05 enero 2016

Macbeth ilustrado


William Shakespeare.
Macbeth.
Ilustraciones de Raúl Arias.
Edición bilingüe.
Traducción de Luis Alberto de Cuenca
y José Fernández Bueno.
Reino de Cordelia. Madrid, 2015.

La tragedia de Macbeth, rey de Escocia es una de las obras imprescindibles de la literatura universal. Quizá no haya mejor manera de inaugurar este año conmemorativo del cuarto centenario de la muerte de Shakespeare que con esta espectacular edición bilingüe de Macbeth que ha preparado Reino de Cordelia.

Espectacular en el fondo y en la forma, en el formato y en la traducción que ha hecho en colaboración con José Fernández Bueno, Luis Alberto de Cuenca, que en su prólogo -Signifying nothing- recuerda las palabras de Jan Kott en su memorable Shakespeare, nuestro contemporáneo: "La historia en Macbeth es viscosa y espesa como una sopa de sangre."

Y a esa percepción responden las violentas ilustraciones de Raúl Arias, con una paleta que a veces parece untada en sangre, como el trono que Macbeth consigue tras una espiral de asesinatos. Trono de sangre se titula certeramente la adaptación al cine que dirigió Akira Kurosawa en 1957.

Es la tragedia más breve y más intensa de Shakespeare y la que mejor responde a los planteamientos de la normativa clásica del género. Su protagonista, además de ambicioso, es un juguete en manos del destino, sometido primero a los augurios de las tres brujas -el error como desencadenante de la tragedia, ya lo señaló Aristóteles-, a la ambición calculadora de Lady Macbeth y a la carcoma interior de los remordimientos.

La traducción en verso, en ritmos castellanos (endecasílabos o alejandrinos), mantiene la altura deslumbrante del original y se complementa con unas cuantas notas al margen que aclaran el sentido del texto, aunque, como señala Luis Alberto de Cuenca, "leer Macbeth es de por sí una fiesta inolvidable que no precisa de ninguna exégesis."

Santos Domínguez

04 enero 2016

Los eruditos tienen miedo



José Luis Rey.
Los eruditos tienen miedo
(Espíritu y lenguaje en poesía).
La Isla de Siltolá. Sevilla, 2015.

Espíritu y lenguaje en poesía subtitula José Luis Rey la asombrosa reunión de casi un centenar de ensayos breves que ha escrito "en alabanza de la poesía y por amor a los poetas que me han acompañado siempre" y en los que desarrolla su “propia visión del hecho poético: la poesía concebida como la más alta creación del espíritu, por encima del lenguaje.” 

Y ese es el eje fundamental que vertebra estos ensayos: una inmersión en el mundo poético de los autores, en su espíritu y en su lenguaje, para llegar a una conclusión que de alguna manera estaba en su punto de partida: que “la poesía debe ser espíritu antes que palabra, esencia del decir antes que piedra megalítica de lo dicho.

Juan Ramón Jiménez, inicio y coda de este libro, su alfa y su omega, “en pie hasta el fin”; Rimbaud, “el golfillo del lenguaje”, huyendo siempre hacia adelante; Emily Dickinson, cuya vida “fue un contraerse, volcarse hacia dentro, hacia lo más hondo”; Wallace Stevens y su poesía genesíaca con la que fundó otro mundo; Ungaretti en medio de una noche invernal; Rilke –“¿qué poeta hubo más vivo que él?”-; Dylan Thomas, “ebrio de vida”; García Lorca en busca de otra mano herida; Hölderlin desterrado del cielo; Leopardi, “el poeta del paso fugaz del presente, de la demolición de los sueños”; Shelley, sumergido “en el misterio insondable del mundo” o Claudio Rodríguez en “el paraíso de la epifanía verbal.”

Esos son algunos de los nombres que habitan este libro luminoso y lleno de revelaciones, una casa de la poesía generosa en ventanas y pasadizos que comunican a unos poetas con otros en una transparente geometría creativa. 

“El hombre no creador –escribe José Luis Rey-, el que puede llegar a saberlo todo sin haber hecho nada, es ‘el erudito de una vela’, que se acerca para ver el brillo del Ártico rodeándolo. Los eruditos tienen miedo. Y la viva creación los tortura para siempre.” 

Y no sólo lo dice, lo demuestra: porque, a medio camino entre el lenguaje del ensayo y la prosa poética, con una inusual intensidad de la frase, cargada de sentido y de matices, con un lenguaje no analítico, sino creativo, quizá el único que da acceso a la comprensión de la poesía, cada uno de estos textos aporta al lector en poco más de dos páginas un conocimiento más valioso que la mayoría de los sesudos ensayos académicos de los eruditos a la violeta.

Santos Domínguez

01 enero 2016

Apoptosis


Lidia Gómez Pérez.
Apoptosis.
Prólogo de Ana Martín Puigpelat.
Legados Ediciones. Madrid, 2015.

Los libros son tan fieros como la vida,
se pudren,
rebosando placenta y miembros mutilados. 
El temblor es la lengua de los vivos, 
un horizonte abierto que desgasta. 

Descubrimos que había un diente de ratón 
y letrinas llenas de cerraduras.
Por fin todo lo inmundo reposa allí,
entre el follaje, 
y la córnea es de nieve y narcisos muriendo. 
Al otro lado el sol,
como todo lo bello
se esconde siempre al otro lado.

Discursivos o elípticos, arriesgados en su intensidad emocional y desobedientes en su potencia expresiva, los poemas de Apoptosis, que publica Legados Ediciones, revelan la voz de una autora consciente del valor de las palabras y de su lugar de luz frente a la sombra.

Desde esa conciencia de la capacidad sanadora de la palabra, los textos de Lidia Gómez Pérez cierran cicatrices sobre la herida de un futuro que nace sin raíces. Coexisten en ellos la muerte y la vida como confluencias de la memoria y la mirada en un viaje hacia ese otro lado donde se esconde el sol. 

En los textos de Apoptosis, que reconstruyen el viaje desde la pena que urden los poemas de la primera parte a la claridad que sabe a tiempo nuevo de la tercera, caben el mundo y sus aristas, la vida entera y la capacidad poética de quien abre los ojos para ver la noche todavía o los tiende para estrenar la vida.

Santos Domínguez

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31 diciembre 2015

El mundo de Homero


John Freely.
El mundo de Homero.
Una guía de viaje por la Ilíada y la Odisea.
 Crítica. Barcelona, 2015.

El mundo de Homero, que publica Crítica en su colección Ares y Mares, es una guía de la Ilíada y la Odisea en la que John Freely parte de la llanura de Troya, la ciudad de anchas calles en medio de la llanura del río Escamandro, para recorrer las costas del Egeo y las orillas del Mediterráneo acompañando a los héroes que regresan. 

Sigue de esa manera la estela de Ulises, guerrero en Troya y viajero hacia su Ítaca patria en un libro de viajes que es mucho más que eso, porque integra el relato de los episodios homéricos y la descripción de los lugares en los que Homero situó esos episodios que desde hace tres milenios siguen alimentando la literatura y la imaginación de los hombres.

Una ágil sucesión de secuencias narrativas apoyadas en fragmentos homéricos, en descripciones geográficas o en los datos arqueológicos más recientes sobre unos lugares cuya realidad está marcada ya por la impronta que sobre ellos proyectó la mirada inmortal de Homero.

Por eso en este libro la descripción del paisaje se enmarca en un enfoque más amplio que aborda el mundo de Homero y de sus héroes y fusiona lo histórico, lo mítico y lo literario. Literatura y mito, arte, historia y geografía reunidos en un libro extraordinario, escrito con admirable pulso narrativo y acompañado de un amplio despliegue cartográfico y un cuadernillo central con ilustraciones y fotografías en blanco y negro que iluminan el mundo de esas dos obras homéricas.

Santos Domínguez

30 diciembre 2015

El ojo y la aguja



Abdelfattah Kilito.
El ojo y la aguja.
Ensayo sobre Las mil y una noches.
Traducción de Marta Cerezales.
Menoscuarto. Palencia, 2015.

Una metáfora llamativa y chocante – la del ojo y la aguja- que se repite en varios episodios de Las mil y una noches y que, refiriéndose a la escritura relaciona el ojo con la costura, da título a un espléndido ensayo con el que el marroquí Abdelfattah Kilito recorre el mundo narrativo de un libro de libros cuya lectura puede repetirse indefinidamente, sin desgastar el encanto del libro que responde a todas las preguntas y satisface todos los deseos.

Lo explica así el autor: Al hilo del relato, y tirando del hilo, mi lectura de las Noches tratará, no de despojar el libro de sus secretos (utilizando uno de tantos cuadros interpretativos), sino de revelarlo a su propio misterio conservando intactos todos sus significados implícitos. En todo momento, el ojo y la aguja estarán presentes.

El ojo y la aguja, que publica Menoscuarto con traducción de Marta Cerezales, es un recorrido que se inicia en el análisis del relato que enmarca toda la colección, la biblioteca de Sherezade y su arte de narrar, porque no basta con conocer historias, es necesario saber contarlas y lograr seducir al oyente. Sherezade posee además una gran belleza y la narración es tanto más eficaz cuanto que la persona que relata es un ser agradable a la vista y al oído; el placer que proporciona una historia aumenta con la contemplación de un bello rostro. Y, por otra parte, Sherezade no cuenta lo primero que le viene a la mente, se esmera en situar sus historias en la categoría de lo extraordinario, una historia debe ser maravillosa (‘agîba), insólita (garîba), de lo contrario no merece ser contada. El oyente sabe que será transportado a otro lugar, a un tiempo y a un espacio diferente, y que podrá seguir mentalmente el recorrido que conduce al héroe del mundo familiar al mundo desconocido. Esta disposición especial se produce en el instante en que la historia es presentada como prodigiosa o asombrosa. Por último, Sherezade crea un sentimiento de espera angustiosa: el final de una historia no coincide con el final de una noche, y cuando llega el alba el rey debe esperar a que el sol complete su trayecto cotidiano. Cuando una historia termina, empieza una historia nueva, que se presenta aún más fascinante y maravillosa que la anterior. Así, Sherezade se entrega y a la vez se retira, promete el goce y sin embargo lo retarda, y cada deseo satisfecho suscita uno nuevo, envuelto en el recuerdo fastuoso de los precedentes.

Sherezade deja de contar historias la noche mil y una, al cabo de tres años de orgía narrativa con la que la hace frente a los tres años de locura asesina del rey Shariyar. Se cierra así un libro infinito y esencialmente inacabado que termina en la que Kilito define como noche andrógina y día superlativo.

Porque el libro, al igual que el relato, no garantiza la vida; todo lo más permite diferir la muerte (y la venganza) proporcionando un día de supervivencia.

Santos Domínguez

29 diciembre 2015

María Sanz. El primer reino



María Sanz.
El primer reino.
Agua Clara. Alicante, 2015

Y no mires atrás. Contémplate en las huellas
que el albero guardó con ternura de nido,
porque, tarde o temprano, supo que volverías
a posar en su espejo tu innata soledad

escribe María Sanz en el poema que cierra su libro El primer reino, con el que ganó el Premio Tardor de Poesía en su última edición.

Un recorrido intenso y sereno por la memoria del tiempo y de los lugares de la infancia a través de los sentidos y el sentimiento, pero sobre todo por medio de la palabra templada de la poeta, que obra el milagro de recuperar el pasado y habitar ese primer reino inmune a las devastaciones de la edad y el desengaño.

Con la fuerza de los sentidos que despiertan la memoria involuntaria, una  memoria de lugares y asombros, de la finca en el campo – Aunque no puedes verla , sigue estando / en un rincón vacío de tus ojos-, de la higuera que aún da sombra desde un tiempo que continúa todavía, un tiempo en el que siguen subiéndose y bajándose las persianas de esparto de la casa y se oye el zureo de las palomas.

Memoria de los sentidos que evocan la luz y el agua  de un reino primerizo donde nunca / llegó a ponerse el sol interiormente, entre un pozo y los pájaros, la luna y los rosales, la magia de la radio y los tebeos, los huertos y las tardes, las noches de verano con sus damas de noche.

Y la nostalgia, porque todo fue tuyo a cambio de marcharte.

Santos Domínguez



28 diciembre 2015

Dostoievski Noches blancas



Fiódor Dostoievski
Noches blancas.
Traducción de Marta Sánchez-Nieves.
Ilustraciones de Nicolai Troshinsky.
Nórdica. Madrid, 2015.

Con una espléndida traducción de Marta Sánchez-Nieves y las magníficas ilustraciones de Nicolai Troshinsky, Nórdica reedita Noches blancas, una inolvidable novela corta que Dostoievski publicó en 1848, al comienzo de su carrera literaria.

Su título alude a los crepúsculos interminables del solsticio de verano en San Petersburgo, a las cuatro noches mágicas en las que transcurre la acción y la magia fugaz de esta obra narrada por un tímido soñador de veintiséis años en quien Dostoievski proyectó parte de su temperamento y su soledad para construir un personaje que prefigura casi veinte años antes a Raskolnikov.

Es la novela de un soñador al que se le acaba imponiendo la realidad una mañana tras esas cuatro noches de ensueño y amor platónico por Nástenka, la muchacha adolescente y huérfana de la que se enamora un narrador que anticipa en su radical soledad al hombre del subsuelo.

Y tras ese paréntesis mágico de cuatro noches blancas que propician ese milagro efímero que dura cuatro noches, un final que retiene el recuerdo de un minuto de plenitud de un Dostoievski sutil y delicado en la ensoñación melancólica de su propia tristeza.

Santos Domínguez

26 diciembre 2015

Marcin Kurek. El Sur




Marcin Kurek.
El Sur.
Traducción de Amelia Serraller.
Prólogo de Xavier Farré.
Bartleby. Madrid, 2015.

¿Qué ha pasado, / cómo es posible que yazca ahora / muerto en el suelo? ¿Muerto?

Así comienza El Sur, un largo poema narrativo y visionario del polaco Marcin Kurek, que publica Bartleby en edición bilingüe con traducción de Amelia Serraller y prólogo de Xavier Farré.

Con la seguridad de que vive sus últimas horas, porque ha bebido el líquido de una botella con una venenosa rama de adelfa, -¿Se puede morir acaso / de forma tan tonta, envenenado con el agua / de una botella de plástico en la que ayer / alguien metió una pequeña rama?- el protagonista de El Sur inicia un viaje por su memoria, “una expedición hacia múltiples interiores”, como señala Xavier Farré en su prólogo.

Y en esa frontera indefinida entre la vida y la muerte se disuelven también la conciencia y la identidad del yo lírico, se diluye la diferencia entre la ficción y la realidad y la tradición y la modernidad dialogan en un poema donde se desencadenan torrencialmente imágenes que vuelven del pasado, diálogos conversacionales, se evocan otros muertes, se mezclan lecturas y experiencias, lugares y viajes, preguntas y respuestas, diálogos y músicas, asociaciones imprevistas, palabras propias y ajenas o interrogaciones como esta: ¿Qué buscabas en la catedral de Jaén el Viernes Santo del año noventa y tres? 

Ese material magmático, heterogéneo y disperso, es el que ha ido construyendo al personaje y estalla en  los versos de este poema de una gran potencia verbal.

Santos Domínguez





25 diciembre 2015

Carpe Noctem Mini




Roberto Artl.
La pista de los dientes de oro y otros relatos.
Carpe Noctem Mini. Madrid 2014.


Joseph Conrad.
Una avanzada del progreso.
Traducción de Alberto Gómez Vaquero.
Carpe Noctem Mini. Madrid 2014.


Carpe Noctem abre con Mini una nueva línea editorial, una colección de libros de pequeño formato, asequibles y cuidados en su edición y en la selección de títulos. Los dos primeros volúmenes son La pista de los dientes de oro y otros relatos, de Roberto Artl, y una novela corta de Joseph Conrad, Una avanzada del progreso.

La pista de los dientes de oro es un relato de 1937 en el que Artl hace una inteligente parodia del relato policial, un texto en el que se consuma un crimen cuyas claves no descifra la investigación. Las revela el narrador a través de la perspectiva del asesino y de un personaje femenino que no lo delatará en un juego de complicidades del que la maestría narrativa de Artl hace participar al lector. La venganza, la ironía, la pista falsa de los dientes de oro que figura en el título y desconcierta a la policía son los ejes de un relato inteligente y burlón tan lleno de sombra como los otros tres relatos –Los cazadores de marfil, La ola de perfume verde y La doble trampa mortal- que completan el volumen. 

Y la sombra, la ironía y la violencia también tienen una presencia fundamental en Una avanzada del progreso, que Conrad consideró su mejor relato y que se publica con la traducción de Alberto Gómez. Ambientada en África central, precursora de El corazón de las tinieblas, esta novela corta plantea el choque entre civilización y barbarie a través de la peripecia de dos impresentables aventureros blancos en el corazón de un territorio salvaje. Entre los prejuicios colonialistas y lo potente naturaleza siempre al acecho, un relato magistral que forma parte del canon imprescindible del mejor Conrad.

Santos Domínguez

24 diciembre 2015

El testimonio de Yarfoz



Rafael Sánchez Ferlosio.
El testimonio de Yarfoz.
Debolsillo. Barcelona, 2015.

Con Cervantes y Benjamin al fondo, Rafael Sánchez Ferlosio construyó El testimonio de Yarfoz como apéndice al Libro II de la Historia de las guerras barcialeas, una obra de la que Ferlosio solo ha publicado otros dos fragmentos que recogió en 2005 en El geco.

Historia y novela, descripción de geografía física y humana, crónica y relato fantástico, El testimonio de Yarfoz arranca de un episodio de la cuarta guerra barcialea, que provocó el destierro del príncipe Nebride. Una historia contada por Yarfoz, narrador amigo del príncipe, en un manuscrito hallado 250 años después por Ogai el Viejo, que incluyó este material como parte de su Historia.

Cuando están a punto de cumplirse treinta años de la primera edición de esta novela que el propio Ferlosio considera la mejor de las suyas, esta reedición en Debolsillo repara una serie de errores, algunos importantes, que se habían sucedido desde la edición de 1986.

Santos Domínguez