06 septiembre 2013

Una copa de Haendel



José María Jurado.
Una copa de Haendel.
La Isla de Siltolá. 
Colección Tierra. Sevilla, 2013.

Hay libros en los que se oye latir la emoción de un hombre –aquella emoción recordada en tranquilidad de la que hablaba Wordsworth- y otros en los que respira la historia de la cultura.

Una copa de Haendel, que José María Jurado acaba de publicar en la colección Tierra de La Isla de Siltolá, reúne esas dos condiciones que por sí solas justifican un libro.

Desde el primer poema –Chejoviana, que explica más de Chejov que un ensayo- hasta el último -La quencia, una elegía emocionada al familiar cercano y al maestro muerto-, en el que el poeta levanta su copa de Haendel en el brindis que cierra con una cima intensa la cordillera elevada que es este libro, sus textos discurren sin caídas en altura emocional ni en calidad literaria.

En estos poemas confluyen el pasado y la memoria personal con la música, la pintura, las ciudades y la literatura, revividas y actualizadas en la voz irrepetible del poeta, que hace suya y viva la cultura de la única manera en que la cultura importa: no como arduo material acumulativo, sino como método de construcción de la persona, para que la cultura se haga hombre y palabra -el logos espermático, el verbo hecho carne del evangelista- y hable en la voz del poeta, para que la cultura se haga mirada con la que mira el poeta.

Y esa voz y esa mirada dan lugar en este libro a poemas portentosos, como unos Fragmentos de una tabla de arcilla que podrían haber firmado Pound y cierto Eliot, igual que un Li Po doblemente sereno revive en Haiku y en Después de la lluvia.

Imposible decir cuál es más bello, escribe el poeta a propósito de un bodegón. Lo mismo puede decir el lector a propósito de estos textos en los que arde “el samovar de la memoria” y vuelan entre las nubes “los hijos de la rosa de los vientos.” 

Hay aquí muchas vidas, hay aquí mucha vida: hay un cuadro de Friedrich donde “el frío está pintado de forma minuciosa” y Schubert pasea “por la Quinta Avenida y de Medina a Olmedo.” Y hay elegías de Rilke que las nubes dejan sobre la Montaña mágica y un tetrarca en esquina esperando la muerte en Venecia.

Y mucho más: Dream a little dream of me, uno de los más bellos poemas de amor que conozco, y un estremecido y estremecedor Hora de entrada, una "lenta espadaña" en las tardes sevillanas cuando “la flor del naranjo se posa en las callejas” y la “cadencia de la tarde en un lugar de Roma”, “el cardo inmaculado de Juan Sánchez Cotán” y una Diana “cazadora de los ciervos azules de Orión.” Porque aquí, como en La noche transfigurada, “se oye respirar al mundo.”

Decía aquel crítico de mesa camilla que fue Sainte-Beuve que el plagio es aceptable a condición de que se acompañe de asesinato. Pues bien, hay libros que no merecen el plagio, pero incitan al asesinato –aunque sea metafórico- de quienes los perpetran. La piedad aconseja no citar nombres, la ética y el desprecio desaconsejan convertirse en delator.

Además de un espléndido libro, el mejor hasta ahora en la trayectoria creciente de José María Jurado, Una copa de Haendel es una invitación al plagio y al asesinato si es preciso, porque tiene varios poemas que muchos hubiéramos querido haber escrito. 

Por tener, tiene hasta un descuido tonto, una de esas erratas que pueden mejorar un texto. Me explico: si tuviera que plagiar este libro, en la página 23 me asaltaría una duda: se habla allí -esa es la errata- del “reino de lo vivos”. Y no sabría decir si sería mejor reparar el descuido restableciendo la concordancia neutra que anuncia el artículo –“el reino de lo vivo”- o la del plural que viene luego –“el reino de los vivos”.

Y es que un libro como este requiere de talento hasta para plagiarlo.

Santos Domínguez


05 septiembre 2013

Anatole France. Tais.




Anatole France.
Tais.
Traducción de Luis Ruiz Contreras.
Grabados de Paul Albert Laurens.
Edición y prólogo de Luis Alberto de Cuenca.
Reino de Cordelia. Madrid, 2013.

Reino de Cordelia publica una bellísima edición ilustrada de Tais, la novela histórica y alejandrina de Anatole France.

Esta edición reproduce los grabados de Paul Albert Laurens que aparecieron en la edición de 1900 y la traducción de Luis Ruiz Contreras, actualizada por Luis Alberto de Cuenca, que ha escrito un prólogo sobre la historia bibliográfica de este libro, del que hace “una vindicación entusiasta” de “su enorme fuerza narrativa, su profundidad psicológica y su capacidad descriptiva fuera de lo común.”

Su asunto es la historia de Tais, la cortesana de Alejandría que vivió en el siglo IV y sería canonizada después de ingresar en un convento para someterse a una dura disciplina durante cinco años para redimir su pasado y de que la monja Roswitha de Gandersheim reivindicase su figura en el siglo X. En contraste con ella, la infelicidad obsesiva de los anacoretas tentados por diablos en el desierto egipcio. Y entre ellos, en primer lugar Pafnucio, el monje atormentado y enamorado que sabía que Tais era su pecado.

Santos Domínguez


04 septiembre 2013

El samurái barbudo




Koda Rohan.
El samurái barbudo.
Traducción de Naoaki Shimada.
Introducción de Carlos Rubio.
Satori Ediciones. Gijón, 2012.

En su magnífica colección Maestros de la Literatura Japonesa, Satori Ediciones publica dos novelas de Koda Rohan (1867-1947), La pagoda de los cinco pisos El samurái barbudo, presentadas por un prólogo de Carlos Rubio en el que destaca que “con su voz antigua, la obra de Rohan supo capturar la vitalidad y el optimismo constructivo de la sociedad japonesa” de finales del XIX.

El destino colectivo y el individual, la vida y la muerte, a través de las diversas situaciones a las que se enfrentan los personajes de estas novelas que son también una parábola de la condición humana, el honor y la dignidad, la amistad y el sentido de la existencia en una síntesis de ideas y propuestas que van de lo filosófico a lo estético, del humanismo al optimismo social, del taoísmo a la confianza en el arte como medio de iluminación del hombre.

Santos Domínguez

03 septiembre 2013

Enrique Serna. La ternura caníbal



Enrique Serna.
La ternura caníbal.
Páginas de Espuma. Madrid, 2013.

Intensos, compactos y sorprendentes, los diez relatos que Enrique Serna ha reunido en La ternura caníbal, que publica Páginas de Espuma, exploran las relaciones de poder en la pareja, la lucha destructiva entre los amantes por la dominación.

Condensación, eficacia narrativa, reducción de la trama a su núcleo conflictivo son algunas de las constantes técnicas que acreditan a Enrique Serna como un narrador eficiente en estos relatos. Unos textos que mezclan crueldad y humor negro, tragedias grotescas y una mirada irónica e implacable que recuerda al esperpentismo y a Buñuel.

Desde la venganza póstuma de Entierro maya hasta La incondicional que ajusta cuentas al pie de la cama de su marido moribundo, diez espléndidos cuentos habitados por personajes tan contradictorios como sus sentimientos y sus comportamientos.

Santos Domínguez

02 septiembre 2013

Coetzee. Escenas de una vida de provincias




J. M. Coetzee.
Escenas de una vida de provincias.
Traducciones de 
Juan Bonilla (Infancia).
Cruz Rodríguez (Juventud).
Jordi Fibla (Verano).
Mondadori. Barcelona, 2013.

Mondadori reúne en un volumen (Escenas de una vida de provincias) las tres entregas de la espléndida autobiografía novelada en la que J. M. Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) proyecta una mirada distante, panorámica y lúcida sobre sí mismo.

Un narrador en tercera persona resume ese distanciamiento emocional sobre su propia historia al evocar la niñez a comienzos de los años cincuenta en Infancia o al trazar en Juventud el autorretrato del artista adolescente lleno de dudas en la búsqueda de su propia identidad vital y literaria.

La tercera parte -Verano- culminaba ese proceso con una implacable vuelta de tuerca para contemplar un periodo crucial de su vida desde la distancia definitiva de la otra orilla. Muerto ya, recurre a la figura de un investigador que intenta reconstruir esa época del escritor a través de cinco entrevistas a personas que lo conocieron. Una antigua amante, que destaca su tendencia al onanismo, su prima Margot, una viuda brasileña que despreció su debilidad, y dos colegas de la Universidad: Martin y Sophie. Sus testimonios completan una imagen coherente y autocrítica que explora el límite de la escritura introspectiva y de la memoria y atraviesan una obra en la que brillan por igual el estilo y la inteligencia.


La reflexión autocrítica sobre su vida y su vocación literaria se recogen ahora en un solo volumen que permite leer de un tirón las memorias noveladas de uno de los narradores imprescindibles de los últimos años.

Santos Domínguez

01 septiembre 2013

Enrique Falcón. Porción del enemigo





Enrique Falcón.
Porción del enemigo.
Calambur. Madrid, 2013.

La pregunta que este libro nos confía no es si nuestro enemigo podrá ser vencido, sino si podremos mirarlo de una vez, ahora, al menos un centímetro por encima de nuestros propios terrores, escribe Enrique Falcón en el Preliminar de Porción del enemigo, que cierra en Calambur su Trilogía de las Sombras, de la que forman parte también Amonal Taberna roja.

La poesía de Enrique Falcón brota de una doble actitud crítica: la conciencia del mundo y la conciencia del lenguaje para expresar el conflicto en un momento tan decisivo como este, para mirar la realidad desde la disidencia y para llamar a las cosas por su nombre, que es la primera condición para modificarlas.

Por eso estos poemas, escritos a dos metros del apocalipsis, practican una disidencia múltiple: de las condiciones políticas y sociales de la actualidad y de las convenciones del lenguaje ordinario, invitan a la insurgencia, como en la Canción del levantado ( No esperes casi nada de su magistratura / No reces en su lengua, no bailes con sus ropas / No pierdas nunca el agua que duerme a los guardianes / Ni alojes en su boca la sal de tu sabor), o practican el sarcasmo paródico del Salmo 23 (El Señor es mi pastor, nada me falta).

Poemas escritos contra el enemigo, contra aquellos que esperan que te rindas. / Que devuelvas las canciones a sus cuartos.

31 agosto 2013

Ángel Rupérez. Sorprendido por la alegría


Ángel Rupérez.
Sorprendido por la alegría.
Bartleby Editores. Madrid, 2013.

Entre los cimientos de la identidad, el paisaje familiar de la infancia y un agudo sentimiento de la temporalidad, la poesía serena y meditativa de Ángel Rupérez evoca en Sorprendido por la alegría (Bartleby Editores) al padre enfermo con un ruido de fondo de fuentes y pájaros sin tiempo.

Una poesía cuya hondura se ancla en la memoria, en la emoción recordada en tranquilidad de la que hablaba Wordsworth, junto con la de Emily Dickinson o la de Luis Cernuda una de las presencias más significativas de estos textos llenos de destellos y de sentimiento del paisaje.

Junto con la naturaleza y el recuerdo, en la armonía del pasado y el presente, la música, la luz, la pintura de Rembrandt, los ámbitos urbanos en una constante celebración de la vida, ese eterno retorno: para que no nos deje la luz, / ni nos abandone el entusiasmo.

Santos Domínguez

30 agosto 2013

Mauricio Wiesenthal. Perdido en poesía




Mauricio Wiesenthal.
Perdido en poesía.
La Isla de Siltolá. Sevilla, 2013.

La fuerza de la respiración y el ritmo del aliento distinguen a cada poeta, escribe Mauricio Wiesenthal en la presentación de Perdido en poesía, el volumen en el que La Isla de Siltolá recoge su poesía inédita.

Métrica rigurosa y reflexiva, sensualidad de la palabra meditativa, búsqueda de la armonía son algunas de las claves de unos versos en los que la emoción y la experiencia, la memoria y las iluminaciones construyen una poesía que aspira a conseguir, en palabras de su autor, el aire puro de la oración, la belleza limpia de las aristas glaciares y el refugio de la soledad enamorada.

Una reunión de textos de diversos libros y tonalidades que culminan en el delicado aire de jardín andalusí que tienen los Poemas del Astrónomo, herederos de aquellos poetas que llegaron de Siria o de Bagdad a darnos lecciones de sentidos: No te apiades de mi vejez porque, desde el día que te fuiste con mi juventud, he esperado, con ansia, la triste hora enlutada de los cabellos blancos.

Santos Domínguez

29 agosto 2013

Alfredo Rodríguez. Urre aroa



Alfredo Rodríguez.
Urre aroa.
Seis poetas de Tierra Naba.
Los papeles del sitio. Sevilla, 2013.

Seis poetas nabarros - así, a la manera antigua vascuence- que podrían haber existido. Los que reúne Alfredo Rodríguez en Urre aroa, un volumen espléndidamente editado con tipografía Ibarra en Los papeles del sitio.

Entre Henrique de Ariztarai –el mayor poeta de los nabarros- y el sefardí Inaxio de Huvilzieta, seis complementarios, seis poetas apócrifos que escribieron a las puertas del Renacimiento. Seis poetas necesarios que Alfredo Rodríguez convoca con unos versos que son su verdadera fe de vida.

Seis poetas que viven en unos versos atravesados por la emoción y escritos a prueba de siglos, ajenos al tiempo y a sus destrucciones. Vivos en una memoria sucesiva de vida y muerte en la que se superponen el poeta real y sus criaturas: Yo soy el que cerraba las puertas de la noche.

Santos Domínguez

28 agosto 2013

Michael Hamburger. La vida y el arte



Michael Hamburger.
La vida y el arte.
Antología poética.
Edición y traducción de Matías Serra Bradford.
Lumen. Barcelona, 2013.

Sebald trazó de él un retrato inolvidable en Los anillos de Saturno. Michel Hamburger (1924-2007), que llegó a Inglaterra en 1933 huyendo con su familia del nazismo, pasó su vida tendiendo puentes entre el inglés y su lengua materna y entre su casa y la naturaleza desatada de un jardín asilvestrado.

Si lo primero lo convirtió en un poeta inglés de Alemania y en un prestigioso traductor de poesía alemana – sobre todo Hölderlin y Celan- al inglés, lo segundo –la mirada a la naturaleza- constituye el núcleo de su mundo poético, en el que, como otros poetas ingleses, aunó naturaleza y estudio, contemplación y pensamiento: En la media luz tardía, la tierra / nos deshereda por completo.

Hamburger es poeta de descampado, poeta con gato y con paisaje, autor de una poesía de la mirada y la memoria, de unos textos que aspiran a decir lo indecible, a expresar lo inefable. Por eso los mejores poemas –dice Hamburger- son los que saben más que yo, incluso acerca de mí mismo, los que sorprenden en primer lugar al poeta en la revelación de lo oculto, los que descifran un secreto.

Esta es la primera antología individual en español de Hamburger, al que este mismo traductor, Matías Serra Bradford, incluyó en la amplia muestra de poesía inglesa La isla tuerta (Lumen), en la sección Excursionistas.

Santos Domínguez