15/9/07

Cinco cartas a Elena



Jacques Darras.
Cinco cartas a Elena.
Introducción y traducción de Miguel Veyrat.
Linteo Poesía. Orense, 2007.

René Descartes dans la Frise se titula la colección inédita de textos a los que pertenecen estas Cinco cartas a Elena de Jacques Darras (1939), que publica Linteo Poesía en edición bilingüe del poeta francés creador del poème parlé-marché o poema que habla mientras el poeta camina.

Experto en poesía inglesa, cuya influencia se percibe en estos poemas y en los que publicó el año pasado Calima con el título Antología fluvial, Darras evoca en la poesía reflexiva de estas cartas la estancia de Descartes en la provincia de la Frisia, en los Países Bajos, donde tuvo una intensa relación amorosa con Hélène Jans, una sirviente con la que tuvo una hija que murió en la niñez.

Teresa Moure habla en Hierba mora (Lumen) de la relación de Descartes con aquella criada que debió de ser una mujer excepcional porque cruzaba correspondencia con el filósofo, algo muy raro en el XVII, casi tanto como que una criada supiera leer y escribir.

Formado por varias secuencias de poemas, el texto aborda la figura del filósofo de la razón desde una perspectiva inédita y chocante. Darras le da voz a Descartes para que dialogue con Elena, con quien el racionalista del método conoce la irracionalidad del sentimiento y la pasión desordenada del placer:

La belleza es la realidad.
Lo inverso ya no es seguro.
La belleza no es reversible.
Ella es el tema absoluto.
Sólo nos tolera a ti o a mí.
Que somos sus servidores.
Sometiéndonos a nosotros mismos.
La belleza nos libera.
La belleza del amor es más hermosa que la muerte.
La belleza del amor nos libera de la muerte.

Y la voz poética original y renovadora de Darras acomoda el ritmo de sus versos al de sus pasos en unos versos cerrados, sin encabalgamientos, que constituyen cada uno de ellos una unidad sintáctica y de sentido.

Con el ritmo respiratorio de poemas que a veces son serpientes y a veces se convierten en la prolongación natural de la mano, fluye esta poesía hablada, este diálogo en alta voz con el lector, el mundo, el pintor o el filósofo.

Las alusiones a la pintura de la última carta sirven de enlace con las Ocho visitas al pintor de Amsterdam Pieter de Hooch, en las que el poeta escucha la pintura holandesa con los ojos, como recomendaba Paul Claudel.

Es en esos textos en donde se impone un tono de escritura automática, de flujo verbal, que convierte a Darras depositario de la herencia superrealista, como en las tres Canciones de Rotterdam y en la coda final, la Oda al champán.


Santos Domínguez