29 diciembre 2006

La herida absurda




Francisca Aguirre.
La herida absurda.
Bartleby Editores. Madrid, 2006.

Una cita de Unamuno (Tinieblas es la luz donde hay luz sola) abre Negativos, la primera parte de La herida absurda, el intenso libro de poemas que Francisca Aguirre acaba de publicar en Bartleby Editores.

Está hecha esa primera parte de textos construidos con palabras escritas en voz alta y dichas con los dientes. Con fuerza oral, con la fuerza terminante que tiene el pulso rabioso de su verso cuando estalla en la maldición o en el látigo de las mujeres fuertes de la Biblia o en los versos de piedra de las tragedias de Esquilo. Aquellas mujeres en las que persistía la llama de la conciencia para convertirse a veces en antorcha de esperanza y otras en la pura raíz de los incendios.

Ante el ignominioso constructor de patrias y en un mundo de sangre y de espanto, Francisca Aguirre ensaya la distancia de la ironía y la descarta porque no se permite esa frialdad del distanciamiento sentimental ante los malos sueños. Y su voz no se anda con chiquitas ni con rodeos:

Ojalá que los dioses nos amparen
y se te pudra el semen en el bálano.

Es la voz de la mujer, de la madre terrible, la que habla en esos versos y grita y ruega por nosotros.

Ante los que todo lo ven claro, este libro es una pregunta sin contestar, una pregunta a la que sucede primero el silencio y luego una afirmación en la que aparecen la salvación de la música y de la infancia, la guitarra, el amor o el recuerdo, para mirar y cantar, como Machado nos enseña, también lo que se pierde.

Por eso la segunda parte, Transparencias, que es una consecuencia de la anterior, está escrita y dicha con otro tono, en el tono íntimo de la media voz o de la canción, en el recuerdo del tango de Cátulo Castillo del que sale el título de esta Herida absurda.

Pero Francisca Aguirre ha decidido no cerrar el ventanal, como propone el tango, sino asomarse a la ventana con temblor ante lo que vive y lo que pasa, herida en doliente hermandad con el mundo y con la vida.

Y entonces crece en el libro la nostalgia secreta, el afecto del diminutivo o el fulgor de la infancia, la guitarra de Paco de Lucía o la Tocata de Santiago de Murcia, lo que tiene nombre propio en la memoria y en el presente de las dedicatorias, la angustia que brilla en el vacío y un dolor que es abrigo y consuelo.

O la iluminación de algunas tardes en que brota inesperada la fuente oculta en la vena más honda del dolor, en su pureza clara, en la virtud germinativa de su jardín secreto y en la tibia transparencia de la palabra o la música.

Lenguaje y destino se dan cita en el libro como en el texto de Celan que abre la segunda parte, se funden en un estilo contundente y cuidado en el que desde lo coloquial va creciendo el poema, va ganando intensidad hasta culminar en los portentosos versos que cierran cada texto.

Este es el testimonio y el destino gozoso de quien siempre se ha negado a que el espanto la ponga de rodillas o la hunda en el desconsuelo, el destino de quien asume los agravios con gallarda altivez, para vivir y dar ejemplo y prescindir del odio.

Para decírnoslo en un libro tan bello y tan intenso como este, ante el que ahora hay que callar y releer y dar las gracias.


Santos Domínguez


28 diciembre 2006

Cuentos completos de Fernando Quiñones


 
Fernando Quiñones.
Tusitala. 

Cuentos completos.
Páginas de Espuma. Madrid, 2003.

Fernando Quiñones (Chiclana, 1930-Cádiz, 1998) es no sólo uno de los escritores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX; es también uno de los más versátiles, el poeta poderoso de los diez libros de las Crónicas, el novelista de Las mil noches de Hortensia Romero y La canción del pirata.

Algunas de las más brillantes páginas de una obra repleta de ellas hay que buscarlas en sus relatos, que Páginas de Espuma reunió en una edición de su narrativa completa en la colección Voces.

Tusitala, el contador de historias, era el nombre mágico con el que llamaban a Stevenson los nativos de Samoa. Así se iba a titular un proyecto de libro que frustró la muerte de Fernando Quiñones, y así se titula el volumen que reúne todos sus cuentos, con edición y prólogo de Hipólito G. Navarro.

Se recogen aquí los ocho libros de relatos que el autor publicó entre 1960 y 1997, desde las Cinco historias del vino hasta El coro a dos voces pasando por La gran temporada, esas siete historias de toros y de hombres que premió un jurado integrado por Borges, Bioy Casares y Eduardo Mallea o Nos han dejado solos. Libro de los andaluces.

Y en todos ellos, cuentos definitivos, dignos de cualquier exigente antología del género: Muerte de un semidiós y Los toros del Puerto, Legionaria, Cuqui o ese cuento portentoso de media página que es La tumba giratoria.

El último libro de relatos que publicó Fernando Quiñones es El coro a dos voces, con una estructura en la que van alternando el registro culto y el popular. Y ahí, entre otros, uno de los mejores, Hoy playa no.

Se incluyen al final del volumen diez relatos, algunos rescatados del disco duro de su ordenador, que no se habían publicado aún o habían aparecido en alguna antología colectiva o en revistas y que iban a formar parte del proyectado Tusitala.

El último, El final, es un cuento inquietante en el que el fin del mundo es un advenimiento de agua en vez de un juicio de fuego y el mar entra en las calles de Cádiz desde San Antonio y la calle Ancha y sube por la calle Novena hasta Sagasta.

Este libro es, además de una obra de arte absoluta, rotunda y terminante, un manual práctico del relato y de todas sus posibilidades expresivas, un despliegue de técnicas sobre perspectivas y tipos de narrador, sobre las formas de tratar el diálogo, de construir un personaje o de resolver el desenlace. Técnicas explicadas de primera mano. De la mano de uno de los primeros, de uno de los maestros del género.

Santos Domínguez

Seis ensayos y un inclasificable



Luciano G. Egido. Agonizar en Salamanca. Tusquets.

El 31 de diciembre se cumplen setenta años de la muerte de Unamuno en una Salamanca que todavía no tenía archivos de la guerra civil, aunque los camisas azules andaban en ello. Aquel hombre llevaba muerto y confinado en su domicilio ya algún tiempo. No fue obstáculo para que un grupo de falangistas rindieran honores armados en su entierro. Esta es una excelente reconstrucción de aquellos días que llevaba algún tiempo agotada y se reedita oportunamente ahora.





Juan Eduardo Cirlot. Diccionario de los ismos. Siruela

Los ismos analizados por la aguda inteligencia de Cirlot en un libro fundamental para entender no sólo las vanguardias, sino el peculiar universo literario del autor de En la llama. Como este, lo recupera Siruela en Los libros del tiempo. Porque cincuenta años no son nada.


Brian Boyd.
Vladimir Nabokov.
Los años americanos.
Anagrama.


Segunda parte de la biografía de Nabokov. Un acercamiento a la compleja personalidad del novelista y una iluminación del mundo personal y de la literatura de uno de los narradores más personales del siglo pasado. Se lee como una novela.



Henry Kamen.
Del Imperio a la decadencia: los mitos que forjaron la España moderna.
Temas de Hoy.


Mitos que forjaron identidades. Mitos fuertes: la nación eterna, la España cristiana o el castellano como lengua nacional. Siete capítulos para dilucidar algunas falsificaciones y descubrir las estrategias ideológicas que se esconden detrás. Mentiras sin sexo ni cintas de video.


Francisco Ayala.
Recuerdos y olvidos.
Alianza
.

La edición definitiva de Recuerdos y olvidos reúne en un solo volumen las tres partes publicadas antes por Alianza Editorial, junto a una cuarta inédita que completa las experiencias de una vida que supera ya cumplida y felizmente el siglo.



Michel de Montaigne.
Ensayos completos.
Cátedra. Biblioteca Avrea.

Hablar del ensayo sin mentar al padre es algo parecido a un parricidio freudiano e imperdonable. Esta edición reúne en un cuidado tomo los ensayos de aquel Miguel de la Montaña que admiraba un castizo Quevedo. Españoleando.



Georges Perec. Me acuerdo. Berenice.

Tan imprescindible como inclasificable, este libro de culto inédito hasta ahora en España. Citado muchas veces, no se había traducido nunca, aunque sí había sido objeto de saqueos y fusilamientos. Esta primera traducción de Yolanda Morató en Berenice llena un hueco editorial muy grande. No sé en qué estantería, pero un hueco innegable.


Santos Domínguez

27 diciembre 2006

Marilyn lee el Ulysses



El libro de los mil caracteres



Zhou Xingsi.

El libro de los mil caracteres.
Caligrafía en estilo tradicional y cursivo de Jorge T. J. Tseng.
Traducción al español y fonética pinyin de Silvia Ussía.
Edición y prólogo de Pelayo Olazábal.
Lengua de Trapo. Madrid, 2006.


Lengua de Trapo inaugura una nueva colección, Fuera de serie, con la convicción de que hay libros que merecen una edición especial, cuidada hasta el más mínimo detalle. La selección de títulos buscará textos singulares o inclasificables, para uso y deleite de los sentidos: libros celosamente elaborados para lectores exigentes.

Y se abre la colección con una auténtica caja de sorpresas, con un clásico para acercarse a la escritura y la mentalidad china tradicional, El libro de los mil caracteres, compuesto a principios del siglo VI por Zhou Xingsi, que a instancias del emperador Wu Di, elaboró una cartilla que simplificara al máximo el aprendizaje de la lectura y escritura de los principales caracteres chinos.

Xingsi, un funcionario que parece el arquetipo de algún personaje de Borges, compuso un texto literario con los mil caracteres seleccionados, una especie de cartilla que hiciera más sencillo y más ameno el aprendizaje de la lectura y la escritura.

Utilizando procedimientos nemotécnicos como la rima, Zhou Xingsi llevó a cabo la tarea en una noche de trabajo y compuso un texto literario en el que ninguno de los mil caracteres escogidos se repetía.

Pero El libro de los mil caracteres es más que eso: es un resumen de la mentalidad tradicional china en cinco bloques temáticos, organizados como un pensamiento secuencial que a partir de la contemplación de la naturaleza conoce las leyes del universo y extrae de ellas la norma ética y política que debe regir el funcionamiento social en una adecuación armónica a través de la virtud zen entre el orden natural y el humano.

Con esos principios se traza en este Libro de los mil caracteres un cuadro idílico de la armonía que debe presidir las relaciones entre el hombre, la naturaleza y la sociedad.

No se sabe bien si lo que predomina aquí es la audacia o la ingenuidad, si quien escribió este libro era más ambicioso que humilde. En todo caso, es un libro decisivo en la cultura china y un texto repleto de cualidades literarias, de sensibilidad y delicadeza, de la sabiduría ancestral de aquella cultura tan compleja.

Luis E. Aldave.

Narrativa para dar y tomar


Vladimir Nabokov.
Obras completas. Novelas (1941-1957).
Galaxia Gutenberg. Círculo de Lectores.

Entre La verdadera vida de Sebastian Knight, de1941 y Pnin, una novela satírica que recuerdo en una ya inencontrable edición de Lumen, pasando por Barra siniestra y Lolita, este primer volumen de las obras completas de un Nabokov recién llegado a Estados Unidos.


J. W. Goethe. Narrativa.
Biblioteca de Literatura Universal.
Almuzara.


Los sufrimientos del joven Werther, Conversaciones de emigrantes alemanes, Los años de aprendizaje y Los años itinerantes de Wilhelm Meister y Las afinidades electivas, con nuevas traducciones en edición de Marisa Siguan.



Haruki Murakami. Kafka en la orilla. Tusquets.

Un Kafka posmoderno y un Edipo oriental son los materiales narrativos sobre los que se cimenta esta novela, la mejor del 2005 según el NYT. Tan intensa como la mirada del gato de la portada.




Robert Musil.
El hombre sin atributos. Seix Barral.

Un clásico contemporáneo sobre la insoportable inconsistencia del individuo. Musil es, también él, toda una literatura.



Balzac. Las ilusiones perdidas. Mondadori.

No hace falta leer los ciento cincuenta tomos de La comedia humana. En Las ilusiones perdidas y en la peripecia de Lucien de Rubempré están su cima y su síntesis.


Cristina Rossetti. Parecidos razonables. Funambulista.

Con una traducción de la novelista Pilar Adón, estos tres sorprendentes cuentos victorianos con ilustraciones del original de 1874 del prerrafaelista inglés Arthur Hughes. Una joya.



James Meek. Por amor al pueblo.
Ediciones Salamandra.


Ambiciosa en su intriga, cuidada en su construcción, profunda en su denuncia del fanatismo, esta obra del inglés James Meek tiene todo lo que le puede pedir a una novela el lector más exigente.



Peter Handke.
Don Juan (Contado por él mismo).
Alianza.


La reinterpretación del mito y el arquetipo por un Handke tan incisivo como siempre. Un Don Juan insólito, atormentado y triste. Un héroe moderno.


Ivan Goncharov. Oblómov.
Debolsillo.


Acaba de editarse en formato de bolsillo Oblómov, una de las novelas fundamentales de la narrativa rusa del XIX. El protagonista extraordinario de la novela extraordinaria de un autor extraordinario, en definición de Juan Bonilla. El mundo desde un diván, un diagnóstico de aquella sociedad en una alegoría inquietante. La traducción de Lidia Kuper, toda una garantía.



Antología de relatos fantásticos argentinos.
Espasa.


Un recorrido amplio por una de las líneas más representativas de la literatura argentina. Bioy, Mallea, Sábato en una visión global de la evolución del cuento fantástico en la renovada colección Austral.


Miguel Espinosa. Escuela de mandarines.
Alfaguara.


El Eremita viaja a la capital del Reino. La Feliz Gobernación. La reedición de un monumento de la literatura y de la inteligencia. Sin más.


Santos Domínguez

Poesía para regalar y para regalarse.

Como no es sólo tiempo de balance, sino de proyectos y de buenas intenciones, ahí va una lista de libros de poesía que se han reseñado o se reseñarán en esta página. De momento, quedan como un anticipo y como una propuesta de buenas lecturas.





W. H. Auden.
Carta de Año Nuevo
.
Pre-Textos.

Para empezar el año, este libro de encrucijada de un Auden instalado ya en América y sacudido por las incertidumbres propias y ajenas en una edición preparada por Gabriel Insausti.



Juan Ramón Jiménez.
Música de otros
.
Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores.

Las traducciones y versiones que hizo Juan Ramón de algunos poetas esenciales fundamentalmente ingleses o franceses. Inéditas muchas, otras publicadas un sola vez, todas tan cuidadas como era habitual en el poeta de Moguer.



Rafael Alberti.
Obras Completas. Poesía, III.
Edición de Jaime Siles.
S.E.C.C. Seix Barral.

El fruto más logrado y perdurable de todos los que generó el centenario de un poeta fundamental que atraviesa con paso firme la poesía española del siglo XX.



Luis Alberto de Cuenca.
Poesía 1979-1996.
Cátedra Letras Hispánicas


Con una amplia introducción de Juan José Lanz, esta edición reúne las versiones últimas dadas por el autor a los cuatro libros que se recogen: La caja de plata, El otro sueño, El hacha y la rosa y Por fuertes y fronteras.


John Ashbery.
Por dónde vagaré.
Lumen.

El tiempo, la literatura, el amor, el deseo o la muerte en el último libro de Ashbery con traducción de Daniel Aguirre.


Santos Domínguez