07 julio 2011

García Pavón. El hospital de los dormidos


Francisco García Pavón.
El hospital de los dormidos.
Prólogo de David G. Panadero.
Rey Lear. Madrid, 2011.

Treinta años después de su primera edición en Cátedra en 1981, Rey Lear recupera El hospital de los dormidos, la última novela del ciclo de Plinio. Contra el telón de fondo de la Transición en Tomelloso, García Pavón diseña una trama ingeniosa que arranca de una rara epidemia de sueño y deben resolver entre Manuel González, Plinio, jefe de la guardia municipal, y don Lotario, el albéitar, mezcla de Watson y Sancho Panza. La pericia del narrador funde en esta última aventura de Plinio la realidad del paisaje manchego con la fantasía de la peripecia inverosímil, y la ironía con el misterio finalmente resuelto con sentido común y conocimiento de los hombres. Al fondo, como siempre en García Pavón, Cervantes, el humor y la melancolía y el estilo cuidado y ajeno a la afectación. Como en el Quijote de 1615, un Plinio crepuscular, cada vez más taciturno, tiene que ser animado constantemente por don Lotario.


Santos Domínguez

06 julio 2011

Petrushévskaia. Érase una vez una mujer...

Liudmila Petrushévskaia.
Érase una vez una mujer
que quería matar al bebé de su vecina.

Traducción de Fernando Otero.
Prólogo de Jorge F. Hernández.
Atalanta Ars brevis. Gerona, 2011.

Diecinueve cuentos de Liudmila Petrushévskaia (Moscú,1938), que está considerada como la autora más destacada y reconocida de la literatura rusa contemporánea. Herederos de la voz narrativa de Chejov, tan femenina en el fondo, y de la sorpresa del terror de Poe, los relatos que publica Atalanta con traducción de Fernando Otero, proponen diversas “travesías nocturnas: viajes del sueño a territorios donde se confunde lo racional con lo inexplicable”, como escribe Jorge F. Hernández en su prólogo.

Una voz minuciosa e implícita que absorbe al lector y lo hace cómplice de su inquietante mundo narrativo. Diecinueve relatos organizados en cuatro claves temáticas y tonales (Canción de los eslavos orientales, Alegorías, Réquiems y Cuentos de hadas). Cuentos crueles o fantásticos en los que no sobra nada y todo se pone al servicio del giro inesperado de los acontecimientos y de un indeleble efecto único. El mismo que suministran las pesadillas que alimentan estos magníficos textos habitados por raras familias, por hadas extrañas y por muertos que vuelven a hablar con los vivos.

Santos Domínguez

05 julio 2011

William Goyen. La misma sangre


William Goyen.
La misma sangre.
Traducción y posfacio de Esther Cross.
La Compañía / Páginas de Espuma. Madrid, 2011.

-Hay alguien tirado en el campo -vino a decirnos mi hermanito.
Eran las ocho en punto de la mañana y hacía tanto calor que la hierba despedía humo y los saltamontes cantaban. Durante días, había corrido la voz de que llegaba un huracán. Desde ayer sentíamos sus indicios: una quietud en el aire seguida por la abrupta ondulación del viento; el cielo parecía más alto y se veía lavado.


Así comienza Preciada puerta, la primera de las diez narraciones que La Compañía y Páginas de Espuma reúnen en La misma sangre y otros cuentos. Diez espléndidos relatos de William Goyen ambientados en el Sur profundo. Nunca nos recobramos de nuestro lugar de origen, ha explicado Goyen, que propone aquí un regreso al paisaje de su Texas natal mediante la literatura, porque el lugar lo es todo en estos cuentos que guardan siempre un turbador secreto oculto y beben de las fuentes de la memoria.

Santos Domínguez

04 julio 2011

Fumaroli. La diplomacia del ingenio


Marc Fumaroli.
La diplomacia del ingenio.
De Montaigne a La Fontaine.

Traducción de Caridad Martínez.
Acantilado. Barcelona, 2011.

Los dieciséis ensayos que Marc Fumaroli reúne en La diplomacia del ingenio, que publica Acantilado con traducción de Caridad Martínez, se centran en la prosa del clasicismo francés del siglo XVII. De Montaigne a La Fontaine, de los últimos Valois a los primeros Borbones, Fumaroli recorre una episodio crucial en la literatura francesa: la configuración de la prosa literaria.

A través de los géneros modernos (ensayos, memorias, correspondencia) esa prosa fija el canon del buen uso de la lengua literaria francesa. Un canon que perdura en la actualidad y combina la claridad y el refinamiento en una prosa sin afectación que refleja el buen hablar y el sentido común. Frente a la agudeza del barroco español, la claridad del arte de la conversación, frente al ingenio elitista y oscuro, el estilo abierto, transparente y socializador pensado para el intercambio entre personas a través de una prosa que pasó a ser a la vez asunto de estado y vínculo social: el tejido conjuntivo de la nación francesa.

No se trataba, por tanto, solo de una cuestión de estilo, sino de la construcción de un modelo cultural y social que sería durante décadas el más representativo de la modernidad literaria en Europa.

Santos Domínguez

03 julio 2011

Jorge Volpi. Días de ira

Jorge Volpi.
Días de ira.
Páginas de Espuma. Madrid, 2011.

Tres novelas ejemplares y un prólogo, como diría Unamuno. Tres narraciones en tierra de nadie es el subtítulo con el que Jorge Volpi agrupa en Días de ira tres relatos que están en un terreno intermedio entre la novela y el cuento. Tres novelas cortas en las que conviven la resistencia y la velocidad, la paciencia y la agilidad, el chispazo y el aliento largo, la anécdota y la profundidad. Precedidas de un Elogio de la media distancia, una propuesta narrativa equidistante del narrador maratoniano y del velocista explosivo, A pesar del oscuro silencio, Días de ira y El Juego del Apocalipsis son el resultado del virtuosismo técnico de Volpi. Un poeta a punto de ingresar en un manicomio, una diabólica cantante de blues, un extraño viaje para celebrar el milenio en la isla de Patmos donde San Juan escribió el Apocalipsis. Tres parejas entre las que se interpone una obsesión o un tercer personaje, la locura autodestructiva, lo oculto y lo secreto. Es la literatura dentro de la literatura, unos libros dentro de otros en un hábil juego de espejos y perspectivas narrativas que maneja con pericia sorprendente Jorge Volpi.

Santos Domínguez

02 julio 2011

La metáfora y el mito


Ángel Álvarez de Miranda.
La metáfora y el mito.
Edición al cuidado de Pedro Álvarez de Miranda.
Renacimento. Sevilla, 2011.

Intuiciones de la religiosidad primitiva en la obra de Lorca se subtitula esta reedición en Renacimiento de La metáfora y el mito, de Ángel Álvarez de Miranda (1915-1957). Las interferencias entre la poesía y la religión, que surgen de la misma cueva de la intuición primitiva, la expresión de lo numinoso y lo telúrico a través del triple misterio de la sangre, la fecundidad y la muerte en la obra de Federico García Lorca. Y la presencia constante y simbólica de la luna atravesando ese triple misterio, que en Lorca se aborda siempre desde una intuición cifrada en imágenes, desde un sistema metafórico semejante al que explica el mundo desde el mito y la religiosidad arcaica. Porque, como explica el autor de este estudio, el contenido esencial de los poemas de Lorca es una recaída, espontánea e inconsciente, en los mitologemas característicos de la religiosidad naturalística. Pedro Álvarez de Miranda ha cuidado y prologado la edición definitiva de este libro que baja al antro oscuro de la palabra lorquiana e ilumina una parte fundamental de su universo poético.

Santos Domínguez

01 julio 2011

Ignacio Martínez de Pisón. El día de mañana


Ignacio Martínez de Pisón.
El día de mañana.
Seix Barral. Barcelona, 2011.

En El día de mañana, que publica Seix Barral, Ignacio Martínez de Pisón ha escrito una potente novela coral sobre la transición y la miseria moral del tardofranquismo. Una miseria contada desde dentro a través de un emigrante que acaba siendo confidente de la Brigada Social, la policía política del régimen franquista, que convirtió al país en un nido de soplones. No sólo de limpiabotas chivatos como el de la fotografía de portada, también de catedráticos de universidad que podrían haber figurado en una versión española de La vida de los otros.

La historia de la degradación de un hombre que empieza vendiendo máquinas de escribir en Barcelona y acaba vendiendo a sus amigos. Como en el Lazarillo, esa degradación tiene su origen en la salida de su pueblo cuando aún era un niño. A diferencia del Lazarillo, esta no es una justificación vergonzante en primera persona, sino un caleidoscopio cronológico de voces de quienes lo conocieron. La suma de esas voces y su secuencia temporal completan un panorama en el que el personaje es tan significativo como la sociedad que hace de él un indeseable.

Santos Domínguez