17 agosto 2013

Antología de poesía checa contemporánea





Antología de poesía checa contemporánea.
Edición de Radim Kopáč.
Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús.
Pre-Textos. Valencia, 2013

En su colección La Cruz del Sur, Pre-Textos publica una completa Antología de poesía checa contemporánea preparada por Radim Kopáč y traducida por Patricia Gonzalo de Jesús.

En edición bilingüe, una selección de diez poetas actuales que ofrecen una muestra representativa de la poesía checa después de Jaroslav Seifert, cuya figura tutelar evoca Monika Zgustová en el texto de presentación de un volumen que ofrece más de trescientas páginas de calidad y variedad poéticas y que se cierra con un epílogo en el que el antólogo, Radim Kopáč, recoge la diversidad de actitudes ante la poesía y la vida de cada uno de los diez poetas antologados.

Una muestra amplia tanto por el número de poemas seleccionados –quince en cada poeta- como desde el punto de vista cronológico, porque entre el mayor, Karel Šiktanc (1928) y la más joven, Marie Štastaná (1981) hay más de medio siglo de diferencia, la misma distancia que hay entre un abuelo y su nieta, entre tres generaciones, en definitiva, con todo lo que eso implica de diferencias vitales, ideológicas o literarias.

Desde Karel Šiktanc –“la figura poética más destacada de este libro, sin duda el más original e innovador”, en palabras de Monika Zgustová-, esta variada sucesión de estilos distintos, de temas y actitudes, de lecturas y direcciones estéticas refleja la vitalidad de una poesía felizmente heterogénea en la que las voces se han impuesto sobre los ecos, y los nombres sobre los grupos y las generaciones.

Un panorama desde los puentes de Praga.

Santos Domínguez

16 agosto 2013

Nueva York después de muerto




Antonio Hernández.
Nueva York después de muerto.
Calambur. Madrid, 2013.

En algún lugar de su mundo dejó escrito proféticamente Rilke que el poeta es un cazador de voces. A ese designio responde Nueva York después de muerto, el último libro de Antonio Hernández que acaba de aparecer en Calambur. Su título es el del proyecto de una trilogía con la que Luis Rosales quería cerrar su obra, una idea frustrada por la enfermedad y la muerte del poeta que es el eje de este libro, un homenaje al maestro y a García Lorca, el maestro del maestro, en un cruce de caminos que terminan siempre en Nueva York, la ciudad de la muerte y de la aurora con aguas podridas y columnas de cieno.

Ese es el núcleo espacial de referencias de una compleja red de relaciones que vinculan a Rosales y Lorca en su común origen granadino, en su amistad y en el peso de la calumnia sobre el asesinato de Federico que Rosales soportó a lo largo de su vida. Nueva York, pues, vertebra este libro de Antonio Hernández y vincula a los dos poetas como la gran ciudad real y como el espacio metafórico al que Lorca dedicó su mejor libro y en el que Luis Rosales pensaba centrar su trilogía.

Y el lector no sabría decir si Antonio Hernández, que no renuncia en algunos momentos a sumar ironía y emoción en una mezcla explosiva, ha cedido discipularmente la palabra a los dos maestros para que resuman su conciencia moral y su dicción poética, o si han sido ellos los que han invadido estas páginas con sus voces poderosas e inconfundibles para habitar uno de los libros más intensos y potentes de Antonio Hernández, probablemente también el más arriesgado de toda la trayectoria de un poeta que une como pocos conciencia del lenguaje y conciencia ética. Un poeta a quemarropa que es ingenuo y cabal y sabe estremecerse.

Santos Domínguez

15 agosto 2013

Víctor Botas. Poesía completa



Víctor Botas.
Poesía completa.
Edición y prólogo
de José Luis García Martín.
La Isla de Siltolá. Sevilla, 2012.

Un espléndido volumen, cuidado hasta el mínimo detalle tipográfico, reúne la Poesía completa de Víctor Botas (1946-1994), quince años de actividad literaria que truncó su muerte prematura.

El amor, la muerte, la historia personal, la mirada satírica son los temas con los que Víctor Botas construye una poesía singular. Breve, intensa, variada o inagotable son algunos de los epítetos con los que José Luis García Martín, responsable de la edición del volumen, caracteriza una poesía cuya singularidad reside sobre todo en el tono de voz del poeta.

Un tono de voz que empieza a tener un perfil personal a partir de Prosopon y sobre todo –paradójicamente-a partir de la peculiar reescritura de textos ajenos en Segunda mano. Es un proceso de ósmosis en el que Botas se alimenta de la tradición y devuelve esos textos en su propia voz, cada vez más inconfundible, siempre entre dos extremos, la hondura elegiaca y la sátira despiadada.

Es la cultura vivida y asimilada, alejada del adorno de bisutería del culturalismo más superficial. Con un distanciamiento que se sirve por igual de la ironía y del mundo antiguo, la vida y la literatura, la experiencia personal y el simbolismo culturalista, el humor y la amargura vertebran una obra poética que construye un universo literario tan singular y tan auténtico que el tiempo no ha sido capaz de dañarlo.

Santos Domínguez

14 agosto 2013

Maestros del Haiku


Matsuo Basho.
Por sendas de montaña.
Edición de 
Fernando Rodríguez-Izquierdo.
Satori. Gijón, 2013.



Natsume Soseki.
Sueño de la libélula.
Edición de 
Fernando Rodríguez-Izquierdo.
Satori. Gijón, 2013.

Por sendas de montaña, de Basho, y Sueño de la libélula, de Soseki, dos autores fundamentales en la configuración y el desarrollo del haiku japonés, inauguran la bellísima colección Maestros del Haiku que ha empezado a publicar Satori, la editorial gijonesa especializada en la cultura del Japón. Esos dos volúmenes inaugurales –se anuncian otros títulos de Shiki o Akutagawa-, editados en un delicado y manejable formato en octavo menor, con setenta inéditos en español cada uno de ellos, han sido preparados por Fernando Rodríguez-Izquierdo, que se ha ocupado de la selección, traducción, introducción  y notas de unos poemas de Basho y de Soseki que resumen el canon del haiku.

La mirada espiritual a la naturaleza, el paisaje como proyección de los estados de ánimo, la concentración expresiva, la sugerencia sutil, la leve melancolía hacen de estos haikus una de las manifestaciones más estilizadas de la poesía universal.

Poco importa ante estos textos saber que Basho vivió en el XVII, porque parece un contemporáneo en su ironía autocrítica o en la contemplación de la naturaleza, o que Soseki, más conocido como narrador, abandonara este tipo de literatura cuando se le diagnosticó una úlcera gástrica que acabaría deteriorando su organismo. Lo importante, lo que queda para siempre, es que en estos haikus se sigue oyendo el ladrido de un perro en la noche lluviosa y el ruiseñor sigue cantando en un sauce dormido en una fiesta en la que se unen los sentimientos y las sensaciones para crear una poesía imperecedera.

Santos Domínguez

13 agosto 2013

Wittgenstein. Aforismos



Ludwig Wittgenstein.
Aforismos.
Cultura y valor. 
Prólogo de Javier Sádaba.
Edición de G.H. von Wrigth.
Traducción de Elsa Cecilia Frost.
Austral. Barcelona,2013.

Con un excelente prólogo de Javier Sádaba, que hace una lectura de Ludwig Wittgenstein en clave judía, Austral publica más de quinientos Aforismos que el autor del Tractatus fue anotando entre 1914 y 1951.

Además de cuestiones filosóficas, apuntes autobiográficos, reflexiones efímeras y asistemáticas, pero llenas de intuiciones profundas y de iluminaciones sobre religión y ciencia, arte e historia, sociedad, literatura o música. Un conjunto de notas que trazan el autorretrato de uno de los filósofos más decisivos del siglo XX y desvelan algunas de las claves de su universo cultural y vital y de su evolución, pues reflejan la evolución de su pensamiento.

Menos oscuros que el Tractatus o las Investigaciones filosóficas, estos apuntes que Wittgenstein fue dejando dispersos en cuadernos para consumo propio tienen un tono cercano, pero mantienen la altura y la ambición intelectual de quien escribió en  estos aforismos: Lo que pueda alcanzar con una escalera, no me interesa. O Estoy sentado sobre la vida como el mal jinete sobre el caballo.

Santos Domínguez

12 agosto 2013

Edith Wharton. El día del entierro



Edith Wharton.
El día del entierro.
Traducción de Susana Carral.
Breviarios de Rey Lear. Madrid, 2013.

La admirable maestría de Edith Wharton vuelve a brillar en El día del entierro, que publica Breviarios de Rey Lear con traducción de Susana Carral. 

El análisis de la crueldad y el egoísmo, una avanzada denuncia del machismo en esta novela corta que la autora de La edad de la inocencia escribió en 1930, cuando gozaba ya de un amplio reconocimiento entre la crítica y los lectores por su talento como narradora y por su valentía para poner en tela de juicio muchas de las bases de la sociedad tradicional y para convertirse en portavoz de las reivindicaciones igualitarias de la mujer en una sociedad de hombres.

Ese carácter de adelantada a su época y, sobre todo, la persistencia de comportamientos sociales como los del profesor Trenham, su protagonista, hacen que relatos como este sigan siendo intensamente actuales. Edith Wharton sumó inteligencia y sensibilidad, capacidad crítica y lucidez analítica en una obra narrativa que generó textos tan breves y tan inolvidables como este El día del entierro, que se cierra con un desenlace en el que parece oírse el eco del mejor Chejov.
Santos Domínguez

11 agosto 2013

Mar sobre este altar

                                                  


Alfredo Piquer.
Mar sobre este altar.
Prólogo de Santos Domínguez Ramos.
Vitruvio. Madrid, 2012.

El escritor es un extranjero. Es el extranjero por excelencia, escribió memorablemente Edmond Jabès.

Lo recuerdo  mientras leo los poemas que Alfredo Piquer Garzón ha organizado en los once cantos que integran Mar sobre este altar. Once cantos que se pueden leer como los once tiempos de un poema unitario que tiene en la Odisea su modelo explícito.
                                    
A esa misma idea responden las palabras de T. S. Eliot que el poeta ha colocado como cifra y resumen del sentido de este libro, anclado en los mares vinosos de aquel Homero que nos legó la imagen de la vida como un viaje.

Como el de Ulises, el viaje que evocan los versos de este libro es un viaje espacial, pero es también un viaje en el tiempo consistente de la memoria, y sobre todo es un viaje interior, el resumen de un itinerario hacia dentro, hacia lo profundo de la emoción hecha palabra.

Desde esa condición extranjera y nocturna del poeta, expuesto a los acechos e iluminado por las hogueras, se funda el territorio del poema, en el que conviven la emoción y el lenguaje, la técnica y el llanto. 


Con esos párrafos comienza En mares extranjeros, el prólogo que escribí para Mar sobre este altar, un espléndido libro de Alfredo Piquer que publica Vitruvio en su colección Baños del Carmen.

Un itinerario poético que se cierra con este Epílogo, que muestra la potente imaginería poética de la bien templada voz del poeta y esa ambición creativa -vuelvo otra vez a mi prólogo-  que recorre los versos, las imágenes y el ritmo musical de este mar de palabras que transitan los poemas de Alfredo Piquer:



Sobre este altar se celebró el sagrado rito
que establecía el lazo y la memoria única
del gozo y el asombro.  Sobre este altar efímero
de pasión y de luz, como un  relámpago,
tuvo lugar la redención; aquí  se consumó
la fiebre de la especie.
Sobre el ara inefable se escribieron
las palabras prohibidas que ignoran y someten
al miedo y la ceniza, la piedra única
que hiende y que penetra
la negrura del mar cuando es la muerte.
Sobre este altar aconteció el milagro 
del amor y el misterio proscrito
de aquel fulgor sumido en la galerna , 
cercado finalmente por las aguas, 
anegado por la ola gigante de la ira 
que hundió su continente, 
que elevó la marea  y el oleaje oscuro 
de los días sobre su última voz 
y arrancó de raíz el lazo y la memoria de los dioses
para ahogarlo en un abismo  de desprecio  
bajo el mar  del silencio y del  olvido. 


                                 

10 agosto 2013

Los soles por las noches esparcidos


Santiago Montobbio.
Los soles por las noches esparcidos.
El Bardo. Barcelona, 2013.

Tras veinte años de silencio, Santiago Montobbio escribió en unas pocas semanas de la primavera de 2009 una asombrosa cantidad de poemas: cerca de quinientos textos acumulados compulsivamente como un poseído por la palabra y el ímpetu creativo, en un proceso de escritura febril que se repitió en el verano y el otoño hasta casi completar el millar de poemas.

Hace dos años publicó una abundante selección de aquella actividad poética bajo el título La poesía es un fondo de agua marina. Y ahora acaba de reunir en un segundo volumen -Los soles por las noches esparcidos- los textos que quedaron excluidos de aquella primera selección.

Un conjunto de textos unidos no sólo porque responden a un mismo momento creativo y a idéntico ímpetu, sino porque insisten en la exploración de temas y actitudes que Santiago Montobbio había mostrado en el libro anterior.

La perplejidad de la mirada ante la irrupción del misterio, el destello de la revelación en los paisajes cotidianos, la evocación del pasado y el constante discurrir de lo exterior a lo interior, de la reflexión personal al diálogo con los otros, de las calles de Barcelona a la temporalidad o la conciencia del lenguaje y la defensa de la poesía como forma de consuelo y de conocimiento.

Dejo aquí no un poema, sino unas frases de la nota que explica uno de sus textos con un agudo sentido del tiempo. Estas frases resumen la importancia que tiene la temporalidad en la concepción artística de Santiago Montobbio:

el arte es registro del tiempo, y el tiempo su sangre, su savia. El tiempo lo constituye. El arte es tiempo. Escribir es registrar los latidos del tiempo. Seguir sus huellas.


Santos Domínguez

09 agosto 2013

El plantador de tabaco


 John Barth.
El plantador de tabaco.
Traducción y prólogo de Eduardo Lago.
Sexto Piso. Madrid, 2013.


Sin las connotaciones negativas que tenía la canción del verano, este es uno de los mejores libros para este verano. 

Por su calidad, por la diversión constante que ofrecen sus páginas, por lo bien que lo ha editado Sexto Piso y por la espléndida traducción de Eduardo Lago, El plantador de tabaco, de John Barth, podría ser el libro del verano para muchos de los lectores que tengan la suerte de acercarse a esta novela voluminosa ambientada en Maryland y protagonizada por un poeta virgen y torpe de finales del XVII, Ebenezer Cooke.

Su verdadero argumento es el placer de contar por contar, con la pureza -escribe Eduardo Lago en su prólogo, El mar de todas las historiascon que Sherezade quería que se hiciera, una historia prodigiosa tras otra.

Un mar sin fondo. Uno de los mejores libros para apurar gozosamente estos días de vacaciones y recuperar el placer de leer por leer un clásico contemporáneo. No se lo pierdan. Entenderán por qué dice Eduardo Lago que esta obra ha sido una de las experiencias más fascinantes que he tenido en mi vida de lector.

Santos Domínguez

08 agosto 2013

Truman Capote. Cuentos completos


Truman Capote.
Cuentos completos.
Varios traductores.
Compactos Anagrama. Barcelona, 2013.

Un auténtico lujo el de poder disfrutar en los Compactos Anagrama de los Cuentos completos de Capote. Hace ya casi diez años de la primera edición que recopiló en español todos los relatos de Truman Capote en el formato mayor de Panorama de narrativas y desde entonces no ha dejado de ganar lectores.

Desperdigada hasta entonces en distintos volúmenes, se reunía así por primera vez su narrativa breve, algunos de los relatos -cinco en concreto- se traducían entonces por primera vez al español y además se incorporaba al conjunto de veinte textos el inédito La ganga. 

Aunque con los lógicos titubeos de los relatos iniciales, aunque no todos tienen la dimensión de una obra maestra, Truman Capote consiguió en algunos de estos textos una altura semejante a la de Desayuno en Tiffany’s, A sangre fría El arpa de hierba. Dueño en su madurez de una poderosa y camaleónica voz narrativa y dotado de una enorme facilidad para construir con eficacia diálogos y situaciones, para evocar descripciones que revelan una penetrante mirada cinematográfica. Escritos entre 1943 y 1982, paralelamente a algunas de sus más conocidas novelas, reflejan la evolución de su mundo literario, que arranca de la influencia de Carson McCullers o Faulkner en la voz narrativa –como en los excelentes Mi versión del asunto y La leyenda de Preacher- para acabar configurando un mundo propio que culmina en tres de sus mejores relatos: Un recuerdo navideño, El invitado del día de Acción de Gracias Una Navidad.

Los presenta el novelista Reynolds Price con una introducción en la que concluye: “En su naufragio final, esta escasa colección de cuentos podría haberle parecido a Capote el menor de sus logros; pero, en el terreno de la expresión del sentimiento humano, representan su victoria más admirable.” 

Santos Domínguez