, cuya realización consagró al joven pintor como el más grande de todos los tiempos. Esta novela aborda la historia de ese cuadro y plantea una meditación sobre las relaciones entre el arte y la vida, sobre la ética y la estética como compromisos del artista y del escritor.

El velázquez de París plantea una doble intriga que aborda la desaparición de ese lienzo del pintor español y la responsabilidad ética del artista como testigo de su tiempo. Es la segunda entrega de una trilogía que Carmen Boullosa (Ciudad de México, 1954) inició con La otra mano de Lepanto y cuyo tercer volumen ultima en la actualidad. Como esta, la publica en España la editorial Siruela en su colección Nuevos Tiempos.

Autora de varias entregas poéticas como El hilo olvida, La memoria vacía o Todos los amores: Antología de poesía amorosa, Carmen Boullosa confiesa sentirse más cómoda actualmente en el género de la ficción que en la poesía y preferir el lector de narrativa.

Carmen Boullosa vive en Nueva York, donde imparte clases sobre literatura latinoamericana, desde el año 2001. Y si precisamente los atentados del 11-S le dieron pie a a escribir La otra mano de Lepanto para indagar en los conflictos religiosos que emergieron entonces, en El velázquez de París, la autora se sirve de La expulsión de los moriscos para ahondar con perspicacia y sutileza en la necesidad del arte que además de tener calidad estética responda al compromiso moral del artista y a su responsabilidad ética.

En El velázquez de París la autora ha diseñado una estrategia narrativa en la que la realidad, el arte y la ficción se funden en un mismo plano. Aquel lienzo fue dado por perdido durante el incendio del Alcázar de Madrid en 1734, y la novela plantea su posible salvación. Pero Boullosa, además de fabular sobre la vida y la obra del clásico español, se adentra en la moralidad de un parisino maduro, que acompañado de dos jovencitas asegura ser propietario de la codiciada obra de arte.

Mayra Vela Muzot

Fedra


Yannis Ritsos.
Fedra.
Traducción de Selma Ancira.
Acantilado. Barcelona, 2007.

Fedra es el primero de los soliloquios dramáticos de Yannis Ritsos que irá publicando Acantilado con traducciones de Selma Ancira.

El poeta griego Yannis Ritsos (1909-1990), una de las voces más graves y sugerentes de la poesía del siglo XX, se planteó gran parte de su obra como una visita a los mitos y las leyendas, como una actualización dramatizada de ese fondo turbio y común del que, a poco que se remueva el agua, siguen emergiendo los miedos más disimulados y las pulsiones más secretas.

Con esa base, que se encauzó en la tragedia clásica, Ritsos escribió una serie de monólogos en los que las palabras organizan una revisión de ese mundo menos lejano de lo que suponemos.

Escrito entre abril de 1974 y julio de 1975, Fedra es el intenso y turbador monólogo de una mujer que habla hoy desde el fondo oscuro de la mitología y la conciencia antes de que su cuerpo ahorcado cuelgue entre una estatua de Artemisa, la venerada por Hipólito, y otra de Afrodita a la que despreciaba y que tomó cumplida venganza de él.

Recordemos rápidamente el mito: Fedra se enamora de su hijastro Hipólito y el desprecio que responde a sus insinuaciones la lleva a ahorcarse después de acusar a Hipólito de haber intentado violarla.

Adoptando la voz de Fedra, Ritsos organiza un monólogo de creciente intensidad en el que la palabra rotunda y poética del poeta revitaliza el mito y la conciencia de Fedra de ser lo prohibido.
La intensidad púrpura de la sangre y el deseo, que inundan su monólogo y lo desbordan, se concentra en un monólogo nocturno y lunar que se adentra en la pesadilla anterior a la muerte:

Y la noche es más oscura adentro, más adentro.
La noche se extiende como un suicidio universal; entrega
los cuerpos desnudos a un inmenso obitorio de mármol. Los muertos
ya no se ocupan de taparse; —ese con el hinchado pene putrefacto;
ese otro con verrugas en la nariz; dos mujeres
con barrigas gordas y flaccidas, los senos caídos; un joven
con los testículos cortados; una serie de viejos calvos, arrugados,
las bocas desdentadas, abiertas en un gesto de avaricia; y arriba
una gran luna humeante como una patata hervida
recién pelada por las manos huesudas y nudosas
de la última de las ancianas. Ah, esta hambre indomable,
esta hambre monstruosa aun frente a nuestra propia muerte.

Santos Domínguez

21 junio 2007

Cuatro encuentros


Henry James.
Cuatro encuentros.
Traducción de Beatriz Sánchez Santos.
Postfacio de J. M. Lacruz Bassols.
Funambulista. Madrid, 2007.


No la vi más que cuatro veces, pero las recuerdo con absoluta claridad; me causó una gran impresión. Me pareció muy guapa y muy interesante: un ejemplar conmovedor de una especie con la que había tenido otros, y quizá no tan encantadores, encuentros. Siento mucho saber que ha muerto, y no obstante, si lo pienso bien, ¿por qué lo habría de sentir? ¡La última vez que la vi, ella no estaba ni mucho menos...! Pero será mejor presentar nuestros encuentros por su debido orden.

A partir de ese comienzo intrigante, los cuatro capítulos que siguen rememoran los cuatro encuentros del título de este nuevo texto de Henry James que edita Funambulista.

Modelo de brevedad, arquetipo de concisión narrativa para el propio James, según anotaba en sus Cuadernos el 29 de enero de 1884. Un cuento de hadas que acaba en pesadilla, como explica Max Lacruz en su postfacio sobre estos Cuatro encuentros que desde el título homenajean los Tres encuentros de Turguéniev, uno de los escritores más leídos y admirados por el maestro de la ironía, la inteligencia narrativa y la sutileza psicológica que fue Henry James.

Publicada en 1877, en las páginas de esta novela corta está la génesis del Retrato de una dama. Henry James es aquí, además, un maestro de la melancolía contenida, del espejismo imaginativo y del cálculo infinitesimal en la narrativa.

Funambulista recupera con esta traducción un texto refinado y magistral, a la altura de los mejores relatos de James. Una muestra de contención expresiva en esta metáfora sutil de las ilusiones y los destinos humanos.

Santos Domínguez