15/3/17

La revista que dio nombre a los tebeos


Antoni Guiral.
Con la colaboración de Lluís Giralt.
100 años de TBO.
Ediciones B. Barcelona, 2017.


La revista que dio nombre a los tebeos es el subtítulo de un espléndido volumen que resume la historia del TBO. 

En marzo de 1917 aparecía el primer número del TBO, la revista infantil semanal que acabaría designando genéricamente en español las historietas gráficas, los tebeos.

Para conmemorar ese centenario, Ediciones B publica un volumen espectacular, espléndidamente editado, que ofrece un recorrido por sus series más representativas, por su evolución histórica y por los dibujantes y guionistas que mantuvieron esta publicación durante décadas.

100 años de TBO es el título de este volumen que, con la colaboración de Lluís Giralt, ha realizado Antoni Guiral, que escribe en el Prólogo:

“100 años de TBO quiere ser un recuerdo a la trayectoria de esta publicación y, sobre todo, un homenaje a todas las personas que la forjaron, que la hicieron posible. Personas como Joaquim Buigas, quien tomó las riendas de TBO a partir de su número 10 en 1917, y que pasó cuarenta y seis años de su vida dedicado en cuerpo y alma a ella. Como sus otros directores y técnicos editoriales. Como todos los autores que pasaron por la revista; unos, colaboradores fijos y exclusivos, otros, regulares, y algunos más pasajeros. Eran guionistas, escritores, ilustradores, humoristas gráficos e historietistas, profesionales de la palabra y de la imagen que hicieron lo mejor que sabían su trabajo. Y lo hicieron muy bien. Entre sus nombres hay firmas insignes, básicas en la historia del dibujo en general, otras más modestas pero igualmente respetables. Todos ellos y ellas dejaron su impronta con sus textos, secciones e historietas y con sus personajes, algunos de una popularidad increíble y básicos en la historia de la historieta.”

Fundado en Barcelona por el impresor Arturo Suárez y dirigido por Joaquín Buigas desde el número 10, con el domicilio –Aribau 177, 163 desde 1954- que acompañaba la cabecera, en 1931 el TBO tenía una tirada de más de 100.000 ejemplares a la semana; más del doble en 1935 y en 1956 rondaba los 300.000. 

Ese fue su techo. La competencia con las publicaciones de Bruguera –Pulgarcito, DDT, Tío Vivo- y el cambio de época y de contexto social provocaron un descenso progresivo en su tirada, aunque todavía a comienzos de los años setenta su difusión calculada era de 600.000 lectores a la semana. 

Su nombre era, como explicaba su exdirector Alberto Viña, “una ingeniosidad que consigue con sólo tres letras hacer una frase festiva comillas te veo comillas con falta de ortografía incluida para lograr el efecto deseado.”

El volumen se organiza en dos partes: una primera dedicada a su evolución histórica en cinco capítulos que abordan su evolución a lo largo de cinco etapas en las que aparecieron y se desarrollaron series que acabarían constituyendo las señas de identidad de la revista: La familia Ulises, Los grandes inventos de TBO, El profesor Franz de Copenhague, Josechu el Vasco, Eustaquio Morcillón y Babali, Melitón Pérez o Altamiro de la Cueva.

La segunda parte está dedicada a resumir la trayectoria de treinta de sus creadores más significativos: dibujantes y guionistas como Coll, Sabatés, Urda, Benejam, Jofré, Opisso, Massana, Bernet Toledano o Muntañola.

Tan generosamente ilustrado que puede entenderse también como una antología del TBO, ofrece una recopilación muy completa de una publicación emblemática en el panorama de la historieta en España entre 1917 y 1998.  

Santos Domínguez
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